¿Por qué Diomedes Díaz señores congresistas?

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Está visto que el Congreso de la República es el órgano en nuestro país, que por la incoherencia con la que suele actuar, más que ser el símbolo de la democracia, debería ser patrimonio nacional de la hipocresía en la política.

Por: Oscar Sevillano
No es posible que cada vez que se escuche hablar de algún caso de asesinato, violación, tortura o maltrato a una mujer, no falten las voces que desde el Congreso de la República rechacen el suceso y anuncien Proyectos de Ley encaminados a proteger la honra y la dignidad del género femenino, y por otro lado resulten redactando una ley que con el argumento de exaltar la obra musical de Diomedes Díaz, termina idolatrándolo a un más, pasando por encima del dolor que causó a los familiares de la mujer que murió a manos suyas.

Esa hipocresía y cinismo con el que trabaja el legislativo en Colombia se vuelve cada vez más incomprensible, al punto en que si el mismo Congreso no hace algo para tratar de actuar de una forma más coherente, en un futuro no muy lejano podría provocar su propia caída.

No dejaré de preguntarme si una persona como Diomedes Díaz, que no solo dio mal ejemplo en su vida artística presentándose en sus conciertos, en algunas ocasiones drogado y en otras con licor en la cabeza, que además participó en el crimen de una de sus tantas amantes, puede ser motivo como para que en primer lugar, se le haga una novela en la que su mal proceder de alguna manera queda justificada en el rodaje de la producción, sino que además se le quiera mostrar como tema de orgullo nacional. Solo eso faltaba.

Yo pregunto a los congresistas que tramitan esa Ley (Alfredo Ape Cuello y Eduardo Alfonso Crissein), si en el momento en que redactaron el Proyecto, pensaron en Doris Adriana y el dolor de su familia. Pero además también quisieran que respondieran, ¿Qué piensan ellos de un hombre que atenta contra la dignidad de una mujer?, y lo más importante ¿Habrá mujeres dentro de su círculo familiar?; ¿Qué harían si alguna de ellas, que Dios no lo quiera, resulte afectada con sucesos similares?

Tampoco entiendo cómo se hará para establecer diferencia alguna entre la delgada línea que existe entre la obra musical de la persona y la persona misma. Al declarar esto como Patrimonio cultural, inmediatamente exalta al autor, y es muy complicado resaltar la labor de un artista, al punto de elevarlo a la categoría de orgullo patrio, cuando este participó en un hecho bastante oscuro.

Una cosa es que se recuerde las canciones de Diomedes Díaz, y que cada una de las personas que nos gusta el género musical a través del cual recitaba esas poesías (Vallenato), vibremos cantándolas, y otras muy distinta es pretender hacer de este artista que causó más de una vergüenza al país entero, todo un ícono de orgullo nacional. Por favor, es que acaso no hay más personajes de la música que merecen ser recordados y exaltados.

No entiendo porque no mejor se les ocurrió esta idea con personajes como Lucho Bermúdez, Toto la Momposina, Petrona Martínez, Joe Arroyo, Alexis Lozano, Emeterio y Felipe – Los Tolimenses, Lisandro Mesa, el maestro Francisco Zumaqué, Alfredo Gutiérrez, Leonor Gonzalez Mina la Negra Grande de Colombia o Alci Acosta.

¿Porque tiene que ser Diomedes Díaz?, un personaje que no solo causó polémicas vergüenzas con su mal proceder en la tarima, sino que además provocó la muerte de una mujer y para colmo se fuga de la justicia, escondiéndose en el campamento del paramilitar David Enrique Hernández Rojas, conocido como alias ’39’, un ex mayor del Ejército que había desertado y que fue considerado como uno de los hombres más sanguinarios de las Autodefensas Unidas de Colombia.

¿Puede lo anterior ser motivo de orgullo nacional?. En cualquier país civilizado, sería motivo de rechazo, pero como esto es Colombia, sucede todo lo contrario y resulta convertido en motivo de fiesta.

Como van las cosas, no me extrañaría que este Proyecto de Ley termine por convertirse en realidad, y tampoco me sorprendería que a los pocos días de su aprobación, los mismos congresistas que validaron esto, resulten rasgándose las vestiduras por algún caso de posterior violación, asesinato o maltrato al género femenino, demostrando una vez más que la hipocresía hace parte de su diario vivir, y que pocas ganas tienen de renunciar a ella.

@sevillanojarami

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