Yes, men

Por: Ricardo Galán.–

¡Yes, men! Así llaman a esos asesores que por miedo, complicidad o lambonería avalan todo lo que dicen, hacen u ordenan sus jefes por equivocado que parezca.

¡Yes men! Es lo que le deben estar diciendo sus asesores al fiscal, Eduardo Montealegre quién, con la intención de desviar la atención del escándalo por su carrusel de contratación, se ha dedicado a anunciar cosas como la demanda contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional; A formular cargos contra una de las 400 mil mujeres que abortan en Colombia cada año y contra quien las pruebas en contra fueron conseguidas de manera poco ortodoxa. O llamar a juicio a militares y policías que participaron en la retoma del Palacio de Justicia 30 años después.

Al fiscal Eduardo Montealegre se le subió el poder a la cabeza. Y como a Gustavo Petro, le parece que la razón de ser de su trabajo consiste en cazar peleas y no en administrar justicia.

El Fiscal debería preocuparse por entregar resultados en casos como el de SaludCoop o Interbolsa en vez de andar picando pleitos con actrices, generales retirados o presidentes de otros países.

Los asesores, especialmente los de comunicaciones, deberían convencer al Fiscal de que la mejor manera administrar un escándalo no es tratando de tapar el sol con un dedo o lanzando cortinas de humo, sino dando la cara y rindiendo las explicaciones que el país espera.

Una buen señal en ese sentido sería acudir al Congreso, escuchar y responder las observaciones y preguntas de los parlamentarios.

¿Qué eso implica meter un órgano judicial en el movedizo terreno político? Pues claro. La consecuencia de que lo que Fiscal y sus amigos han intentado con éxito todos estos años, politizar a la Justicia. Yes men.

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