Que no haya propiedad privada en el Parque Tayrona, propone el senador Jorge Robledo

En carta enviada a Minambiente, el legislador plantea que sólo así se evitarán los negocios de particulares en terrenos del Estado.
Bogotá D.C., enero 14 de 2013 (Prensa Senado).- El siguiente es el texto completo de misiva enviada por Robledo al Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Gabriel Uribe, a propósito de la polémica por la construcción de un hotel en terrenos de reserva natural del Parque Tayrona en el departamento del Magdalena.

«Bogotá, 13 de enero de 2013

Doctor
JUAN GABRIEL URIBE
Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible

Ciudad

Ref.: Para que cese la conspiración en su contra, no debe haber propiedad privada dentro del Parque Tayrona.

Amable saludo:

Luego del amplio rechazo al anuncio alborozado del Presidente Juan Manuel Santos de que la multinacional Six Senses se aprestaba a construir un hotel de siete estrellas en el Parque Tayrona, el ministro de Ambiente afirmó que dicho hotel «estaba muerto». Así mismo, las autoridades transmitieron la idea de que tampoco se construiría en el Parque el proyecto turístico Los Ciruelos. De esta forma parecieron quedar anuladas las dos nuevas amenazas hoteleras privadas contra el Tayrona, que se sumaron a otras ocurridas desde su propia creación en 1969.

Pero la Agencia Nacional de Licencias Ambientales –ANLA–, oficina adscrita al ministerio de Medio Ambiente, al finalizar el año pasado, le dio el pase a la continuación de las obras en Los Cerezos y los propietarios de Six Senses han anunciado que siguen con el plan de construirlo, como si en Colombia no hubiera leyes ni opinión pública que respetar. Incluso, Six Senses fue capaz de presentar como legal una falsa consulta indígena.

Dada la mayúscula y conocida importancia del Parque Tayrona, sobra sustentarle por qué debe protegerse con todo rigor y por qué someterlo a la «eco» codicia de los inversionistas nativos y extranjeros constituye una monstruosidad. Lo que hay que encontrar es la manera de cuidarlo como es debido.

La experiencia de más de 40 años ha demostrado que el Parque Tayrona contiene el germen de su propia destrucción en la codicia de los propietarios privados que hay dentro de su área, quienes no han cejado ni cejarán en su propósito de valorizar por incontables veces sus predios, convirtiéndolos en «eco» negocios. Razón tiene la Directora de Parques cuando afirma: «lo ideal es que no hubiese propiedad privada en los parques».

Debería, entonces, su ministerio promover que toda el área del Parque Tayrona pase a manos del Estado. Y el gobierno tiene en las leyes 99 de 1993 y 388 de 1997 las herramientas para hacerlo, bien sea que los particulares deseen o no transferir sus predios y que sus escrituras sean legales o ilegales –5.415 y 5.082 hectáreas, respectivamente, según la Superintendencia de Notariado y Registro».

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