Para las presidenciales de 2012 en Francia no hay ganador

Por: @lilimariagomez

Hace algunos meses escribía aquí mismo sobre las primarias del partido socialista francés que fueron ganadas por François Hollande quien hoy según las encuestas tiene el 28% de posibilidad de ganar la presidencia francesa en este 2012.  Mientras tanto el actual presidente Nicolás Sarkozy, UMP–partido de derecha- tiene el 26% de opción.  Bastante cercano y con 100 días a partir de hoy para alcanzar a su más serio competidor –eso sí hay que ver que el presidente todavía no se ha declarado como candidato y que además ha dicho que lo hará en febrero “porque hay que gobernar hasta el final”-.

El asunto es que la diferencia entre los dos candidatos cada día es menor y que además aparece otra opción que esta vez los franceses han ido a buscar al Frente Nacional, el partido de ultra derecha liderado por Marine Le Pen, la hija del ex candidato Jean-Marie Le Pen –que como en la edad media, y por estar en edad de jubilación, dejó su lugar a alguien de su sangre, incluso a costa de perder a algunos de sus más fieles seguidores dentro de la dirección del partido.  El hecho de dejar a su hija ha tenido consecuencias importantes, la primera es que hoy ella con su 19% en las encuestas es una de las tres que puede ganar en 2012.  Pero además ha suavizado la imagen de un partido, al que antes daba algo de pena pertenecer o por lo menos se aceptaba su militancia con dificultad. Hoy en cambio sus ideas son defendidas y debatidas en público, incluso hay muchos que lo hacen con orgullo, porque dicen ella es la “única” que defiende al país, su gente y sus intereses.

Si así son las cosas cualquier cosa puede pasar, porque ninguno de los tres se puede dar como ganador. Porque Hollande el candidato del Partido Socialista no convence, incluso durante los debates de las primarias sus contrincantes se refirieron a él como débil, sin fuerza, sin carisma sin liderazgo.  Y de Sarkozy se habla por lo que ha hecho y no ha hecho durante su mandato en época de crisis y también por su exceso de mediatización, de comunicación, de slogans, de peleas, de farandulización.  Así las cosas ya no da “pena” hablar de Marine, de sus ideas de su proteccionismo, de su reindustrialización, de una Francia para los franceses.  Temas que en un momento de crisis y en un país con miedo pueden calar.  Pero de todas maneras no hay que olvidar que su padre cuando fue candidato decía –y esto fue lo aprendido por su hija, aunque ella hable más suave- que por cada extranjero en este país, hay un francés sin trabajo. “Un millón de extranjeros es igual a un millón de desempleados franceses”.  Olvidando que los extranjeros pagan impuestos, crean empresas, traen ideas y tecnologías y además en algún momento hacían y hacen los trabajos que los franceses no querían como limpiar o cocinar.

Entonces, esta campaña se va a centrar en las ideas del presidente actual que defiende una Europa unida con una moneda única; en manos de Hollande –que no tiene muchas diferencias con Sarkozy- pero que entre sus propuestas ha dicho que él si va a lograr más suavidad en las medidas tomadas por el gobierno central europeo (con Alemania a la cabeza) y por supuesto con las ideas Marine Le Pen que en época de globalización quiere una Francia para los franceses, en la que se produce francés, se compra y se vende francés, por supuesto hablando en francés y pagando con una moneda que sería de nuevo el franco.

Creo que aquí, como en la mayoría del mundo, tampoco hay líderes por los que provoque votar.  Y la campaña más allá de las peleas entre los candidatos no creo que ofrezca grandes temas, o discusiones. Es más yo sólo espero que no gane Marine Le Pen porque entre tres opciones bastante regulares, ella es la peor.  Entonces, sin importar quien gane y cualquiera de los tres puede ganar, definitivamente los ciudadanos no van a ganar.

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