La jugada de Santos

El presidente Juan Manuel Santos quedo «tocado» con la convención de la U. Lo que él y sus colaboradores calificaron como un bochornoso episodio marcado por  el sabotaje, los abucheos en su contra y las arengas en favor del expresidente Alvaro Uribe lo sacaron de quicio. Tal fue la molestia que una vez salió del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada decidió llamar al senador liberal Camilo Sánchez para aceptar la invitación a una cena en su casa, que meses atrás le había  propuesto realizar con miembros del partido para tocar diferentes temas. Rabieta o no, con su decisión Santos pretendía acercarse nuevamente al partido que le dio vida política en los inicios de su carrera. La segunda decisión, según cuentan fuentes de palacio, fue darle gusto a los conservadores al no postular un candidato fuerte a la procuraduría, lo que le abriría el camino a la reelección de Alejandro Ordoñez.  Con estas jugadas, Santos logró que tanto el partido Liberal como el partido Conservador apoyen, como no lo hizo la U, el proceso de paz, la reforma tributaria y su reelección.

 

 

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