La marca de Uribe en la imagen de Duque

 

En 2002, Álvaro Uribe promocinó su campaña presidencial con el lema "mano firme, corazón grande". Cuando se lanzó como senador, en 2014, también usó el mismo gesto en su material publicitario.

Esta semana, las cuentas de Twitter, Instagram y Facebook del presidente Iván Duque estrenaron imagen de perfil, sorprendiendo a los usuarios de las redes sociales por la similitud de su gesto con el símbolo con el que el expresidente y senador, Álvaro Uribe Vélez, promocionó su campaña hacia la Casa de Nariño en 2002 a través del lema “mano firme, corazón grande”. Esta misma imagen fue la que inspiró el logotipo del Centro Democrático que más adelante, en 2013, fundó Uribe, convirtiéndose en el líder innato de esa colectividad que reunió a personas de diversos orígenes políticos.

Una lectura básica de la nueva imagen de Duque podría caer en el lugar común de que el cambio se debe a una petición por parte del partido para reiterar el liderazgo del expresidente o, simplemente, es un acuerdo del equipo de comunicaciones de renovar el perfil. Sin embargo, decisiones como estas tienen un trasfondo y unas repercusiones políticas palpables que no se pueden obviar.

Para Federico Medina, profesor de Semiología de la Universidad Pontificia Bolivariana, la nueva imagen busca una sintonía con el partido y el personaje que aglutina a esa colectividad. “El símbolo del Centro Democrático, el del hombre con la mano en el pecho, con un corazón rojo, en un fondo con los colores de la bandera, quiere mostrar que no hay contradicciones y divisiones internas, cuando, en realidad, eso es lo que vemos”. Muestra de ello, agrega, es la discordancia que hay entre Gobierno y bancada con la agenda legislativa que se está tramitando, en la que se ha observado cómo los uribistas se han opuesto a temas como el del IVA a la canasta familiar.

Asimismo, esa división que se lee es producto del disgusto del partido por el incumplimiento con las cuotas burocráticas del gobierno Duque, según explica Carlos Andrés Arias, experto en comunicación política. “Creería que lo que se está gestando es una doble agenda que le permita a Uribe volverse a construir como el mesías y el salvador de la democracia, pues su imagen ha caído entre 25 y 30 puntos en los últimos seis meses. Por lo que es un reposicionamiento del líder natural de la colectividad y, al mismo tiempo, un contento por parte del partido que ya no soporta la indiferencia de Duque”, explicó.

Para el semiólogo esta también puede ser una estrategia del presidente Duque tras la caída de su favorabilidad en un 27%, usando al Centro Democrático y a Uribe como un reflejo de políticas concretas. “Si uno mira la historia de lo que ha pasado en los últimos cien días, se han implementado unas medidas que no han funcionado. Por eso la mejor táctica es acudir a la imagen básica, a la del partido, la del líder”.

Sin embargo, para Arias, la repercusión política más palpable es el error en comunicación política que cometió su equipo de trabajo con este cambio de imagen. “El desacierto se evidencia en creer que los atributos y valores de la marca Álvaro Uribe Vélez, de seguridad democrática, de corazón grande, se pueden transferir. Esto demuestra que los publicistas y comunicadores detrás de la imagen de Duque creen que él sigue estando en campaña electoral, por lo que no han asumido que él ya se encuentra en el Gobierno”.

El experto explica que estas técnicas, evidentemente, son válidas en temporada electoral cuando se usan tácticas de la publicidad y el marketing tradicional, y así fue cómo se emplearon en la consulta popular cuando Uribe respaldó a Duque y ambos salieron en un video emulando el gesto de la mano en el corazón. Pero una vez el resultado del uso de estas técnicas es la victoria de la contienda, la imagen debe de cambiar y construirse a raíz del nuevo nivel de poder.

Por otro lado, Arias resalta la idea de showman con la que se ha promocionado a Duque. Esto se lo atribuye a que personas de su equipo de comunicaciones vienen del mundo del entretenimiento y la publicidad. “Así es cómo se vivencia a Duque tocando guitarra, regalando la camiseta de Colombia a Macron o recibiendo a Maluma en la Casa de Nariño”.

“La comunicación política es la mixtura del marketing, de la publicidad, de la ciencia política, en especial de la comunicación, no de una práctica individual de cada una de estas”, recordó el experto.

EL ESPECTADOR

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