‘Los Tres Caínes’, los nuevos héroes

La serie de televisión que tiene a medio país hablando de ella –cosa que debe tener muy contentos a sus libretistas y productores, pues de eso se trata el negocio– tiene serias y graves deficiencias tanto en su concepción como en su puesta en escena.

Empecemos por lo primero: no sorprende ni es gratuito que por enésima vez la televisión le apueste al protagonismo de los victimarios por encima de las víctimas, algo que tiene su origen –¿alguien lo duda?– en el hecho de que en un país que desde hace muchos años trastocó sus valores son los malos los que generan rating y son quienes fijan los parámetros sobre lo que debemos y no debemos ver los colombianos. Nos están educando los malos, los mismos que en vida y a punta de fusil inundaron el país de sangre y, ahora, muertos, reciben tratamiento de héroes.

Es por esa razón que de un tiempo para acá los canales privados nos embuten en horario triple A todo tipo de series y telenovelas en las que los bandidos se convierten en protagonistas y terminan definiendo el prototipo del hombre exitoso, aunque se trate –como se trata– de los peores delincuentes que ha conocido la historia reciente del país.

Por cuenta de ello terminamos viendo una realidad deformada y caricaturizada, donde los victimarios son mostrados comoseres ‘normales’, que se enamoran y lloran y sufren desengaños sentimentales. Es decir, se trata de hombres de carne y hueso que nada tienen que ver con lo que realmente son: unos monstruos capaces de lo peor, incluyendo el asesinato de su propia familia, como ocurrió con los Castaño, que se mataron entre ellos.

En el caso de Los Tres Caínes, que es la novela que tiene crispados los ánimos de la gran mayoría de los colombianos, incluyendo a los anunciantes, que solo se crispan cuando les tocan los bolsillos, llama la atención su burda manipulación de la realidad, hasta el punto de que nada resulta creíble.

¿Qué sentido tiene, por ejemplo, mostrar la máquina de muerte de los hermanos Castaño como si se tratara de una vulgar venganza? ¿Cuál es la razón para tanta descontextualización de la realidad? ¿Cuál es la motivación para tanta falsedad?

Los Castaño no mataron a miles de personas por el simple deseo de vengar la muerte de su padre. Eso no es cierto. Los Castaño mataron a cientos de personas porque fue mediante sus crímenes que lograron mantenerse en el negocio del narcotráfico y en el de la compra desmesurada de tierras. Por eso asesinaron a socios y a enemigos, incluyendo al mismísimo Pablo Escobar, otro bandido que también mereció serie de televisión en horario triple A.

Los Castaño mataban a todos aquellos que se oponían a la multiplicación de sus ganancias derivadas del narcotráfico y a quienes se oponían a que siguieran comprando fincas a precios de huevo, después de cada desplazamiento forzado de campesinos. Nada de ello queda registrado en la serie de televisión, pues en ella lo que prima es la anécdota sin ningún contexto. Eso es lo grave.

En Los Tres Caínes todo es fugaz, volátil y efímero, pues su gran motivación es el odio y la venganza, que en realidad fue el pretexto. La gran motivación, en la vida real, fue el narcotráfico y el despojo de tierras a campesinos. Son dos mundos distintos.

No es así como se reconstruye la realidad nacional, ni mucho menos como se narra la guerra que nos atormenta desde hace décadas. Ojalá que la polémica que se ha desatado sirva, al menos, para que los colombianos sepamos algún día la verdad verdadera de la historia reciente del país, pues la ‘historia patria’ que nos están enseñando es triste y lamentable. Pero sobre todo falsa.

Por Óscar Montes
[email protected]

Compartir: