La ley del Montes | Y el Registrador ahí

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POR OSCAR MONTES

@LEYDELMONTES

Mientras cada día surgen nuevos cuestionamientos en su contra, el registrador Nacional, Alexander Vega, opta por el silencio como única respuesta. Su mutismo es la peligrosa forma de resolver las inmensas y graves dudas que asaltan a los colombianos a escasas dos semanas de la más trascendental de sus elecciones.

Vega no quiere hablar y –al parecer– tampoco hay autoridad que lo obligue a hacerlo.

Nunca antes en la historia reciente del país las palabras “robo” y “fraude” se habían pronunciado con tanta insistencia por parte de los colombianos.

A excepción del Pacto Histórico, que lo cuestionó duramente antes de las elecciones del 13 de marzo y ahora guarda llamativo silencio, todos los partidos y movimientos políticos del país tienen dudas sobre las garantías que ofrece el registrador. Su idoneidad y las garantías que ofrece la entidad bajo su cargo están siendo duramente cuestionadas. Pero –pese a ello– Vega sigue en su cargo fresco como una lechuga.

Los más recientes cuestionamientos al registrador nacional corrieron por cuenta de la senadora del Centro Democrático Milla Romero, quien durante un debate en el Congreso retomó la hipótesis de un posible fraude electoral durante la primera vuelta presidencial, el próximo 29 de mayo.

“Mientras a Colombia Humana le tocaron 23.384 jurados, al Partido Liberal 2.582, al Centro Democrático 1.798, al Partido Conservador 6.371, al partido de la U 4.797 y a Cambio Radical 3.580”, afirmó Romero, refiriéndose al número de jurados en las mesas de votación.

“Si nosotros no le ponemos un pare en el camino –afirmó Romero ante la plenaria del Senado– se van a robar las elecciones”.

Aunque la denuncia de la senadora llama mucho la atención, lo cierto es que el número de jurados depende de la cantidad de postulados que cada partido o movimiento político haga.

En el caso del Pacto Histórico, la cifra surge del número de postulados por todos los partidos que integran la coalición, que superan en número a los de cada partido o movimiento oficialista por separado.

Pero, además, hay que tener presente que la veeduría ejercida por el Pacto Histórico, luego de las elecciones del pasado 13 de marzo, les permitió “recuperar” un poco más de 500.000 votos. Ello hizo que aumentara su bancada tanto en Senado como en Cámara de Representantes.

De manera que lo que hubo en realidad –más que un fraude– fue una gestión muy eficiente por parte del Pacto Histórico, durante el escrutinio de los votos, en contraste con una pasividad por parte de quienes también debían vigilar muy bien cada uno de sus votos.

El Pacto Histórico hizo lo que debían hacer todos los partidos: cuidar cada uno de sus votos.

Pese a los graves señalamientos, el mutismo de Vega solo sirve para aumentar el grado de incertidumbre sobre los resultados de la primera vuelta presidencial.

De manera que no es bueno, ni sano, ni conveniente el desarrollo de una jornada electoral tan trascendental sin antes haber dilucidado todas y cada una de las dudas que rondan tanto a candidatos como a partidos y movimientos políticos, sobre el desempeño del registrador. Vega –y nadie más que Vega– es el llamado a despejar todas las dudas.

Así las cosas, el registrador debería ponerle la cara al país cuanto antes con el fin de enviar un mensaje a la opinión pública en general y a los votantes en particular, que permita calmar los ánimos para afrontar los comicios del próximo 29 de mayo con una mayor tranquilidad y serenidad.

Mientras Vega siga enviando mensajes desconcertantes, como la “aparición de un millón de votos” de la nada, como lo reconoció luego de las elecciones parlamentarias; entonces, seguirá creciendo el fantasma de un presunto fraude electoral durante la primera vuelta presidencial.

¿Qué hacer en estas circunstancias para calmar los ánimos y enviar un mensaje de tranquilidad a votantes y opinión pública?

Señor registrador, ¿de dónde salió el millón de votos?

Para asombro nacional e internacional, pocas horas después de cerradas las urnas el pasado 13 de marzo, el registrador Alexander Vega apareció ante los medios de comunicación para informar que la diferencia entre el preconteo y el escrutinio electoral había sido de más de “un millón de votos”.

Es decir, después de cerradas las urnas, aparecieron de la nada más de un millón de votos.

¡Un millón de votos! En un país distinto a Colombia, esa diferencia tan escandalosa le hubiera costado el puesto al registrador. En Colombia no pasó nada.

El registrador Vega ni siquiera se tomó la molestia de explicar cómo y por qué aparecieron de la nada más de un millón de votos.

¿Quién nos garantiza que el próximo 29 de Mayo no ocurrirá lo mismo? ¿Quién puede exigirle a Vega que explique de forma clara y contundente de dónde surgió ese millón de votos? Colombia no puede asistir tranquila a una nueva jornada electoral en medio de tanta incertidumbre. El silencio de Vega no puede ser la respuesta a tan delicada situación. ¿Qué dice la comunidad internacional, tan vigilante y acuciosa cuando se trata de elecciones en Colombia? ¿Cuánto tiempo más se va a tardar el registrador Vega para responder las inquietudes y observaciones planteadas por la Procuraduría General?

Ni el registrador ni la Registraduría brindan garantías

Pero así como el registrador nacional no ha podido explicar con contundencia la aparición de más de un millón de votos el pasado 13 de marzo, tampoco ha sido certero al tratar de justificar la actuación de un buen número de jurados en las distintas mesas de votación.

La variación entre el preconteo y el escrutinio superó el 7 por ciento –muy por encima del 1 o 2 por ciento tradicional– no puede explicarse a partir de una falla técnica.

Es algo mucho más grave: tiene que ver con el comportamiento doloso de algunos de los jurados en la mesa de votación.

De hecho, hay denuncias en el sentido de que un buen número de jurados votaron dos veces.

Semejante hecho tan grave tampoco mereció una respuesta por parte del registrador Vega.

¿Quiénes lo hicieron y en qué mesas? ¿Qué sanción recibieron? ¿Volverán a estar en las mesas de votación? Por increíble que parezca, ninguna de esas delicadas preguntas tuvo respuesta por parte del registrador Vega.

En medio de semejante incertidumbre los colombianos volveremos a las urnas este 29 de mayo.

Por todas estas razones es que la permanencia de Vega al frente de la Registraduría no es prenda de garantía de unas elecciones presidenciales transparentes.

Ni el registrador ni la Registraduría generan la confianza que las actuales circunstancias demandan

Que registrador Vega responda a la Procuraduría General

¿En qué va la investigación disciplinaria que la Procuradoría General de la Nación, en cabeza de Margarita Cabello Blanco, abrió en contra del registrador Vega? ¿Incurrió Vega en faltas relacionadas con omisión en el ejercicio de sus funciones? ¿Tomó Vega las medidas suficientes y necesarias para evitar la realización de delitos por parte de integrantes de las mesas de votación? ¿Qué tipo de medidas tomó? ¿Cómo lo hizo? ¿Ejerció Vega la debida vigilancia y control durante el desarrollo del preconteo de los votos? ¿Cómo se llevó a cabo la capacitación de los jurados para que cumplieran a cabalidad sus funciones? Muchas preguntas por parte de la Procuraduría General y pocas respuestas por parte del registrador nacional.

Lo peor es que esas mismas preguntas podrían ser planteadas de nuevo, luego de la primera vuelta presidencial, el próximo 29 de mayo.

Ante el silencio del registrador Vega es necesario que la Procuraduría se pronuncie.

Si Vega no quiere responderle al país, ni a los partidos y movimientos políticos que cuestionan su identidad y transparencia; entonces, que le responda a la Procuraduría General, que tiene plenas facultades para investigar su conducta y para sancionarlo disciplinariamente.

El fantasma de Indra sigue rondando

Por otra parte el expresidente Andrés Pastrana –duro contradictor de Vega– también se ha declarado insatisfecho con las pocas respuestas dadas por el registrador al exmandatario y que tienen que ver con la utilización del software por parte de esa entidad en las próximas elecciones.

Pastrana considera que dicho software no brinda garantías ni garantiza transparencia durante el desarrollo de los comicios.

En concreto, Pastrana considera que la empresa española Indra no brinda dichas garantías, opinión que no es compartida por el registrador Vega, quien no ha manifestado ningún tipo de reparo al papel de la empresa española.

De manera que tantos y tan graves señalamientos y cuestionamientos no solo han contribuido a minar la credibilidad, sino que tienen en su peor momento la confiabilidad del registrador y de la Registraduría.

Así las cosas, los colombianos nos jugamos nuestro futuro en manos de quienes poca confianza nos despiertan.

Con todos los antecedentes conocidos –muchos de ellos relacionados con la propia idoneidad del registrador– no se trata de sospechas infundadas o de malquerencias políticas.

Está visto de Vega no es el registrador que se requiere en las actuales circunstancias. No brinda ningún tipo de garantías. Y eso no solo es grave, sino muy peligroso. Punto.

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