El amor en los tiempos de Santos

No terminó bien la última sesión en la Cámara y el Senado donde se le dio la estocada final a la reforma de la justicia. Mientras en la Cámara hubo silibatina para el ministro Renjifo, en el Senado el ambiente estaba como para cortar con cuchillo, empezando por la presidencia, que quitó, en varias ocasiones, abruptamente la palabra a los oradores. Pero sobre todo hubo dos hechos que lo dicen todo: el senador Galán pidió que como gesto de nobleza se expidiera una declaración para pedirle perdón al país por los «micos» de la reforma a la justicia, propuesta que no fue atendida por el presidente Juan Manuel Corzo, y el senador Aurelio Iragorri pidió que antes de levantar la sesión se le diera la palabra al ministro de Justicia, a lo cual Corzo respondió que esa era decisión autónoma de la Presidencia. Terminada la votación de hundimiento a la reforma, se levantó la sesión sin que ninguna de las anteriores peticiones fuera atendida. Las relaciones Congreso-Gobierno Santos quedaron averiadas.
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