Condenado a 40 años autor material en crimen de sacerdotes

BOGOTÁ, 20 de Junio_ RAM_ Los sacerdotes Richard Armando Piffano (derecha) y Rafael Reátiga Rojas eran amigos desde hace años.

Al considerar la gravedad del hecho, el juez 25 de conocimiento condenó a 40 años y siete meses de prisión a Gildardo Alberto Peñate, más conocido con el alias de ‘Gavilán’, por su participación en el asesinato de los sacerdotes Richard Armando Piffano y Rafael Reátiga Rojas en hechos registrados el 26 de enero de 2011.

En la mañana de este miércoles, el funcionario judicial había avalado el preacuerdo firmado por la Fiscalía y ‘Gavilán’, en el que cual aceptó su responsabilidad en los delitos de fabricación, tráfico y porte de armas, y homicidio agravado en concursos homogéneo.

El abogado, Jorge Armando Suárez, quien defiende los intereses del implicado señaló que con la firma del preacuerdo se logró una rebaja en su pena, sin embargo fue claro en afirmar que dicho acuerdo no contiene entrega de información sobre los otros participes en el crimen.

Según las investigaciones los dos sacerdotes habrían pagado una suma de 15 millones de pesos a alias ‘Gavilán’ y a ‘Gallero’ para que cometieran este crimen.

Por su parte su socio, Isidro Castiblanco, conocido con el alias de ‘Gallego’, aceptó su responsabilidad y participación en el crimen, en calidad de coautor.

Según la Fiscalía, existen pruebas suficientes y testimonios que señalan que los sacerdotes le pagaron 15 millones de pesos por su propio asesinato. Uno de los testigos aseguró que el padre Reátiga Rojas contactó a Isidro Castiblanco Forero, conocido con el apodo de ‘Gallego’, en una tienda.

Lo citó el 25 de enero y le pidió que contactara a una tercera persona, este fue Gildardo Eduardo Peñate Suárez, alias ‘Gavilán, y acordaron el pago, al día siguiente fue el asesinato.

En su interrogatorio ante la Fiscalía, alias ‘Gallero’ manifestó que en diferentes oportunidades los religiosos “mostraron sus deseos de morir», sin embargo en ese momento no precisaron el porqué de esta decisión. Se conoció que el día del asesinato el padre Píffano le dijo a su secretaria, Diana Marcela, que consiguiera un sacerdote para la misa de la tarde; y lo propio hizo el padre Reátiga con su secretaria Liliana.

La Fiscalía corroboró que días previos, más exactamente el 5 de enero, Reátiga se acercó a una entidad bancaria y suscribió una constancia de enajenación de unos CDT (Certificado de Depósito a Término) y el padre Píffano se acercó al banco BCSC, retiró la suma de seis millones 500 mil pesos.

En su intervención, la Fiscalía además de establecer los autores del asesinato, pudo determinar que uno de los sacerdotes, Rafael, tenía dos enfermedades de transmisión sexual que estaban acabando con su vida. «Se le veía acabado, enfermo, tenía manifestaciones propias de quien cree que no va a vivir más», señaló la fiscal del caso.

«Pudimos establecer por entrevista a Sandra Rivas Puentes, persona esta que nos manifiesta que su, hoy día, exesposo, de nombre Fabio Jaramillo, fue objeto de acoso sexual por parte del padre Rafael Reátiga, esta situación que manifiesta esta señora, igualmente lo corrobora la Fiscalía directamente con la persona, esto es con el señor Fabio Jaramillo, que efectivamente refiere del acoso sexual del cual fue objeto por parte del padre Rafael», señaló.

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