Crisis de Cartagena, se les dijo…

Por Oscar Montes

Lamentable, triste y vergonzoso todo lo que está pasando con Cartagena de Indias. Pero se veía venir. Así lo pronosticamos desde la época de la campaña a la Alcaldía, cuando dijimos en estas páginas que la ciudad no se podía equivocar eligiendo a la persona no indicada, pues su crítica situación no daba espera. De manera que, como dicen los jóvenes de hoy, se les dijo, se les advirtió…

Por eso es que resulta extraño que haya quienes digan que la crisis se debe al agravamiento de la salud del alcalde Campo Elías Terán. No es cierto. La capital del Bolívar llegó a su estado de postración gracias a que Campo Elías tomó decisiones equivocadas y desde el comienzo de su administración apostó a que los más allegados a su entorno, incluyendo a varios de sus familiares, por supuesto, tomaran el control de La Heroica, especialmente en materia de contratación, que es donde está la nuez de la corrupción en la capital de Bolívar. Y -repito- ello es así desde el comienzo, cuando Campo Elías estaba sano, solo que ahora el asunto se agravó al igual que la salud del Alcalde.

De manera que todo lo que ocurre en Cartagena es a ciencia y paciencia de Campo Elías Terán. Nadie, absolutamente nadie, mete mano en los contratos y la nómina de una administración si no cuenta con el visto bueno, o la ineptitud, o la indiferencia del administrador. Nada se hace a espaldas del gobernante. Y en el caso de Cartagena los ejemplos abundan. Solo un botón para la muestra: la salida del Almirante Gabriel Arango Bacci, un funcionario capaz y honrado quien prefirió abandonar el barco antes de ser objeto de presiones y malos tratos por parte de la hija del Alcalde, de quien se dice que es el poder tras el trono.

Es evidente que Campo Elías  llegó a gobernar con su familia, con sus amigos y con sus financiadores, a quienes les ha dado todo el juego para que hagan lo que quieran, desde quitar y poner funcionarios, hasta irrespetar los símbolos históricos de la ciudad, como si en lugar de ‘heroicas murallas’ la ciudad tuviera sala de exhibición de vehículos y puntos de venta de minutos de celular. Un verdadero mercado persa, como bien lo describió Juan Gossaín, quien con un profundo amor por la ciudad y un enorme valor cívico decidió abanderar la causa de su recuperación. Ojalá no lo dejen solo y se sumen miles de cartageneros a su causa.

Aparte de los familiares, amigos y financiadores del Alcalde, los otros que están felices con su administración son las castas políticas de la ciudad, que saben muy bien que tienen en sus manos a un funcionario amigo, incapaz de oponerse a cualquiera de sus mandatos, así sea el más estrambótico. Para eso lo eligieron.

Al elegir a Campo Elías Cartagena se equivocó en materia grave y hoy paga las consecuencias de su error. Lo peor es que se puede volver a equivocar, pues los primeros que se están frotando las manos con lo que está sucediendo con la salud del Alcalde son los caciques políticos de la ciudad, que ya tienen una lista de candidatos para sucederlo, en caso de que Campo Elías decida dar un paso al costado. Es decir, quienes lo pusieron en la Alcaldía saben muy bien que lo importante no es la persona sino el cargo.

Ante la gravedad de los hechos, la única manera para que todo cambie es que los ciudadanos se apersonen del asunto y expresen masivamente su rechazo a la manera como están tomando decisiones a su nombre. El rechazo debe ser contundente y no pueden quedar dudas acerca de la voluntad popular de cambio que quieren los cartageneros. No es hora de oportunismos políticos ni de mezquindades. Quienes tienen a la ciudad postrada no merecen una segunda oportunidad. Es demasiado premio y poco castigo a sus desafueros y abusos. Otra equivocación sería demasiado costosa. Loscartageneros deciden.

 

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