El primer semestre del 2016 no será tan fácil como se quisiera. De hecho, lo que está viendo la junta directiva del Banco de la República es que, sin duda, habrá presiones adicionales sobre la inflación en el primer semestre del año que está a punto de comenzar.
Así se desprende de las Minutas de la última reunión de la junta del banco del 2015 en las que sugieren unas expectativas de inflación de mediano plazo desviadas del objetivo fijado por la Junta.
La mayoría de los miembros de la Junta, teniendo en cuenta la dinámica de la demanda interna, los factores de inflación y el nivel del déficit en cuenta corriente, considera que es necesario la reiteración del mensaje de que el país se encuentra en una senda de endurecimiento de la política monetaria.
“Una senda de incrementos como la anunciada es conveniente ya que fortalece la señal del compromiso de la Junta con los objetivos inflacionarios, permite calibrar mejor la respuesta óptima ante los nuevos choques externos y hace más predecible para el mercado los movimientos de la Junta, mejorando así la transmisión de la política monetaria”, señalan las minutas del mes de diciembre.
Así las cosas, la duración de esa senda será la necesaria para que la inflación converja a su meta en 2017.
Por otra parte, los demás miembros de la Junta consideran que en la economía colombiana se estarían activando fuertes mecanismos de indexación y que ha aumentado la probabilidad de efectos adicionales de los choques de oferta sobre la inflación.
En particular, del traslado de la devaluación a los precios al consumidor y del impacto del fenómeno de ‘El Niño’ sobre los precios de los alimentos y de la energía.
“Estos choques muy probablemente traerán, durante el primer semestre de 2016, incrementos adicionales en la inflación, afectando sus expectativas y reduciendo la tasa de interés real”, puntualiza el informe.
En un contexto de alto déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que refleja un exceso de gasto sobre ingreso, los efectos adicionales de los choques de oferta refuerzan la necesidad de haber actuado con un incremento de la tasa de interés de 50 puntos básicos.
“Incrementos menores podrían ser insuficientes para anclar las expectativas de inflación a la meta y fortalecer la credibilidad en la política monetaria, haciendo más lenta y difícil la convergencia de la inflación a la meta y requiriendo incrementos de la tasa de interés en el futuro que podrían coincidir con una desaceleración pronunciada del gasto y el producto”, agregan las minutas.