Así están los movimientos políticos de cara al 2022

La desbandada en estas últimas semanas de distintos congresistas que han renunciado a sus partidos buscando nuevos horizontes de cara al 2022, planteando la creación de nuevos movimientos o yéndose a otros ya establecidos, pone sobre la mesa una vez más la evidencia de la debilidad actual de los partidos políticos en Colombia.

Las renuncias que se conocen, por ahora, de los senadores Armando Benedetti y Roy Barreras, de La U; de Rodrigo Lara, de Cambio Radical y de Jorge Robledo, del Polo Democrático, vaticinan una serie de reconfiguraciones con la mirada en las presidenciales y en las legislativas: Barreras y Lara apuestan por un liberalismo reformista socialdemócrata; Benedetti por la Colombia Humana y Robledo por el nuevo Dignidad.

“Demasiado”

Para el politólogo Rubén Sánchez “la carrera por la Presidencia ya arrancó en un clima de absoluta incertidumbre. Un país a la vez polarizado y cansado. Unos partidos en vía de desaparición, una clase política sin liderazgo que piensa en alianzas pero cruzada por animadversiones personales”.

El profesor de la Universidad del Rosario agrega que “en este panorama revuelto algunos políticos han dejado sus toldos para buscar nuevos horizontes y nuevos aliados, pero por el momento son figuras solitarias que no han concitado el apoyo de caciques locales, quienes definen hacia qué lado se inclina la balanza. La alternativa liberal socialdemócrata es interesante, pero sin el apoyo de fuerzas que tengan la capacidad de llevar el proyecto al terreno no deja de ser una idea alejada de la realidad del momento. Habrá mucho movimiento, pero no está claro el rumbo. Demasiados actores, demasiados intereses, demasiado egoísmo”.

“Más de lo mismo”

El filósofo Miguel Silva Moyano considera que “las elecciones van a ser una continuación del debate presidencial pasado. Es poco probable que el escenario cambie. El único que tiene el tiquete para la segunda vuelta es Gustavo Petro, porque tiene una base cautiva más grande y tiene las mayores posibilidades de pasar a una segunda vuelta. Y por otra parte está el uribismo, que plantea una agenda antipetrista, empieza a usar la justicia para tratar de captar votos en el centro, y creo que va a hacer lo mismo que las pasadas: un candidato moderado, como lo fue Iván Duque”.

Eso, señala el profesor de la Universidad Nacional, “nos conduce a una tercería, en la que el centro va a jugar un papel determinante y ahí es donde está la mayor dispersión, tanto al centro como a la izquierda, y aunque algunos hablan de una coalición de centro no es clara ni la agenda ni los personajes”.

“Democracia enferma”

El sociólogo Jorge Bolívar explica que “los partidos políticos son parte del sistema y la incredulidad y el escepticismo institucional los cobija” y advierte que “en nuestro país se requiere una coalición de por lo menos tres de los cinco partidos mayoritarios para lograr alguna mayoría, lo cual debilita la concepción de Estado y de política que algún partido tenga”.

En la consideración del investigador de la Universidad Simón Bolívar, “esta situación de fragmentación de los partidos y proliferación de los mismos no es sinónimo de fortalecimiento de la democracia, por el contrario, es una consecuencia de una democracia enferma, una democracia fracturada, una maltrecha democracia que sobrevive, porque a pesar de todos esos males, de todos esos tropezones es ‘la mejor forma de gobierno’ y nos conformamos con el eufemismo de que somos una democracia en construcción, y así somos desde el siglo XVIII”.

Y concluye que “el excesivo poder presidencial de nuestro sistema favorece la fragmentación de los partidos. La ausencia de Estado en las regiones seguirá acentuando el poder de los caudillos regionales, única manera y medio de llegar al poder central”, por lo que plantea que “la academia debe aparecer fomentado el estudio crítico, el análisis científico, devolviendo sistemática y didácticamente el conocimiento adquirido como una manera de ampliar la conciencia política del pueblo, para que la democracia y las elecciones estén sustentadas por la racionalidad”.

Voto de opinión

Pone de presente el historiador Álvaro Tirado que “en otra época casi sabíamos quién iba a ser el presidente dentro de 8, 12 y 16 años, con el Frente Nacional; ahora es difícil porque los partidos son supremamente débiles, y esto va a ser un asunto de opinión. Y hay una desbandada de candidatos que quieren promoverse, pero el 80% no tiene posibilidad”.

Frente a las opciones, el exdecano de la Universidad Nacional explica que “Petro tiene opciones, pero no la veo fácil porque no creo que se repita lo que pasó la vez pasada de que gran parte de su votación fue contra el otro, ahora gran parte se ha desligado de Petro y en vez de ser una fuerza concomitante va a ser contraria. Por el lado del uribismo, aunque ha sido un movimiento importante, creo que realmente va en declive por razones naturales, hay desgaste, y el propio expresidente Uribe lo decía: las cuestiones de tipo judicial lo afectan y ese movimiento no es tan compacto como parece. La candidatura eventual de Tomás Uribe concita por una parte unión, pero por otra disgresión, porque hay varios interesados, con justa razón, en tener esa candidatura”.

Por último, cree que “por el lado del centro izquierda hay bastantes posibilidades siempre y cuando se unan, no haya mucha agresión y que desde el comienzo se defina el más adecuado, y se diga que se votará por él, y ahí están Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Juan Manuel Galán y algunos otros, pero a estas alturas se necesitaría un brujo para saber”.

El panorama del Congreso para 2020
Los congresistas empezaron a desligarse y a tomar rumbos electorales.Archivo

Para el analista político Miguel Silva Moyano, en las elecciones legislativas de 2022 puede haber una recomposición del Congreso, que vendría dada por ejemplo con “la incógnita por el Centro Democrático: si mantiene o reduce sus congresistas, como posiblemente suceda. Si Álvaro Uribe no encabeza la lista lo que muchos intuimos es que puede venir una reducción de senadores, y la pregunta es para dónde se irían esos votos que podría estar dejando de recibir. Eso nos plantea un escenario en el que probablemente haya fuerzas políticas que quieran capitalizar esos votos y ahí puede aparecer el Partido Conservador renovado, aunque es difícil que salga con una nueva apuesta”.

Frente a la situación del Polo Democrático, advierte que “sin Jorge Robledo va a ser difícil que logre el umbral. Entonces también está en riesgo de desaparecer el Polo, y la pregunta es si al partido de Robledo, Dignidad, le alcance para su personalidad jurídica, porque son más de 500 mil votos que se necesitan para obtener un escaño en el Senado. Entonces la pregunta es si les alcanza o si terminan desapareciendo o qué alternativa va a jugar Robledo, si va en coalición o no”.

Los más estables, agrega, parecen ser los partidos tradicionales, “el liberal sin mayores cambios, sin sorpresas. Aunque algunos se han retirado y han armado otras iniciativas, esas redes clientelares son muy estables y no se suelen afectar”.

En el caso de Cambio Radical “tampoco creo que se va a modificar mucho, va a mantener su peso en el Congreso”.

El que sí puede desaparecer, advierte Silva, “como muchos lo anticipan, es el Partido de la U. Y vuelve y juega si surge una nueva fuerza política que recoja esos votos y ahí está esa nueva fuerza de los socialdemócratas, LSD, que podrían recoger parte de esos votos, y todavía hay tiempo para lograr una fuerza política ahí”.

En resumen, concluye, hay muchas posibilidades de que el Congreso cambie y que se vean más partidos políticos.

Los partidos políticos en Colombia desde 1991

Actualmente en Colombia hay 16 partidos o movimientos políticos con personería jurídica y entre 1991 –cuando la Constituyente produjo una reforma para impulsar las terceras fuerzas políticas en competencia de los liberales y conservadores– y 2018 han surgido en el país 164 partidos y movimientos.

Hasta la Asamblea Constituyente, Colombia mantenía un sistema bipartidista de rojos y azules. Tras 1991, las terceras fuerzas empezaron a obtener una participación superior al 18,9%. Sin embargo, en 1994 y 1998 siguieron arriba los partidos tradicionales. En el 98, desde una disidencia liberal galanista, se creó Cambio Radical, que se mantiene hasta hoy con una numerosa bancada en el Congreso. Posteriormente, en 2002, nació el Polo Democrático, que en 2006 obtuvo el 22% de los votos de las presidenciales con Carlos Gaviria. En 2005 salió La U, de liberales en apoyo a Álvaro Uribe y luego en 2014 en su oposición y en respaldo de Juan Manuel Santos. En 2009 se crearon los Verdes, cuya representación legislativa creció en las pasadas elecciones y que tiene hoy la Alcaldía de Bogotá con Claudia López. En 2013 nació el Centro Democrático en oposición a Santos y que hoy tiene la presidencia con Iván Duque y es una de las fuerzas mayoritarias en el Congreso. Y en 2017 nació la Colombia Humana, que con Gustavo Petro obtuvo el 41% de los votos a las presidenciales en segunda vuelta.

TOMADO DE EL HERALDO

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