Colombia conmocionada por la muerte de Chávez, el vecino díscolo

Bogotá, 5 mar- La muerte de Hugo Chávez conmocionó hoy a Colombia, el país vecino y hermano de Venezuela. Dos naciones condenadas a entenderse en medio de amores y odios, siempre bajo la sombra del fallecido presidente y quien hizo un gran aporte al proceso de paz con las FARC.
Chávez ha sido un díscolo vecino para Colombia, hasta el punto que las relaciones diplomáticas y comerciales entre los dos Estados, que comparten más de 2.000 kilómetros de frontera, llegaron a romperse en 2008, cuando gobernaba Álvaro Uribe.
Más allá de las desavenencias políticas entre Uribe y Chávez, fueron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) las que sembraron las mayores discrepancias entre ellos.
De hecho el expresidente colombiano siempre acusó a Chávez de albergar en su país a guerrilleros colombianos.
Esa supuesta presencia de rebeldes de las FARC en Venezuela fue quizás lo que permitió a Chávez mediar para que en 2008 esa guerrilla liberara a un numeroso grupo de secuestrados, cuyo primero destino tras encontrar la libertad fue Caracas.
Y también que Venezuela terminara convirtiéndose en garante de las negociaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC que comenzaron el pasado mes de noviembre en La Habana.
Precisamente en La Habana han convivido los últimos meses un Chávez enfermo, convaleciente de cáncer, junto a los guerrilleros colombianos y los delegados del Gobierno de Bogotá, éstos últimos buscando la anhelada paz.
El actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dio un giro a esa relación tormentosa en 2010, días después de llegar al poder, cuando restauró las relaciones diplomáticas bajo la mirada crítica de muchos de sus compatriotas que de forma irónica tildaron a ambos como «los nuevos mejores amigos».
Para los colombianos, la figura de Chávez es casi omnipresente al extremo que en las encuestas sobre popularidad de los políticos solían incluir al líder de Venezuela.
Según el último sondeo, publicado el pasado 26 de febrero por la encuestadora Gallup, el 60 % de los colombianos tenían una «imagen desfavorable» del dirigente bolivariano, pese a sus buenos oficios en el proceso de paz.
Aún así, desde que Santos y Chávez restauraron las relaciones ambos se han referido al país vecino como un «hermano», conscientes de que es imprescindible tener buenas relaciones pese a las divergencias ideológicas, que ubicaban a Chávez en el socialismo bolivariano y a Santos en el neoliberalismo.
Un hecho relevante es que Colombia se ha convertido en el hogar de decenas de miles de venezolanos que han salido de su país desde 1999, cuando Chávez se alzó con el poder.
Hoy el presidente Santos lamentó el fallecimiento de su colega venezolano, al que atribuyó los avances obtenidos en el proceso de paz con las FARC.
«Gracias a su dedicación y compromiso sin límites» se ha logrado avanzar «en un proceso sólido de paz», dijo Santos en una declaración pública televisada poco después de conocerse la noticia.
También indicó: «el mejor tributo que podemos rendir a la memoria de Hugo Chávez es cumplir con ese sueño que él compartió con nosotros: llegar a un acuerdo para el fin del conflicto y ver una Colombia en paz».
Por su lado, el director del Movimiento Comunero Socialista Bolivariano de Colombia (MSB), David Corredor, expresó su pesar e instó a los venezolanos y al mundo a mantener el legado de Chávez.
«El MSB se compromete ante la memoria del presidente a tomar la bandera», expresó Corredor a Efe, al enviar al pueblo de Venezuela «mucha fortaleza».
Sobre lo que espera ahora a las relaciones entre Colombia y Venezuela, el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario de Bogotá, Mauricio Jaramillo, consideró que la desaparición del líder bolivariano no debe suponer cambios, aunque reconoció que podría afectar al proceso de paz.
«Lo que viene es saber si (Nicolás) Maduro tiene el mismo nivel de interlocución con las FARC», apuntó el analista en alusión al heredero del legado político de Chávez. EFE

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