¿Qué viene para Mancuso tras su entrada en la JEP?

Compartir:

El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso finalmente se quedó con un puesto en la Jurisdicción Especial para la Paz. En lo que fue su última oportunidad para ingresar a la justicia transicional, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas aceptó de manera excepcional el sometimiento de Mancuso como sujeto incorporado a la fuerza pública. Sin embargo, los beneficios no le van a llegar de manera automática.

Si bien los magistrados determinaron que efectivamente Mancuso ejerció un rol de bisagra o punto de conexión entre paramilitares y la fuerza pública, y que su aporte a la verdad fue suficiente para ser aceptado, la JEP explicó cómo se tendrá que definir la situación jurídica del exparamilitar, sobre todo en lo relacionado con su libertad.

Y es que con el sometimiento de Mancuso, la justicia transicional lo juzgará a partir de su condición de conexión entre las Autodefensas y la Fuerza Pública. Con ello, podrá acceder a beneficios jurídicos que se tendrán que delimitar posteriormente.

Además, la JEP asumirá conocimiento sobre los procesos que en este momento la justicia ordinaria adelanta en contra de Salvatore Mancuso. Eso incluye la posibilidad de ordenar su libertad o no, algo que en este momento está en manos de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, tras una tutela resuelta por la Corte Constitucional.

Sin embargo, al término de la audiencia de este viernes 17 de noviembre en la que la magistrada Heydi Baldosea, presidenta de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas anunció el sometimiento de Mancuso, se tuvo que explicar cómo será el mecanismo para determinar la libertad de Mancuso.

En ese contexto, los togados que llevaron el caso explicaron que al exjefe paramilitar se le van a mantener sus garantías de libertad, pero únicamente por los hechos que fueron cometidos como incorporado a la fuerza pública, es decir que la JEP no tiene injerencia en las decisiones que se tomen en el marco de los delitos cometidos en su condición de paramilitar, pues eso es cosa que juzgará el tribunal de Justicia y Paz.

“La categoría en que Mancuso ingresa a la Jurisdicción Especial para la Paz da otra posibilidad de competencia personal. La JEP como justicia transicional debe tener en cuenta que también existe Justicia y Paz que conoció y sentenció a Mancuso como jefe paramilitar. En ese sentido, Justicia y Paz mantiene su competencia y resolverá la libertad de Mancuso”, explicó la togada Baldosea

Para hacerlo más claro, la magistrada agregó que es importante tener en cuenta que algunas de sus restricciones de libertad están derivadas de su condición de paramilitar, por lo que la JEP no tiene injerencia, solo tiene derecho en materia de su condición como incorporado a la fuerza pública.

En ese contexto, los togados explicaron que los beneficios a Mancuso por los que se comprometió a entregar la verdad, no van a llegar de manera automática sino que requieren una validación por parte del juez.

“Si el proceso continúa aquí en la JEP en lo que corresponde a los aportes de verdad y el sometimiento del señor Mancuso a futuro, las eventuales responsabilidades o situaciones que comprometan su libertad deben ser garantizadas por los beneficios de la JEP, porque ha ingresado y se ha sometido para esos macro casos y a partir de la posición que le reconoce la subsala y la sala de definición de situaciones jurídicas en este momento”, apuntó el magistrado Pedro Díaz, también de la Sala de Definición de Situación Jurídica.

Así se gestó su entrada a la JEP

Fue en esta última audiencia en la que se determinó la calidad del aporte de Mancuso y si fue suficiente para ingresar a la JEP. Para ello, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas analizó y contrastó judicialmente que hubiera hecho aportes presentes, efectivos y suficientes a la verdad plena.

“El análisis de la magistratura contempló el nivel de involucramiento que tuvo Mancuso Gómez y el poder de rango que ostentó en la estructura ilegal para influir en las operaciones de la fuerza pública con la condición de máximo responsable en patrones de macrocriminalidad”, indicó la JEP.

Así mismo, se establecieron estándares de verdad para poder determinar la calidad de los aportes hechos por Mancuso y definir qué era novedoso y qué no. Este análisis y contraste de los aportes de verdad hechos por Mancuso también debía permitir “avanzar en una mejor comprensión del fenómeno paramilitar durante el conflicto armado colombiano”, según señaló la magistrada Baldosea.

La magistrada María del Pilar Valencia presentó el análisis de los aportes de verdad de Mancuso durante los dos primeros días de audiencia. “Se hizo evidente que el rol de bisagra desempeñado por él permitió que la fuerza pública incrementara sus resultados”, dijo.

Valencia agregó que los aportes de Mancuso fueron presentes, efectivos, novedosos y suficientes “para soportar la cantidad de operaciones conjuntas desarrolladas (con paramilitares) y la manera como el paramilitarismo cooptó la misionalidad de la fuerza pública”.

Durante la audiencia, la magistrada Baldosea también apuntó que hubo un carácter restaurativo en la comparecencia de Mancuso, pues “evitó caer en discursos justificatorios y revictimizantes”. Además, resaltó los ánimos con los que el exparamilitar entregó sus declaraciones.

“Se pudo ver a una persona con una actitud distinta a la que las y los colombianos vieron en el Congreso de la República en el año 2004, dispuesto a dignificar a las víctimas”, dijo la togada.

Lo que sigue es que la Sala de Reconocimiento deberá llamar a Mancuso a dar su versión por los hechos que considere pertinentes y el tribunal compulsará copias a las entidades competentes con relación a más de 300 personas que fueron mencionadas por Mancuso en sus declaraciones. “En el proceso de contrastación, la sala encontró un número alto de menciones de menciones a funcionarios de diferentes niveles entre jefes de Estado, gobernadores e integrantes de la Fuerza Pública”, señaló Baldosea.

Una entrada excepcional a la JEP

En junio de 2020, la jurisdicción nacida del Acuerdo de Paz de 2016 rechazó conocer los procesos que la justicia ordinaria llevaba contra el exjefe paramilitar. Es decir, desestimó su sometimiento. El argumento principal fue que Mancuso perteneció al paramilitarismo, algo que se salía de la “competencia personal” de las Salas de Justicia de la JEP.

Por regla general, la Jurisdicción Especial no admitía a miembros del paramilitarismo. Sin embargo, con el paso de los años, se dio la apertura del macrocaso 08 (crímenes de la Fuerza Pública en asociación con paramilitares) y la adopción de ciertos criterios jurídicos, por lo que se abrió una puerta por la que Salvatore Mancuso pudo encajar.

Así, en 2022, tras una apelación de Mancuso, la Sección de Apelación del Tribunal para la Paz decidió que el excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia podría tener una última oportunidad bajo la figura de “sujeto incorporado funcional y materialmente a la Fuerza Pública”, bajo la premisa de que podría ser “bisagra o punto de conexión entre los aparatos militar y paramilitar”.

El sometimiento de Mancuso a la JEP de entrada sienta un precedente para que otros paramilitares se puedan acercar a la justicia transicional, teniendo en cuenta que hasta el momento han rechazado alrededor de 1.700 solicitudes de exparamilitares o agentes del Estado que no hacen parte de las Fuerzas Militares. Lo novedoso en este caso es que se lograron demostrar conexiones estrechas con militares y policías.

En ese contexto, hay otros paramilitares que están pidiendo pista en la JEP, entre ellos está Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, y Hugo Aguilar, exgobernador de Santander.

Por su parte, Mancuso recibió la noticia de entrada a la JEP en una cárcel en Georgia, Estados Unidos. Pero ahora se debe preparar para regresar a suelo colombiano, donde lo esperan los procesos en la justicia transicional y el nombramiento de Petro como gestor de paz.

Compartir: