Se hundió una reforma a la justicia plagada de ‘micos’

BOGOTÁ, 28 de Junio_ RAM_ El Senado y la Cámara de Representante finalmente aceptó las objeciones presidenciales y hundió la polémica reforma a la justicia que estaba plagada de ‘micos’. (Lea más de los orangutanes).

En la ‘cristiana sepultura’ que se dio al polémico acto legislativo, esa corporación hizo un ‘mea culpa’ por permitir el paso de una conciliación que tantas críticas suscitó en la opinión nacional. (Lea más del referendo promovido por los ciudadanos).

Claro está que tuvieron que pasar más de tres horas para que las dos plenarias dieran punto final a la “protuberancia de los vicios detectados”, según las palabras del mismo presidente Juan Manuel Santos, quien devolvió la reforma al Congreso. (Lea más del anuncio presidencial).

Y pese a que muchos legisladores quisieron presentar una cascada de constancias para dejar varias consideraciones alrededor de las sesione extras y las mismas objeciones, la corporación se limitó a publicarlas en la gaceta de la plenaria para que quede para el acta del pleno.

Pero también fue el presidente de la Cámara, Simón Gaviria Muñoz, quien tuvo que conminar a sus homólogos a dar pronto trámite al proyecto. (Vea la fotografía del legislador).

“Este momento es histórico, el Congreso va a ser parte de la solución, y por eso vamos a hundir la reforma a la justicia”, dijo en torno exaltado el propio Gaviria al pedir el hundimiento del acto legislativo.

La decisión fue unánime pues la votación final fue 117 a favor y cero (0) en contra en la cámara baja.

Tras la confirmar el hundimiento, el ministro del Interior, Federico Renjifo, quiso tomar la palabra pero los legisladores no lo dejaron, evidenciándose el distanciamiento entre el Gobierno y el Congreso.

Del tal orden fue el choque que en medio de rechiflas los representantes se negaron a permitir que el funcionario tomara la palabra. Varios alegaban que esa fue una decisión sólo de esa corporación. Sin embargo, algunos sí ‘extendieron su mano al Gobierno’, en un breve saludo con el ministro. (Ver fotografía).

En el Senado, donde tardó un poco más el hundimiento del acto legislativo, la decisión de la plenaria también fue unánime.

En un acto ‘reparación’ a la sociedad colombiana, el pleno de la cámara alta decidió archivarla con una votación de 73 a favor y cero en contra.

De hecho, uno de los representantes que votó la conciliación, Alfonso Prada Gil, admitió que hubo un “pecado colectivo” por no haber hecho un mayor esfuerzo por estudiar la reforma.

«Reconozco en el ministro Esguerra a una persona decente y él no fue autor de los ‘micos’. No creo que debamos los congresistas exculparnos simplemente con intentar señalar porque esto en realidad que a todos nos salió mal”, sostuvo.

A su turno, el representante Guillermo Rivera Flórez, quien no votó la conciliación, dijo que la lección para el Congreso es que se debe estar más conectado con los ciudadanos y no hay que desoírlos.

“Ahora los congresistas debemos estar más atentos a las reflexiones y las opiniones. A veces algunos colegas quieren hacer oídos sordos a los medios de comunicación y asumen que las críticas se dan por el desprestigio de siempre del Congreso”, aseguró.

Para Rivera, en la Cámara muchos decían que no se puede legislar por cuenta de lo que digan o piensen los medios de comunicación pero ahora “ese es un elemento den juicio muy importante que hay que tener en cuenta”.

En el mismo sentido, el senador Juan Manuel Galán, quien no votó la reforma, dijo que la lección es que los congresistas “no podemos legislar por causas particulares”.

“No podemos tramitar proyectos en favor propio o en favor de magistrados pues nosotros nos debemos al interés del país y a lo que le conviene al país. Demos buscar la protección de la norma constitucional que garantiza la viabilidad del Estado Social de Derecho que es nuestro régimen constitucional”, indicó.

Finalmente, el representante Gaviria dijo que era necesario hundir la reforma pues no se cumplía con el objetivo de “crear un eficiente y eficaz sistema de administración de la justicia en Colombia”.

“La convicción nuestras es que era necesario que la reforma no conociera la vida jurídica”, aseveró.

 

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