El caso del exComisionado, Luis Carlos Restrepo

«A mis amigos y conocidos:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no protesté,

porque yo no era judío,

Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,

no había nadie más que pudiera protestar.

(Pastor, Martín Niemoeller)

Por: Luis Guillermo Blanco O.

Me parece muy preocupante, las cosas que se le vienen injustamente a Luis Carlos Restrepo. El súper varón que dirigió la desmovilización de cincuenta mil (50.000) bárbaros que estaban acabando con el país. Con horror y vergüenza recuerda uno cómo durante años bandos y bandas de las AUC, asesinaron y torturaron salvajemente a miles y miles de indefensos campesinos, con el único propósito de despojarlos de sus tierras; no contentos con esos criminales excesos, reclutaron a la fuerza a sus hijos, violaron y vejaron a sus mujeres, permearon la clase política para disponer de ella;  por años y a su antojo se robaron el presupuesto de cientos de municipios; en suma, los delincuentes arrasaron y pervirtieron todo. Desmovilizarlos no fue tarea fácil; varios gobiernos pasaron de ‘agache’, conviviendo con y del problema. El único Presidente que se atrevió a enfrentarlo fue Álvaro Uribe, y para ese propósito nombró al siquiatra Luis Carlos Restrepo, como Alto Comisionado de Paz;  el proceso demandaba un profesional de quilates, idóneo, que pudiera manejar esa horda de locos sanguinarios. Empezar los diálogos, refrendar las negociaciones de sometimiento, armar el aparato de desmovilización, la logística, leyes, y mil detalles; fue obra de gigantes. De encime, lidiar desde antes, durante y después, con una extrema izquierda maniática y enemiga de la desmovilización, y con unas oscuras ONG, que prevalidas de su condición, se han adueñado hoy en día, del post proceso. El plan de la extrema izquierda, es llevar a la cárcel a Restrepo; sepultarlo vivo, de la misma manera como lo están consiguiendo con el Coronel Alfonso Plazas; la misma técnica, la misma forma. Acusarlo de unos delitos cualquiera, así sean exóticos: servirán de  pruebas suficientes. No se necesita ser adivino para saber que las Farc están detrás de los litigios políticos; y si bien continúan asolando el campo, atacando pueblos y extendiéndose en las ciudades; esa inveterada estrategia, ya no es su  prioridad; ahora cuentan con unos nuevos mejores amigos, con los que han desarrollado un grande y poderoso brazo político-jurídico, que les ha permitido permear el aparato y, entre todo esto haberes, obtener multimillonarias indemnizaciones, sumas que ya sabemos adonde van a parar y cual es su destino.  Ya el gobierno sabe perfectamente que el temor de los colombianos, es verdadero y que las sospechas ciertas.

El ciudadano colombiano tiene derecho a saturar al gobierno de preguntas y respuestas; conocer la verdad, a saber qué está pasando y qué están haciendo los organismos de inteligencia; esto en razón a la seguridad nacional, a la salud de su familia y a la vida propia; lo expresado aquí, reviste de una gravedad igual o mayor, por lo que representa para la institucionalidad, que los casos de Mapiripan, Las Pavas, Santo Domingo o, El Palacio de Justicia. Ojalá al Procurador Ordoñez, le rindan sus investigaciones; es de las pocas opciones que tenemos los colombianos.

***

Soltar a los secuestrados, es una obligación de los terroristas; no un favor por el cual debamos agradecerles.  Piedad Córdoba ó Cepeda, perfectamente puede intervenir  para que los suelten  a todos;  sin más vueltas ni expectativas elaboradas; de los cuatro policías asesinados, no nos vamos a olvidar; no existe ninguna posibilidad de un trueque moral.

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