La salida del Super

La salida del Superintendente de Industria y comercio, José Miguel de la Calle, se da en una coyuntura especial. El argumento mas fuerte es el ingreso de su padre, Humberto de la Calle, como jefe negociador del gobierno con las Farc, lo que obligaría al alto funcionario a ponerse al frente de la oficina de abogados que dirige hoy el ex vicepresidente. Esa no parece ser una razón válida porque quienes se retiran del gobierno en estos cargos quedan inhabilitados para litigar o contratar con el gobierno por dos años. La otra razón, más creíble, es la firme función de control que aplicó De la Calle sobre los operadores celulares para quienes el superintendente se había vuelto un regulador implacable que imponía millonarias multas por cuenta de las quejas de los usuarios. Otros aseguran que la investigación que la abrió la Procuraduría por el caso de Revertex también podría haber motivado su renuncia.

De La Calle ha dicho que retomará su papel de docente, que una vez asumió desde la Universidad de Los Andes y El Externado y agregó que no ha sido informado sobre la posibilidad de ocupar un nuevo cargo gubernamental y que hasta ahora no sabe si el presidente Juan Manuel Santos lo propondrá para alguna terna. “Por una parte me concentraré en la firma de papá, y por el otro, seguiré trabajando en mecanismos de defensa para todos los consumidores”, dijo.

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