Petro, Ordoñez y Bogotá

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Estaba seguro de que el clima de incertidumbre que se vivió en Bogotá tras la destitución al alcalde Petro luego del fallo de la Procuraduría que lo inhabilitó por 18 años y la posterior salida a la plaza pública desde el balcón del Palacio de Lievano del burgomaestre, ya era cosa superada y que los ciudadanos podíamos estar tranquilos, esperando el inicio de una administración responsable y seria con la capital del país.

Por: Oscar Sevillano

Hoy vemos que no es así. Nuevamente el Procurador Alejandro Ordoñez haciendo uso de sus facultades legales, abre una nueva investigación disciplinaria contra el alcalde Petro, por expedir el Decreto 364 del 26 de agosto del 2013, por el cual se adoptó un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, que fue negado por el Concejo de Bogotá.

Como era de esperarse, el alcalde Gustavo Petro sacó a relucir su particular manera de proceder, desconociendo el ordenamiento constitucional que le coloca dentro de la órbita de los entes de control, dando muestras una vez más, de no estar dispuesto a seguir las leyes y normas que rigen a Colombia, desconociendo las actuaciones que sobre él y sobre todo funcionario público, tiene la Procuraduría General de la Nación.

Es por esto que me pregunto si el burgomaestre en realidad se desmovilizó, porque por sus actuaciones de desconocimiento al orden gubernamental, luego de más de diez años de haber dejado la insurgencia, parecería que todavía actúa con la mente de un guerrillero que no acepta el orden establecido y sueña con cambiarlo así sea a los bravas.

También hay que llamar la atención sobre la poca visión del Procurador Alejandro Ordoñez, quien parece apasionado con Gustavo Petro, y no alcanza a medir el hecho de que cualquier actuación disciplinaria que el pretenda ejercer, el burgomaestre la va a utilizar a su favor para posar de víctima, en lo cual es un maestro, y de paso reivindicar su nombre por su pésima administración, sin importarle en lo más mínimo que por delante se está llevando a la ciudad de Bogotá.

Es innegable que la única víctima que queda de la particular manera de gobernar de Gustavo Petro y el afán del Procurador por disciplinarlo y demostrarle que él no está por encima de la ley, es Bogotá, que hoy luce desordenada, sucia, llena de huecos, con las vías congestionadas e insegura, por lo cual los ciudadanos deseamos con muchas ansias un cambio de administración que devuelva a la capital la proyección de desarrollo y modernidad que un día tuvo, sin abandonar las conquistas sociales en los sectores vulnerables, que es una iniciativa que es necesario reconocerle a Luis Eduardo Garzón mientras fue alcalde.

Estoy seguro de que el señor procurador se apresuró en la decisión de abrir investigación, y como consecuencia de esto, ha puesto a Gustavo Petro nuevamente a hacer política desde la administración distrital. Prueba de esto es que ha citado a una nueva marcha, con la clara intención de colocar a Bogotá entera alrededor suyo, donde no falta el que quiera aprovechar el momento para conquistar votos como el periodista Hollman Morris, quien pretende llegar al Concejo de Bogotá, haciendo el papel de padre putativo del alcalde, montándose en una carrera para demostrar que es más petrista que la familia del mandatario local.

Creo que el jefe del ministerio Público pudo esperarse un tiempo más para la apertura formal de la investigación, y no apresurarse con la decisión, porque los bogotanos nos vamos a ver una vez más en medio de una pelea, en la que estamos llevando la peor parte, por culpa de un alcalde necio y un procurador con muchas razones, pero con poca visión de las consecuencias que pueden traer sus actuaciones.

@sevillanojarami

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