Salud del Vicepresidente, ¿quién tiene la razón?

Por Óscar Montes

¿Cómo vieron al vicepresidente Angelino Garzón? Preguntaron los periodistas a la delegación de galenos de la Sociedad Colombiana de Medicina que por solicitud expresa del Senado de la República visitó al Vicepresidente para hacerle una valoración médica, que permita establecer su estado real de salud, luego de haber sufrido un accidente cerebro vascular hace ya varias semanas.

Y es que ante el sorpresivo anuncio de que al presidente Juan Manuel Santos le habían descubierto un tumor cancerígeno en la próstata, los reflectores se posaron todos en el cuerpo aún convaleciente de quien está llamado a suceder al Presidente de la República, en caso de que éste llegue a fallar de manera definitiva; es decir sobre Angelino Garzón.

La respuesta del jefe de la delegación de galenos, en el sentido de que el Vicepresidente se encontraba “divinamente” cayó muy mal en quien ocupa el segundo cargo de la Nación, tanto es así que no dudó en ripostar: “No puedo encontrarme divinamente, puesto que soy un ser humano”, fue la respuesta certera y casi inmediata de quien se supone está afectado no solo en su motricidad, sino también en su parte mental.

Esa sola respuesta debería servir para despejar las dudas de quienes creen que Angelino Garzón no está capacitado para suceder al presidente Santos, entre ellos el presidente del Senado Roy Barreras, quien ha mostrado, sin duda, un excesivo y perturbador interés en la salud de Garzón. Seguramente es a él a quien se refirió el expresidente Álvaro Uribe cuando el pasado viernes envió un trino en su cuenta Twitter, según el cual el Vicepresidente “no necesita policías políticos que certifiquen su estado de salud”.

Pese a los requerimientos de los médicos y de la insistencia del senador Barreras, el Vicepresidente se negó a practicarse los exámenes médicos con el argumento de que “someterme a un examen médico sería un golpe de Estado a la democracia colombiana. Colombia tiene un Presidente que se llama Juan Manuel Santos”, afirmó Garzón a los periodistas, minutos después de haberse negado a la valoración médica.

La salud del Vicepresidente es, pues, un asunto de Estado y como tal debe tratarse. Pero ello no significa que tenga que ventilarse en público como si fuera un show circense.

Valoración médica del ‘Vice’: ¿Un asunto público?

Si bien es cierto que la salud del Vicepresidente es un asunto de Estado, también lo es que Angelino Garzón, como cualquier ciudadano, tiene derecho a su intimidad, mucho más si se trata de su salud, que es algo que afecta directamente a su entorno familiar. Es por esa razón que ha llamado poderosamente la atención el comportamiento asumido por el presidente del Senado Roy Barreras, quien, argumentando las razones de Estado, ha pretendido hacer de la salud del Vicepresidente un asunto público que debe ser ventilado frente a las cámaras de los medios de comunicación. El hecho de que el médico Barreras haya pretendido convertir la valoración física y mental de Garzón en un show mediático, que en nada se compadece de la difícil situación que atraviesa el Vicepresidente y su familia, ha generado todo tipo de reacciones y algunos de sus colegas han expresado su malestar por la forma como desde la Presidencia del Senado se ha manejado el delicado tema de la salud del Vicepresidente. Y es que el hecho de que sea un asunto de Estado no convierte la salud de Garzón en un espectáculo público. Son dos cosas completamente diferentes y el primero que debería entenderlo así es el propio senador Barreras, quien, curiosamente, es el más grande contradictor político que tiene el Vicepresidente en el Valle del Cauca, hasta el punto de que parlamentarios de ese Departamento no descartan que todo se trate de una retaliación por parte de quien hoy ostenta la dignidad de Presidente del Senado. Algunos parlamentarios con quien hablé sobre el tema, como el expresidente de la Cámara Simón Gaviria, no dudaron en calificar la situación como “denigrante y odiosa”.

En manos de la Sala de Consulta del Consejo de Estado

El senador Roy Barreras, una vez conoció la negativa del Vicepresidente de hacerse valorar por la comisión de la Asociación Nacional de Medicina, encabezada por Fernando Sánchez, pidió al procurador General, Alejandro Ordóñez, que rectificara la posición asumida por su delegada Piedad Mejía de respaldar la voluntad de Garzón. Barreras considera que la posición asumida por la Procuraduría es equivocada y que Garzón no se puede negar a practicarse los exámenes médicos de rigor para establecer si está en condiciones de salud para ejercer su cargo y, obviamente, para ejercer el de Presidente de la República en caso de una ausencia absoluta por parte de Juan Manuel Santos. La respuesta de Ordóñez –quien se encuentra en campaña por la reelección y quien cuenta, además, con el respaldo de Barrera en su aspiración– no se hizo esperar al afirmar que “es la Sala de Consulta del Consejo de Estado la que debe dar su concepto sobre el procedimiento a seguir sobre el real estado de salud del Vicepresidente”. Es decir, Ordóñez tampoco respaldó a Barreras en su pretensión. Así las cosas, será el alto tribunal quien defina el paso a seguir para conocer acerca de la condición de salud de Garzón..

Álvaro Uribe, el expresidente incondicional de Angelino

El expresidente Álvaro Uribe, quien es de todos los exmandatarios el más cercano al vicepresidente Garzón, se ha convertido en su gran defensor y en el más duro crítico de quienes han insistido en que se practique exámenes médicos. “El vicepresidente Angelino Garzón es un patriota y él mejor que nadie sabrá de sus condiciones de salud”, afirmó el ex Presidente, a quien algunos de sus contradictores señalan de promover una eventual candidatura presidencial de Garzón con el único interés de propiciar un distanciamiento con el presidente Santos, algo que el propio Uribe negó en varias oportunidades. Y en otro de sus trinos, Uribe afirmó que “el Vicepresidente es un servidor público que no le ha fallado a Colombia”. Las afirmaciones de Uribe en su cuenta Twitter evidenciaron no solo su cercanía y solidaridad con el Vicepresidente sino su firme intención de impedir que con Angelino se cometan actos denigrantes, ofensivos o injustos. La crisis le permitió a Garzón y a Uribe estrechar su amistad y sus afectos.

¿Por qué el cambio de opinión de Garzón?

Aunque el presidente Juan Manuel Santos, por obvias razones, ha estado al margen de la controversia desatada por la solicitud del Senado de examinar al vicepresidente Garzón, éste último en declaraciones concedidas el viernes dejó en claro que su futuro inmediato depende de la voluntad del Jefe del Estado. En ellas se aparta de las que emitió hace algún tiempo cuando afirmó que había sido elegido por nueve millones de colombianos y no nombrado por Juan Manuel Santos. El viernes, sin embargo, Garzón sostuvo que estaría dispuesto a “dejar el cargo si el Presidente me lo pide”. Santos y Garzón se entrevistaron el jueves en la Fundación Santa Fe, a donde el Vicepresidente acudió a saludar al Jefe del Estado, luego de su intervención quirúrgica. De ese encuentro Garzón salió a recibir a la delegación de la Asociación Nacional de Medicina a la que le dijo que no se sometería al examen médico y del mismo habría nacido el cambio de opinión sobre su futuro. ¿Influyó Santos en ellas?

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