El caso de Rosa Elvira Cely, barbarie en el Parque Nacional de Bogotá

No ocurrió en un paraje inhóspito y desértico. No ocurrió en lo profundo de la selva. Tampoco en el área rural de un municipio alejado. Ni siquiera en una calle oscura de un barrio marginal.

Ocurrió en el Parque Nacional, en pleno centro de Bogotá. A pocos metros de un cuartel de Carabineros de la Policía Nacional y del Hospital Militar Central. A unas cuadras de 3 estaciones de la Policía Metropolitana de Bogotá. En uno de los sectores más vigilados de la capital de Colombia. Frente a una de la Universidad Javeriana, una de las universidades privadas más importantes e influyentes del país.

Ocurrió el jueves 24 de mayo de 2012 hacia la una de la mañana. A esa hora entró una llamada al 123, la línea de Emergencias de Bogotá. Desde un teléfono celular una mujer reportaba que se encontraba en el Parque Nacional, que la estaban violando y clamaba por ayuda. Al escuadrón de los Carabineros que atendió el llamado le tomó poco menos de cinco horas hallarla.

Casi al amanecer, la encontraron. Estaba inconsciente, desnuda, tiritando del frío, con grandes moretones en el rostro, una herida con arma blanca en la espalda y empalada.

Se llamaba Rosa Elvira Cely, tenía 35 años de edad, trabajaba en la cafetería del Hospital Militar y estudiaba bachillerato en un colegio del Sur de Bogotá. Según las autoridades, Rosa Elvira fue a departir con algunos compañeros en un establecimiento cercano al Parque Nacional. A la 1 de la madrugada del jueves usó su celular para llamar al 123: “¡Estoy en el Parque Nacional, me están violando, me están violando!”, alcanzó a decir antes de que se cortara la llamada abruptamente.

Rosa Elvira fue trasladada en ambulancia al hospital Santa Clara a donde ingresó por urgencias a las 7:52 de la mañana. “Los médicos de cirugía dijeron que nunca, durante toda su carrera profesional, habían visto nada igual”, le dijo al periodista, Víctor Gordillo del Diario MÍO el doctor José Páramo, subdirector científico del centro asistencial.

Los cirujanos intentaron reconstruir los órganos lesionados durante el ataque. Rosa Elvira estuvo dos veces en cirugía. Pero el lunes, cuando iba a ser intervenida nuevamente, su vida se apagó.

El empalamiento le había causado una infección que invadió varios de sus órganos vitales.
Esta mañana (miércoles 30) y en completo sigilo, su cadáver fue retirado de Medicina Legal.

El CTI está a cargo de la investigación. Seis días después de la violación y la brutal agresión no hay capturados, aunque el alcalde, Gustavo Petro dijo en su cuenta de Twitter que hay “pistas muy serias para no dejar en la impunidad la violación y asesinato de Rosa Elvira Cely”.

La sevicia de los agresores fue tal que “trataron de estrangularla, de asfixiarla, la golpearon, la hirieron, la violaron y finalmente, le ocasionaron daños en toda la parte intestinal y rectal, ocasionándole la muerte”, según el médico Páramo.

Lo ocurrido a Rosa Elvira duró oculto 6 días. ¿Por qué? ¿Por qué la Policía Metropolitana de Bogotá no reportó el hecho? ¿Quién o quienes violaron, torturaron, hirieron y empalaron a Rosa Elvira Cely? ¿Qué clase de personas son capaces de cometer una atrocidad como esa? ¿Qué castigo merecen?

Esas son las preguntas que rondan esta noche (miércoles) en las redes sociales que ya emprendieron varias campañas para evitar que el crimen quede impune como casi todos los de su estilo en la ciudad.

En Facebook, nació el Grupo Voces Unidas – Justicia para Rosa Elvira Cely: #ROSAELVIRACELY, cuyo objetivo es vigilar que haya justicia y que se use la tecnología para hallar a los culpables.

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