No hubo manos criminales en muerte de Jorge Pizano y de su hijo Alejandro:Fiscalía y Medicina Legal

BOGOTA, 27 de noviembre_ RAM_ La fiscalía General de la Nación y el Instituto Nacional de Medicina Legal afirmaron que tres pruebas científicas permitieron concluir que la muerte del auditor del proyecto Ruta del Sol Jorge Enrique Pizano fue natural, producto de un paro cardiaco y notificó: “No hay manos criminales en su muerte”.

Tácitamente los dos organismos investigadores concluyen que tampoco hubo manos criminales en la muerte de su hijo Alejandro Pizano, pues afirman que establecieron que este “tomó voluntariamente agua saborizada que contenía cianuro” y que esta produjo su fallecimiento.

Sobre el caso en general la Fiscalía indicó que realiza una investigación responsable, seria y profesional.

Adicionalmente aclaró que la inspección voluntaria realizada en la casa de Pizano en el municipio de Subachoque, Cundinamarca no fue allanamiento y advierte que por ello “no debía ir a control ante juez”.

Agregó que las inspecciones están reglamentadas por art.213 Ley 906.

“A la familia Pizano pedimos disculpas por ventilar detalles de investigación”, precisó.

De otro lado, Medicina Legal informó que halló sangre humana en una toalla que se encontraba en la casa donde murieron Jorge Enrique y Alejandro Pizano.

Tras el análisis respectivo, concluyó que el ADN recuperado corresponde al de Jorge Enrique Pizano y que la mancha no contiene cianuro.

Por ello concluye que Alejandro Pizano tomó voluntariamente agua saborizada que contenía cianuro y le produjo muerte.

Declaraciones juradas obtenidas por la Fiscalía indican que botella estaba en escritorio. Por eso, Fiscalía pidió a Medicina Legal examinar botella, donde se encontró ADN de Jorge Enrique Pizano, indicó.

Como se sabe, Jorge Enrique Pizano fue quien descubrió todo el entramado de corrupción promovido por la multinacional brasileña Odebrecht, pero nadie, comenzando por la fiscalía, le prestó atención.

De acuerdo con la última grabación que hizo el propio Pizano, en principio pensó que se trataba de un “desorden administrativo”, pero, a la postre, resultó ser un desfalco de más de 55 mil millones de pesos distribuidos en contratos ficticios para el segundo tramo de la Ruta del Sol.

 

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