Ley del Montes: Una Tributaria con grandes lunares

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POR:  ÓSCAR MONTES – LEYDELMONTES

Mientras el Gobierno Nacional insiste en las bondades de la reforma económica, crece el número de críticos, incluso en el sector productivo, que cuestionan su grave impacto en trabajadores y en la clase media.

En las actuales circunstancias políticas del país –en las que el fantasma de un “conejazo” ronda sobre las cabezas de quienes triunfaron con la bandera del ‘No’ en el Plebiscito por la Paz– tiene muy mala presentación que el Gobierno Nacional, con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, a la cabeza siga hablando de una Reforma Tributaria Estructural.

Eso no es serio. Reforma Tributaria Estructural no habrá y con ello el país desaprovechará una buena oportunidad para combatir la desigualdad social, la galopante corrupción y meter en cintura a los grandes evasores.

A cambio de la Reforma Tributaria Estructural –que fue lo anunciado antes de que el Gobierno la aplazara una y otra vez por puros cálculos políticos, relacionados con el Plebiscito– lo que habrá será una Reforma Coyuntural, que consistirá, fundamentalmente, en una tremenda apretada de clavijas a la clase media, que será la que terminará llevando sobre sus hombros el enorme piano que significa un impuesto recesivo como el IVA, que pasaría del 16 al 19 por ciento.

La Reforma Tributaria no será, pues, estructural. Será, como casi siempre, una colcha de retazos que servirá para que los congresistas le metan mano y le peguen una buena “peluqueada”, que sirva a los intereses de sus amigos, mientras el Gobierno aprovechará para pasarle su respectiva cuenta de cobro a quienes no están en su misma orilla, como ocurre con los azucareros y los ganaderos del país. Será una Reforma aprobada a pupitrazos y con congresistas ahítos de mermelada.

De entrada el ministro de Hacienda –quien después de la Tributaria que acaba de presentar, tendrá que olvidarse de su candidatura presidencial– anunció que el IVA pasará del 16 al 19 por ciento, que habrá un “monotributo” para tenderos y pequeños comerciantes y un impuesto a las bebidas azucaradas.

El aumento del IVA terminará “pauperizando” a la clase media, estimulará la informalidad, generará mayor desempleo y acabará con los pequeños y medianos comerciantes.

A ello hay que sumarle que un amplio sector de asalariados del país deberá empezar a pagar impuestos y a declarar renta.

La Reforma Tributaria evidenció, además, cortos circuitos y una falta de socialización dentro del mismo gobierno, pues sectores estratégicos de la economía, como la vivienda y la tecnología, recibirán un fuerte impacto tributario que podría comprometer su futuro inmediato. En el caso de la vivienda, por ejemplo, el exministro Luis Felipe Henao –quien hizo el “milagro” de construir 100.000 viviendas en cuatro años al frente de esa cartera– afirmó sin titubear que –como fue presentada– la Reforma Tributaria dejaría una política de vivienda “incoherente y frustrada”.

Es decir, una de las pocas locomotoras del Gobierno que aún marcha se podría apagar en el futuro inmediato.

De acuerdo con Henao, la Reforma Tributaria en marcha quita una exención a la enajenación de predios para viviendas de interés social y ello podría comprometer la suerte de unos 1.500 proyectos de Vivienda de Interés Social que se están desarrollando en el país. Una sola cifra muestra la tragedia laboral que podría ocasionar: cerca de 800.000 empleos podrían perderse de aprobarse la Reforma como fue presentada por el ministro Cárdenas.

De esta manera, la iniciativa reduce de forma considerable el margen de utilidad del constructor, hasta el punto de que varios de ellos podrían migrar a otros proyectos con mayor utilidad, dejando abandonada una de las banderas del Gobierno: la Vivienda de Interés Social, lo que impactaría de inmediato a las clases menos favorecidas del país. La iniciativa pondría en peligro programas como ‘Mi casa ya’.

El otro Ministerio que recibió el “fuego amigo” del Ministro de Hacienda es el de las TIC, pues la Reforma establece un IVA muy duro a los computadores o a los teléfonos inteligentes. ¿Al fin qué? ¿Estimulamos el acceso a la tecnología –como pregona el ministro David Luna– o lo desestimulamos, como pretende la Reforma?

El aumento del 5 por ciento al consumo de datos para terminales fijas u hogares en el estrato 3 tiene con los pelos de punta a empresarios del sector, pues –según varios de ellos– que hacen parte de Asomóvil, presidida por Nancy Patricia Gutiérrez– consideran que será un golpe de gracia a la conectividad de los usuarios, que ha sido una de las banderas del Gobierno.

¿Qué suerte le espera a la Reforma Tributaria? ¿Quiénes asumirán el costo político de su aprobación?

Congreso: nadie tiene vocación suicida

Una vez presentada la Reforma Tributaria al Congreso por parte del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la pregunta es: ¿Quién le pone el cascabel al gato? Es decir: ¿Quién asume el costo político de aprobarla? ¿Quién va a liderar la caravana de impuestos que se les viene a los colombianos? ¿La U? ¿Cambio Radical? ¿Los conservadores? El Partido Liberal –con Horacio Serpa a la cabeza– calificó la Reforma como “inoportuna e inconveniente” y anunció que se opondrá a iniciativas que busquen afectar a la clase media. Eso fue lo que anunció, pero a los partidos políticos en el Congreso no los juzgan por lo que anuncian, sino por lo que votan.

Amanecerá y veremos. Los conservadores están en las mismas, al igual que La U y Cambio Radical, ninguno parece dispuesto a apoyar el aumento del IVA, pero todos tienen un problema: la única fórmula que le permitirá al Gobierno obtener recursos rápidos y frescos es el IVA, no tiene otra. Punto. Es decir, el IVA va. Además, cada partido está pensando en sus candidatos presidenciales para 2018, así como los congresistas piensan en su reelección para ese mismo año. Ninguno tiene vocación suicida para votar más impuestos en la Tributaria y salir a buscar votos en 2018.

Reforma Tributaria con duros cuestionamientos

El senador Jorge Enrique Robledo –escogido como el mejor del país por los Líderes de Opinión consultados por Cifras y Conceptos– no ha ahorrado críticas a la Reforma Tributaria. “Es la peor en la historia de Colombia, pues busca beneficiar a las multinacionales y lesiona los ingresos de la mayoría de los colombianos”, afirma Robledo.

“La Reforma lo que busca –asegura– es disminuir los impuestos a las grandes compañías extranjeras que tienen inversiones en Colombia”. También coincide con quienes sostienen que los grandes perjudicados con la reforma serán los trabajadores y la clase media del país. “Se trata de una reforma regresiva que castigará seriamente la capacidad adquisitiva y se convertirá en un obstáculo para reactivar la economía del país”, dice el senador del Polo Democrático. El llamado “monotributo”, también es objeto de sus cuestionamientos: “Es inaudito lo que pretenden hacer con los tenderos, que no alcanzan a ganar un salario mínimo, además de gravar a los productos básicos de la canasta familiar”, afirma. Se trata, pues, de una Reforma con muy poco juego político en el Congreso.

El Gobierno, sin el pan y sin el queso

El Gobierno calculó tanto la presentación de la Reforma Tributaria ante el Congreso que terminó calculando mal. De acuerdo con los planes de la Casa de Nariño, la iniciativa debía presentarse antes del Plebiscito de la Paz, pero los cálculos políticos lo llevaron a anunciarla para después de la consulta plebiscitaria. La razón era muy simple: si presentaban primero la Tributaria, muy pocos saldrían a votar el Plebiscito el 2 de Octubre. Acordaron entonces presentarla inmediatamente después del Plebiscito, con la esperanza de que ganara el Sí. Como ganó el No, las cuentas del Gobierno se descuadraron, pero aun así no tenía otra salida que presentarla.

Si ganaba el Sí, sería la reforma del Posconflicto, pero como ganó el No quedó siendo la Reforma que servirá para tapar el hueco fiscal de más de 20 billones de pesos. Al perder el Sí, el Gobierno se quedó sin el pan y sin el queso. Una cosa es un Presidente envalentonado con un triunfo del Sí más un Nobel de Paz y otra muy distinta una “enchicharronado” con un resultado que dejó sin efectos jurídicos y políticos en Acuerdo Final con las Farc.

Los coletazos del No

Mientras el presidente Santos tiene un ojo en La Habana, siguiendo paso a paso el encuentro de sus delegados con los negociadores de las Farc, en la búsqueda de una salida al “limbo posplebiscito”, tiene otro en el Congreso, monitoreando el trámite de la Reforma Tributaria, que le permitirá tapar el hueco fiscal, producido en buena parte por la caída de los precios del petróleo. Pero el clima amenaza tormentas. Y la razón es muy simple: si hubiera ganado el Sí, el Gobierno entraría pisando fuerte y poniendo condiciones, pero como ganó el No debe entrar pisando suave y hablando pasito.

Los congresistas no desaprovecharán la oportunidad de sacarle el jugo a un Gobierno urgido de una reforma que, por lo menos, le permita evitarse un muy mala calificación de las firmas calificadoras de riesgo el próximo, lo que comprometería préstamos futuros ante la banca internacional. Al ministro Cárdenas le tocará hacer buen uso de la chequera, que –como todos sabemos– es la de Santos, como el mismo se encargó de notificarle al país.

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