Indígenas agreden a soldados para expulsarlos en el Cauca

TORIBIO, Colombia (AP) — Seis soldados fueron agredidos por decenas de indígenas que los arrastraron por el suelo en una intensificación de los reclamos de los nativos que, según ellos cansados de los combates en la región, demandan la salida de sus territorios de la fuerza pública y de la guerrilla.

Hacia las 09.30 horas miembros de la etnia nasa, que se autodenominan «guardia indígena» y que estaban asentados en una colina, empezaron a rodear a los soldados que, un poco intimidados, se replegaron hasta una pared de ladrillos.

En ese lugar, los indígenas arrastraron por el suelo uno a uno a los seis soldados, que no soltaban sus fusiles, sin disparar.

«¡Yo soy Colombia, de aquí no me mueven!», alcanzó a decir uno de los militares.

Los hechos ocurrieron en la zona rural del municipio de Toribío, en el departamento de Cauca y a unos 305 kilómetros al suroeste de a capital colombiana.

En la montaña, los soldados agredidos son comandados por el sargento Rodrigo García Amaya.

«Hemos recibido la orden de replegarnos», dijo el suboficial.

«Si no se hace algo, esto se repetirá, si no contra nosotros, contra otras unidades (militares)», agregó.

«Tengo en esta montaña a suficientes soldados para combatir a la guerrilla, pero para enfrentar a más de 1.000 indígenas no son suficientes», dijo a The Associated Press el general Jorge Humberto Jerez, comandante de la Fuerza de Tarea Apolo con sede en Cauca.

«Los indígenas están escupiendo a mis soldados, les han quemado la comida, les han quemado el área donde pueden tomar agua, los empujan, los insultan… Mis soldados han aguantado, han soportado esta situación de estos indígenas y en este momento pienso que se está desbordando la situación», agregó el alto oficial.

Enfatizó que «hay que denunciar lo que está pasando en el norte del Cauca: los indígenas están atacando a mis soldados, y la guerrilla está atacando a mis soldados, después de que los indígenas me los sacaron de las trincheras».

Jerez se abstuvo de responder cuando se le preguntó si la protesta indígena está infiltrada por la guerrilla, como lo sugirió la víspera el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

El ministro del Interior, Federico Renjifo, sostuvo a los periodistas que los militares se quedan en Cauca «porque de lo contrario se desprotegería precisamente a la población civil y a los mismos indígenas. Eso es lo que (los líderes de las protestas) tienen que entender».

La semana pasada, los indígenas caucanos instaron a los militares y a los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a que abandonaran sus tierras por los constantes enfrentamientos armados entre los dos bandos. El gobierno ha dicho que, si bien está dispuesto al diálogo, eso no sucederá y que los militares no cederán un solo centímetro del territorio nacional.

Marcos Yulé, gobernador del resguardo indígena de Toribío, dijo en la jornada que «no queremos ninguna bota en nuestro territorio, ni de izquierda ni de derecha».

En tanto, María Canasia Tacué, de 30 años, madre de seis hijos y quien con un bastón de mando rodeó a los seis soldados, gritó insistentemente: «Necesitamos este territorio, los tenemos que sacar de acá, ellos (los militares) nos dicen que somos (unos arrodillados) de la guerrilla y la guerrilla nos dice ‘sapos’ (soplones)».

Pero Leidi Julicue, de 21 años, se mostró en desacuerdo con el maltrato a los soldados. «Este es mi territorio, pero no es ésta la manera de actuar; (los soldados) deben salir pero no de esta manera violenta».

Las acciones armadas entre el ejército y la guerrilla afectan a unos 115.000 indígenas en nueve municipios en el norte de Cauca.

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