«FARC logró apoyos ingenuos de la izquierda latinoamericana»

En una extensa entrevista con DEFGustavo Petro se refirió, entre otros temas, al proceso de paz que actualmente llevan a cabo el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana y al papel político que la narcoguerrilla tiene en su país y en la región.

«En América Latina se ve a las FARC como una vanguardia revolucionaria, que ha logrado apoyos ingenuos de la izquierda latinoamericana«, indicó el alcalde de Bogotá. Sin embargo, opinó que esa guerrilla es «un contrasentido» en la región «porque mientras el continente demuestra que se puede acceder pacíficamente al poder, las FARC rechazan esa alternativa y mantienen el viejo principio del siglo XX de que solo se puede acceder al poder por las armas».

«La existencia de un movimiento armado con pretensiones de izquierda le ha dado la excusa a la extrema derecha para ser violenta y ha logrado algo que no ha sucedido en ningún país latinoamericano: que la extrema derecha logre apoyo popular», continuó.

«Solo si acabamos el factor armado y violento que la sociedad ve en la izquierda, será posible que un movimiento de izquierda progresista logre construir un bloque de mayorías que le permitan un acceso pacífico al poder», sostuvo.

Petro que ocupó uno de los cargos más importantes dentro del Movimiento 19 de abril (M19), desmovilizado a principios de 1990, también deslizo una crítica al diálogos de paz. «Quiero poner en práctica (en Bogotá) las transformaciones a las que pueda llegar.A eso llamo ejercer la paz. No es esperar que en Oslo o La Habana salgan unos barbudos e industriales y digan que hicimos la paz, sino ejercerla ahora», disparó.

 

Por otro lado, en la misma edición de la revista DEF, otro ex integrante del M19 y candidato presidencial en 1990, Antonio Navarro Wolff, dio una mirada positiva sobre el futuro del proceso y afirmó que para las FARC es la única alternativa.

 

«Es la oportunidad donde hay más opciones de que salga bien. La diferencia (con los anteriores procesos) es la situación militar del conflicto: por primera vez, a las FARC solo les queda aceptar que no hay posibilidad de victoria. (…) Antes, las FARC jugaban al proceso de paz, pero si no salía, no les importaba, porque creían que podían llegar a la victoria. Lo que ha pasado en los últimos doce o trece años ha demostrado que no pueden llegar a la victoria», señaló.

 

Según la visión de Navarro Wolff, a diferencia del proceso llevado adelante entre 1998 y 2002 por el presidente Andrés Pastrana, en esta ocasión la agenda «es mucho más factible de negociar«. «La agenda del Caguán empezaba por la solicitud de las FARC de ser reconocidas como fuerza beligerante, que implicaba un nivel de igualdad con el Estado. Hoy ya no aspiran a nada de eso», afirmó.

 

Consultado acerca de cómo se vive el diálogo en zonas de conflicto, indicó que no está seguro «de que la gente de las FARC en Nariño esté metida en el proceso. Veo claro a la gente de las FARC del norte, del oriente, pero no veo a la del sur claramente metida».

 

En tanto, opinó que un posible postconflicto «tiene muchos interrogantes». «Que el Estado ocupe los espacios que la guerrilla abandona es muy importante, porque si quedan vacíos, alguien los va a llenar. Es necesario ver cómo se hacen compatibles los derechos de las víctimas con el derecho a la paz, porque no se puede dejar de aplicar justicia a los responsables de actos de violencia contra la población civil», concluyó.

 

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