Ante resquebrajamiento de la derecha, J.J. Rendón se inventa Grupo de Medellín

El establecimiento colombiano que históricamente ha propendido por el “pensamiento único” como mecanismo para proteger sus intereses, despreciando, estigmatizando y desechando de plano la confrontación ideológica y la oposición a sus gobiernos, está buscando por todos los medios calamar las aguas ante la confrontación política entre el presidente Juan Manuel Santos y su antecesor, el cuestionado exmandatario Álvaro Uribe Vélez.

Las elites políticas y empresariales en Colombia se han caracterizado por evitar a toda costa el disenso y la polarización ideológica,
por eso su enfoque “patriótico” (que no es otro que el de mantener el statu quo) ha estado dirigido a consolidar gobiernos de Unión Nacional, Concentración Nacional, Frente Nacional, y ahora últimamente con Santos, de Unidad Nacional. Su impronta es el unanimismo, por lo cual en Colombia está mal vista la oposición a la cual si no la estigmatizan, la terminan eliminando mediante diversos métodos criminales.

Ante el enfrentamiento Santos-Uribe, la derecha colombiana y el establecimiento han salido ahora con el infundio de que tal diferencia política “polariza al país”, lo cual es muy “peligroso para su estabilidad”. Por ello tras bambalinas la Casa de Nariño está tratando de consolidar un plan, para lo cual volvió a pedirle consejo a su asesor de imagen y estrategia política, el venezolano J.J. Rendón con el propósito de tratar de bajarle el tono al rifirafe entre el presidente y el expresidente, ambos cabezas visibles del Partido de la U.

Para ello, Rendón recomendó integrar una comisión de “notables” que no tengan nexos políticos ni con Santos ni con Uribe para que hagan un llamado “a la concordia nacional”, se eviten las disputas políticas e ideológicas y vuelva a predominar “el pensamiento único” en aras de la paz y del progreso del país.

Ha llamado la atención que para este juego tramado entre la Casa de Nariño y el experto estratega en propaganda negra y rumorología, J.J. Rendón, se hayan prestado exministros como Cecilia López Montaño y Antonio Navarro Wolf. De los otros dos nombres que hacen parte del Grupo de Medellín, los economistas neoliberales como Salomón Kalmanovitz y Alejandro Gaviria, se puede esperar cualquier cosa, pues no solo son dos virtuosos conversos sino que además se caracterizan por ser funcionales al establecimiento colombiano.

La excusa, como siempre, es que es necesario a todo trance evitar la polarización. Como si la polarización ideológica y política fuera nociva para la democracia. Por el contrario, es en el disenso y el ejercicio dialéctico en que se enriquece un proceso democrático.

Según Navarro Wolff, en el Grupo de Medellín, “tenemos una preocupación por la polarización exagerada en la política colombiana”.

El uribismo, entre tanto, ya salió a responder al Grupo de Medellín y a sus “buenas intenciones”.

El presidente del Partido de la U, Juan Lozano Ramírez manifestó que este grupo de personalidades que ha programado una reunión el 8 de agosto en Medellín, lo que busca es articular una nueva plataforma política y están usando la pelea entre el presidente Santos y el expresidente Uribe como un pretexto.

Por su parte, el senador uribista Juan Carlos Vélez fue categórico en precisar que “la manera de mejorar las relaciones entre el presidente Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe dependerá de que el Gobierno corrija el rumbo y retome las tesis de campaña”. En otras palabras, que Santos siga al pie de la letra la agenda que le trace Uribe Vélez.

Al interior del uribismo existe el convencimiento de que las diferencias entre los dos líderes de La U son de fondo y no van a desparecer por los buenos oficios del Grupo de Medellín que en su reunión emitirá una declaración y ofrecerá una conferencia de prensa para llamar la atención sobre la necesidad de poner fin “al clima político hostil” entre Santos y Uribe. Enfrentamiento que a decir verdad, “ha sido más mediático que real” como lo señaló la presidenta del Polo Democrático Alternativo, Clara López Obregón.

La pelea entre presidente y expresidente es simplemente de estilo y por el énfasis en las políticas públicas, porque el modelo económico que ambos han impulsado es el mismo. Tanto Uribe como Santos son neoliberales en lo económico, como guerreristas en lo político. Privilegian el capital privado al social y asumen una posición a ultranza de defensa de clase.

Por ello, en las redes sociales en Internet se comenta con insistencia que la “reunión de notables en Medellín para reconciliar a Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, es como una junta de médicos en la funeraria”.

Tomado de la pagina del Polo Democrático alternativo

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