Preguntas para Langlois

Por Oscar Montes

La liberación del periodista francés Roméo Langlois, luego de permanecer 33 días en poder de las Farc, genera varias reflexiones, no solo acerca del papel de los medios de comunicación y la forma como están cubriendo el conflicto armado interno, sino sobre el rol de los periodistas en el mismo. El propio Langlois se encargó de avivar la controversia con sus primeras declaraciones, algunas de las cuales tuvieron muy mal recibo en un país que, como Colombia, ha tenido que soportar la inclemencia de una guerrilla que ha encontrado en la población civil su principal blanco de ataque.

Al decir Langlois que nunca se sintió secuestrado por las Farc, sino que recibió tratamiento de “invitado” ofende a miles de familias colombianas que han sido víctimas de secuestro por parte de las Farc y que jamás recibieron tratamiento de ‘invitados’. La condición de secuestrado es la más degradante que pueda sufrir el ser humano en cualquier lugar del mundo. De manera que nadie puede considerar un secuestro como una ‘invitación’.

Por eso extraña que Langlois, ya liberado y en medio de un show mediático que no se veía desde la época del Caguán, haya guardado silencio sobre el rótulo de secuestradores que tiene ese grupo guerrillero. Imposible que en esos 33 días, Langlois no haya indagado ante los jefes guerrilleros por el fenómeno del secuestro en nuestro país. ¿Les preguntó cuántas personas tienen en su poder? ¿Indagó por los millones que reciben por ese delito?

Pero hay más. La razón por la cual Langlois cayó en poder de las Farc fue por encontrarse haciendo parte de una compañía del Ejército que estaba destruyendo laboratorios para procesar cocaína en el Caquetá. ¿Qué averiguó sobre esos laboratorios? Mejores fuentes no pudo tener: nada más y nada menos que las propias Farc, que son las que se lucran del multimillonario negocio. ¿Quién es el nuevo Negro Acacio, el jefe guerrillero muerto por el Ejército y el comandante que le abrió las puertas del mercado mexicano a las Farc? ¡Señor Langlois, cuéntele a Francia quién es el nuevo Negro Acacio!

Si Langlois no habló con las Farc ni de los secuestrados ni del negocio del narcotráfico, dos de sus principales actividades, es probable que haya tocado otros asuntos. Por ejemplo, el reclutamiento de menores. De hecho, durante su secuestro las Farc se llevaron por la fuerza a 13 menores en el Putumayo, hecho denunciado por la ONU. ¿Cuántos menores armados vio Langlois en los campamentos de las Farc? ¿El abuso por parte de los jefes guerrilleros a los menores no merece un reproche por parte de Langlois?

Una vez en libertad, Langlois cuestionó el papel de los medios de comunicación en el conflicto armado. No ahorró palabras para criticar a quienes cubren la guerra desde la orilla de las Fuerzas Armadas –que curiosamente era lo mismo que él estaba haciendo cuando fue secuestrado– sin ver la otra orilla, la de las Farc. Y puede que tenga razón: la guerra hay que cubrirla desde todos los frentes. El periodista no puede ponerse una camiseta distinta a la de la búsqueda de la verdad. Esa es, de hecho, la razón de ser de este oficio.

Pero las duras críticas que Langlois lanza a los medios nacionales las adoba a la hora de referirse al papel de otros, como es el caso de Telesur de Venezuela, el primer canal que llega al sitio de las liberaciones y el primero que emite al mundo imágenes de los secuestrados. ¿Cree Langlois que los medios de comunicación nacionales cubren muy mal el conflicto pero Telesur lo hace muy bien?

Por supuesto que el secuestro de Langlois merece todo el repudio de la sociedad. Ningún acto de esos tiene justificación. Por eso hubiera sido preferible que Langlois mostrara con las Farc la misma distancia que reclama a sus colegas nacionales con otros actores del conflicto. Ese comportamiento tampoco contribuye a entender las razones de la guerra y, por el contrario, distorsiona la realidad al pretender desconocer que las Farc secuestran, son narcotraficantes y reclutan menores, entre otros actos delictivos.

Ojalá que en el documental que seguramente hará sobre su secuestro nos cuente esa parte de la historia.

Por Óscar Montes
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