El veredicto de Benedicto, un Papa amendrentado

Por María Isabel Basteiro M. / Corresponsal en Europa
“…Conscientia mea iterum atque iterum coram Deo explorata ad cognitionem certam perveni vires meas ingravescente aetate non iam aptas ese ad munun Petrinum aeque administrandum…”. “…Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino…”.
Me voy. Es lo que se resume de su discurso, en latín, de 251 palabras, de la mañana del 10 de febrero y del cual se extracta ésta, la que aduce como causa de su renuncia. Creo que lo que quiso decir el –hasta el 28 de febrero- Papa Benedicto XVI es que no puede dar puñetazos en su escritorio bendito para decir ¡BASTA! Así, con mayúsculas. Muchos ¡BASTA! tendría que pronunciar para enderezar los cimientos de la iglesia católica. La institución hace aguas desde hace tiempo; pero ahora ya es público y es gracias a su decisión… Si no puedes contra ellos, ¡denúncialos renunciando!
Hubieran sido muchos los frentes por arreglar puesto que el Vaticano está corroído por el poder, por el dinero y por los hombres. No olvidemos que aunque cardenales, obispos, arzobispos, Camarlengo y demás… Son hombres que en las cúpulas (nunca mejor dicho) se dejan corromper. Ellos también son políticos, economistas, estrategas… Son tan corruptibles como cualquiera… Y con esto no los defiendo. No podría.
El escándalo no fueron los Vatileaks, el escándalo está en que los Vatileaks son ciertos. No sé por qué, pero creo que el Papa Benedicto XVI, en el fondo, los agradeció. Eso allanó el camino de su renuncia. En ellos, su “fidelísimo” mayordomo Paolo Gabriele, lo descubrió todo.

EMPECEMOS POR SUS MIEDOS
El mayordomo de la discordia -quien debería tener credibilidad a pesar de su deslealtad- dijo alguna vez: “Benedicto XVI no siempre es informado de lo que pasa en la Curia. A veces critica a Bertone (Tarcisio Bertone, Cardenal Secretario de Estado) pero no lo cambia porque esa decisión arrojaría sombras sobre el pontificado…”. La solución sería peor que el problema, aseveran algunos cardenales. Aquí podría haber una causa de su miedo, miedo a controlar una curia dividida. Según Gabriele “… es un Estado pequeño pero en él se pueden cometer excesos y quedar impune, refiriéndose a la matanza de guardias suizos de 1998…”.
Otro de sus miedos está en lo relacionado con las finanzas vaticanas. Hace meses quedó vacante el cargo de Presidente del Banco Vaticano –IOR-, luego del despido de Ettore Gotti Tedeshi. Hace poco menos de dos semanas y justo antes de dejar libre la silla de San Pedro, Benedicto XVI nombró al abogado alemán Ernst von Fryeberg. ¿Por qué no dejar la decisión al próximo pontífice y que él cargue con el problema? ¿Tan mal están las cosas? La cosa es que el propio Papa y Bertone escogieron a Tesdeschi para “limpiar” el banco; pero el banco sigue lleno de casos de cuentas a nombre de monjas prestamistas, corrupción, crímenes financieros y malversaciones. Creo que el Papa se equivocó o Bertone presionó para ese nombramiento.
Otro miedo, otro informe. (Y es que cada miedo tiene un informe que lo antecede y que quedará en el despacho de su apartamento pontificio, ubicado en el tercer piso del palacio apostólico en manos de… Tarcisio Bertone… ¿La manzana de la discordia?). Esta vez, son los documentos referentes a la reforma contable de algunas instituciones eclesiásticas: disminución de ofrendas que reducen márgenes operativos y homologación de los asientos contables mundiales. Al Papa le incumben tanto aspectos teologales como los muy, muy terrenales. La realidad, además de compleja, es que en estos menesteres se encuentra con bloques de poder y desavenencias e intereses que van desacelerando su ánimo reformador. Éste fue el caso de monseñor Carlo María Viganò, el segundo de a bordo de la Gobernación Vaticana (entidad que controla las finanzas vaticanas), y quien denunció corrupción y cuentas “enredadas”, dejando al papa en la turbación más absoluta. Al final, Viganò salió del cargo, al parecer, víctima de una trama organizada por Bertone. Bertone, amerita un artículo, y me atrevería a decir más, un libro entero y una taza de café en la mano porque en sus manos… quedarán estos informes.

SIGAMOS CON SUS LUCHA CONTRA LOS MIEDOS
Una jugada maestra antes de irse: empezar a desmantelar el “clan Bertone”. ¿Lo malo? Colombia en la palestra. Es allí a dónde manda al pupilo bertoniano: Ettore Balestrero. Genovés de nacimiento y quien como licenciado en derecho, entró a formar parte del Servicio Diplomático de la Santa Sede en 1996, es por nombramiento del Papa del 22 de febrero, Nuncio en Colombia, donde tendrá menos poder. Su nombramiento generó asombro sobre todo porque hace pocos días se publicó, en el diario italiano La Repubblica, la posible existencia de un lobby gay que chantajeaba a altos cargos de la curia. Y, además, su nombre se relacionó con las irregularidades del Banco Vaticano pues él encabezó la delegación vaticana en las reuniones con Moneyval, el organismo europeo que vigila las medidas estatales contra el lavado de capitales y financiamiento del terrorismo. El Banco aprobó –a duras penas- el examen. De dieciséis criterios de valoración aprobó nueve y suspendió siete. El periódico antes citado lo califica como una gran lavadora de dinero negro.
Otra jugada maestra sería la posible (no confirmada) autorización del Papa Ratzinger a los cardenales Herranz, Tomko y De Giorgi (autores de los informes de homosexualidad a cambio de ascensos en la escala vaticana, chantajes, corrupción y otros escándalos económicos) para revelar el contenido de sus investigaciones a las congregaciones generales donde se discutirá la elección del nuevo Papa antes de encerrarse a votar en el Cónclave. Viganò, así como el cardenal Attilio Nicora y el cardenal Julián Harranz Casado adelantaron cruzadas a favor de la transparencia y sus informes escritos fueron tan demoledores que quizás fueron los desencadenantes de la renuncia.
Cansancio físico, sí; probable enfermedad, sí; pero tanta corrupción y tan profunda en una institución en la que debería reinar la claridad, la humildad y la honorabilidad acaban con el más férreo carácter, así sea el germánico del Papa Benedicto XVI. Me sorprendió verlo durante la misa de gallo del pasado 24 de diciembre. Lo comenté en ese mismo momento y la opinión fue unánime: de un solo golpe había envejecido por lo menos veinte años. ¿Cómo no? Ahora lo entiendo todo. Si a sus agotadoras tareas teológicas y propias de su posición, sumamos los problemas de corrupción del Banco, las ilegalidades del Gobierno Vaticano, las manipulaciones torcidas de su amigo Bertone, los lobbies de chantaje en sus propios pasillos y los casos de pederastia que saltaban por todo el mundo como pelotas de colores, haciendo de la iglesia un caldo de cultivo de perversión sexual, no es raro que el papa diga: no puedo más.
“…Quapropter bene conscius ponderis huius actus plena libértate declaro me ministerio Episcopi Romae, Successoris Sancti Petri, mihi per manus Cardinalium die 19 apriplis MMV commisso renuntiare ita ut a die 28 februarii MMXIII, hora 20, sedes Romae, sedes Sancti Petri vacet…”. ”…Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2012, a las 20:00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante…”.
Hoy fue su último Ángelus. “Seguiré orando pero no renuncio a la iglesia”, dijo.

*Fuente: Gianluiggi Nuzzi. Las intrigas que abatieron al Papa. Cronica, 17/2/2013. Diario EL MUNDO, Nº 905.
Especial ADDIO PAPA. Magazine Nº 700. Diario El Mundo, Nº 1002.

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