Convertir el desperdicio en ganancias: empresas ya han transformado 552.000 toneladas de residuos en Colombia

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Transformar residuos en nuevos productos, incorporándolos de nuevo al aparato productivo, se ha convertido en una solución viable tanto para cumplir con los compromisos ambientales como para generar oportunidades de negocio y empleo.

En este camino, en Colombia desde hace varios años las empresas comenzaron a replantearse sus modelos de negocio, con miras a establecer nuevas prácticas sostenibles, pues no solo se trata de sembrar árboles o reciclar, sino de tener una mirada holística basada en estrategias con criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG o ESG, por sus siglas en inglés).

En este sentido, según la Asociación Nacional de Industriales (Andi), gremio que lidera programas posconsumo, ya son 497 empresas de 30 sectores productivos las que participan en este tipo de iniciativas, gestionando solo en 2023 más de 110.000 toneladas de residuos como plaguicidas domésticos, computadores, pilas usadas, electrodomésticos, baterías y llantas.

Esto significó un aumento de 139% en el número de residuos transformados frente a 2022, cuando fueron 46.000 toneladas.

De acuerdo con Carlos Herrera, vicepresidente de Sostenibilidad de la Andi, su principal estrategia de recolección y aprovechamiento de residuos es Visión 30/30, la cual tiene como meta para el 2030 recuperar el 30% de los empaques y envases que eran considerados desechos y que pueden ser reincorporados al aparato productivo.

Una segunda vida

A través de siete programas posconsumo desde el 2012 hasta la fecha se han logrado recolectar y aprovechar más de 552.000 toneladas de residuos en el país, que equivalen a más de 24.330 tractomulas cargadas, que en fila ocuparían la distancia entre Buenaventura y Manizales, es decir, 340 kilómetros.

“El Grupo Retorna, conformado por los programas Cierra el Ciclo, Ecocómputo, Pilas con el Ambiente, Red Verde, RecoEnergy y Rueda Verde, así como Visión 30/30, se articulan sumando acciones para incrementar su impacto, llegar a más municipios, contribuir al cambio de hábitos de los consumidores y proteger los recursos naturales”, señaló Herrera.

Se estima que la inversión realizada por las empresas para adoptar estas iniciativas supera los $204.000 millones. Además, ya son 137 los recicladores de oficio y 74 las empresas que ya se encargan exclusivamente a la recolección, aprovechamiento (94,7% de los residuos son aprovechados) y la remanufactura de estos (5,3%).

Por el lado de Fenalco Solidario, otra corporación que apoya a las empresas en sus procesos sostenibles, Sandra Sierra, directora ejecutiva, explicó que la sostenibilidad es la mejor caja de herramientas que hoy tienen las organizaciones para perdurar en el tiempo y tener acceso a nuevos mercados.

Agregó que cada vez más los empresarios están inquietos, preguntando cómo se pueden adherir sus modelos a la economía circular y cómo pueden trabajar en esa reincorporación de residuos en los procesos productivos (ver gráfico).

De hecho, sus empresas afiliadas invirtieron $1 billón en sostenibilidad durante 2023, un 21% más que en 2022 cuando inyectaron $887 millones.

Así pues, estas son algunas de las iniciativas que avanzan en el país.

1. Pilas en fertilizantes y nuevas baterías

¿Ha visto en los centros comerciales algunos puntos con canecas en forma de pila que tienen el logo de Pilas con el Ambiente? Por medio de este programa se recogen, transportan y aprovechan pilas y baterías de celulares y portátiles usadas, evitando así que lleguen a los rellenos sanitarios, botaderos a cielo abierto o espacios inadecuados.

A la fecha se calcula que se han gestionado 175 millones de pilas y acumuladores. Y es que, por ejemplo, el polvo metálico de las pilas alcalinas usadas sirve como fertilizante para los cultivos, gracias a su alta concentración de nutrientes como el zinc y el manganeso y potasio.

Desde hace algunos años, empresas australianas han hecho pruebas vertiendo este polvo en cultivos de trigo de algunos invernaderos. Los resultados mostraron una “absorción significativa” de los metales en los suelos de baja calidad donde se estaba produciendo trigo. Si bien reconocieron que el proceso fue más lento que cuando se usan fertilizantes ricos en sulfato, no deja de ser una buena opción.

Asimismo, otros minerales que se recuperan, como el níquel, cobalto y litio, se exportan para la fabricación de nuevos acumuladores (baterías o pilas).

2. Llantas en combustibles para cementeras

Unas 58 empresas fabricantes e importadoras de llantas, así como ensambladoras e importadoras de vehículos, hacen parte de un sistema sostenible de recolección selectiva y gestión ambiental de llantas usadas.

Se trata de Rueda Verde, que desde su puesta en marcha, en 2012, ha recogido y aprovechado 28 millones de llantas usadas. Y ha logrado la incorporación de caucho y acero en procesos industriales.

Solo con el caucho recuperado se podrían construir 3.400 canchas de fútbol profesional, según la Andi. A la fecha, por medio de esta iniciativa se ha logrado el manejo ambientalmente adecuado de más de 28 millones de llantas usadas.

“Este es un claro ejemplo de cómo la gestión ambientalmente responsable de un residuo puede alinearse con los principios de la economía circular, generando un impacto positivo tanto en el medio ambiente como en la sociedad”, señaló Elmer Cardozo Guzmán, director ejecutivo de la Rueda Verde.

En 12 años de gestión el programa ha ayudado a prevenir la contaminación que puede originarse por un manejo inadecuado de las llantas usadas, evitando que terminen en vertederos, incineradas a cielo abierto o abandonadas en el espacio público.

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Adicionalmente, contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, ya que la producción de nuevos materiales a partir de recursos reciclados requiere de menos energía que la fabricación a partir de nuevas materias primas extraídas de la naturaleza.

Los subproductos resultantes del reciclaje de las llantas, principalmente caucho y acero, son empleados en diferentes aplicaciones y procesos industriales; el acero es incorporado en la industria siderúrgica, mientras que el caucho, por su alto valor energético, puede ser utilizado como sustituto de combustibles fósiles tradicionales en hornos cementeros y calderas industriales que cuenten con autorización ambiental.

De igual manera, el caucho se puede incorporar al asfalto para la construcción y/o rehabilitación de vías, haciéndolas más resistentes y duraderas, en la construcción de mobiliario urbano como canchas sintéticas o parques infantiles o en cualquier otro uso industrial que utilice este material.

“Al transformar un residuo en un recurso, se estimula la creación de nuevos modelos de negocio relacionados con el reciclaje y la manufactura de productos derivados de llantas usadas, generando empleo e impulsando la innovación y el emprendimiento en el sector ambiental”, señaló Herrera.

3. Computadores en minerales de exportación

Colombia es uno de los países de América Latina que más produce residuos electrónicos. Se prevé que para 2026 se generen más de 220.000 toneladas, con una tasa de crecimiento anual alrededor del 2%, según el Ministerio de Ambiente.

Con el fin de minimizar y controlar los riesgos a la salud y los impactos negativos al ambiente generados por una inadecuada gestión, el gobierno colombiano ha liderado el desarrollo de diferentes instrumentos y estrategias a partir de la expedición de la Ley 1672 de 2013 con relación a la gestión integral de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (Raee).

Así fue que se creó EcoCómputo, un sistema colectivo que reúne a más de 50 empresas de 27 departamentos del país y que se encarga de gestionar, a través de procesos de recolección, transporte, almacenamiento y tratamiento, residuos de aparatos tecnológicos como pantallas, celulares, CPU, portátiles, teclados y mouse, tablets y USB.

A la fecha, se han reacondicionado 2,2 millones de estos dispositivos, evitando la emisión de 36.750 toneladas de CO2. También se han aprovechado 2.300 toneladas de plástico y se han atendido más de 28.000 solicitudes de recolección de diversas entidades.

En cuanto a los negocios que se crean con su reutilización, Herrera explicó que las actividades de “tratamiento” realizadas se basan principalmente en el desensamble de computadoras, periféricos y teléfonos celulares, con el fin de recuperar las piezas que contienen los materiales valiosos.

En la mayoría de los casos los componentes con metales preciosos son extraídos y exportados a países como Canadá, Bélgica y China, entre otros, con el fin de ser reutilizados y reciclados adecuadamente. Mientras que los metales ferrosos, como el cobre y aluminio, son aprovechados generalmente por las industrias de fundición y también se venden a buenos precios en los mercados europeos o asiáticos.

4. Electrodomésticos en rieles de trenes

¿Qué hacer con aquella nevera que ya no sirve o con la cafetera eléctrica que se reemplazó por otra más moderna? El reciclaje y reutilización de estos residuos no solo ayuda a disminuir la contaminación sino también a generar empleo.

Algunas empresas se dedican a la recolección selectiva y gestión ambiental de electrodomésticos como televisores, aires acondicionados, lavadoras, microondas, entre otros, cuando han cumplido su ciclo de vida, logrando que estos sean devueltos e integrarlos en procesos de reciclaje, economía circular y disminución del impacto en el cambio climático.

Precisamente, un grupo de empresas fabricantes e importadoras de electrodomésticos unieron esfuerzos desde 2014 para crear Red Verde, una corporación sin ánimo de lucro para el manejo de posconsumo de los aparatos eléctricos de uso cotidiano, la cual pertenece al Grupo Retorna que impulsa la Andi.

Los electrodomésticos viejos son entregados a empresas que se encargan de separar los diferentes materiales, y aquellos elementos no aprovechables como gases refrigerantes, aceites y espumas de poliuretano son extraídos de manera segura y gestionados a través de procesos que garantizan su adecuada destrucción.

A la fecha con esto se han capturado 3.000 toneladas de CO2 y 10 toneladas de espumas provenientes de neveras y equipos de aire acondicionado. Asimismo, el hierro recuperado sería suficiente para construir más de 25 kilómetros de rieles de tren.

 

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