Ataúd que paseó por Caracas no contenía el cuerpo de Chávez

Este viernes, el diario español ABC informó que el cuerpo del fallecido presidente Chávez no se encontraba en el ataúd que fu paseado por las calles caraqueñas. La información fue supuestamente suministrada por varios militares conocedores del dispositivo de traslado.

El cambio, según reseña ABC, se produjo en el sótano de la Academia Militar, momento en el cual el féretro no podía ser captado por las cámaras de televisión. La idea no era tanto burlar al pueblo, como su utilización política.

“Querían mostrar un baño de multitudes con un claro interés político, permitiendo que la gente pudiera hasta tocar el féretro, el falso, sin poner en riesgo la integridad física del verdadero; no iban permitir que este, por lo que fuera, se cayera, cuando además parte de su estructura interna es de vidrio”.

Aseguran las fuentes citadas por el diario español, que tras producirse el cambio en el sótano, la seguridad alrededor del ataúd pasó a ser estricta y no se permitió que nadie se acercara, contrario a la situación en la marcha donde la gente podía tocar y acercarse bastante al féretro.

Por otro lado, también estaba el tema de la conservación del cadáver, no era muy recomendable exponer el cuerpo del presidente a siete horas de procesión en el calor del día en Caracas.

Hospitalito
El diario ABC afirma que el presidente murió el martes aproximadamente a las 7 de la mañana en Cuba y por la noche fue trasladado hasta la base aérea La Carlota de allí pasó al Hospitalito, el centro médico de ese complejo castrense, en el que se encuentra el Ministerio de Defensa.

Este hospital posee una morgue, allí se concluyó la labor de vestir al presidente. ABC explica que en algún momento el féretro fue trasladado al sótano de la Academia Militar. Un ataúd similar salió del Hospital Militar y al llegar a la academia se realizó el cambio.

El ataúd salió de vista de las cámaras y la excusa fue “que había que adecentar el féretro, como quitarle las flores y otras cosas que el pueblo había arrojado o reposicionar la bandera que lo cubría. El que surgió de nuevo ante las cámaras, no ya sobre la plataforma de un coche fúnebre, sino a hombros de militares y otras autoridades, era el ataúd verdadero, que luego se abriría en la capilla ardiente”.

Algunas personas “que acudieron a despedirse de los restos del presidente indicaron que lo habían visto ligeramente hinchado y sin pelo”.

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