Farc piden libertad de homónimo de cabecilla del frente 57, preso injustamente por masacre de Bojayá

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00096.1Bogotá, 27 de Julio ­_RAM_ “En un gesto mínimo de humanidad y justicia”, las Farc pidieron al gobierno y a la Fiscalía General de la Nación poner en libertad y reparar al ciudadano Gilberto Torres Muñetón, quien se encuentra preso en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá, acusado injustamente de estar implicado en la masacre de Bojayá.

De acuerdo con alias Carlos Antonio Lozada, integrante del grupo negociador de las Farc en La Habana, este hombre fue condenado a 37 años de prisión, acusado de ser “Gilberto Torres” o Gilberto Becerro, el seudónimo o el alias de José David Suarez, comandante del Frente 57 de las Farc.

“Es un caso de homónimos que comenzó siendo una confusión y que en otro país, donde la realidad no se desenvuelva dentro del ámbito de lo macondiano a que estamos condenados los paisanos de Gabriel García Márquez, se hubiese resuelto en poco tiempo – apenas el necesario para aclarar un mal entendido- para terminar convertido en anécdota personal del verdadero Gilberto Torres y en experiencia para no repetir por los organismos de inteligencia del Estado y los despachos judiciales”, precisa Lozada en un escrito publicado en la web de las Farc.

Añade que Gilberto Torres Muñetón ha sido detenido en dos ocasiones como producto de esa confusión. La primera vez en 1997, cuando pasó 25 meses privado injustamente de su libertad hasta que el Tribunal Superior de Medellín revocó la sentencia y lo absolvió al encontrar contradicciones en el informe de inteligencia.

La segunda vez que fue detenido—continúa diciendo– fue el 8 de diciembre de 2004 y desde entonces está privado de la libertad y condenado a pagar una sentencia de 37 años y seis meses de prisión, como responsable de los hechos ocurridos en Bojaya, departamento del Chocó, el mes de mayo de 2002, cuando en medio de un enfrentamiento entre unidades de las Farc y el bloque paramilitar Elmer Cárdenas, de manera accidental un artefacto explosivo lanzado por la guerrilla cayó en la iglesia de la población donde se refugiaba un numeroso grupo de pobladores del caserío, provocando una dolorosa tragedia.

Reseña que el verdadero comandante del frente 27 de las Farc, alias Gilberto Torres o Gilberto Becerro, el día 8 de marzo del año en curso, en medio del cese al fuego unilateral e indefinido de las Farc, cayó muerto en una emboscada tendida por las fuerzas oficiales, hecho que afirma es verificable tanto por los partes oficiales como por los pronunciamientos de la delegación en La Habana.

“Pese a esto, los órganos judiciales, de manera reiterada se han negado a corregir dicho error y Gilberto Torres sigue prisionero del Estado colombiano”, puntualiza.

Alias Carlos Antonio Lozada registra una comunicación que hizo llegar su hijo Alexander Torres Ortega a la Delegación de Paz de las Farc en la cual afirma: “Yo quiero hacerle un llamado a las Farc. Lo que yo les pido a los guerrilleros que están en Cuba es que por favor se pronuncien. Parecen aliados con el Gobierno en este caso”.

“Escribimos estas líneas–subraya Lozada– con el ánimo de que puedan contribuir de alguna manera a solucionar el caso del Señor Gilberto Torres, aunque el daño causado por los errores de los funcionarios judiciales ya está hecho”.

Lozada recuerda que el día 18 de diciembre de 2014 la Delegación de Paz de las Farc “realizó un conmovedor acto contrición, de reconocimiento de su responsabilidad y reparación para con las víctimas de Bojaya” y luego indica:

“Es hora de que el Estado colombiano, en un gesto mínimo de humanidad y justicia ponga en libertad al ciudadano Gilberto Torres, le pida perdón y le repare a él y su familia por los daños causados; ya que son igualmente víctimas del caso de Bojaya; esta vez por responsabilidad del Estado. Desafortunadamente, esta historia es solo un botón de muestra. Las cárceles colombianas están llenas de decenas de miles de colombianos prisioneros del Estado sindicados y condenados injustamente por delitos de pobreza, de conciencia, políticos y de ser integrantes de la insurgencia. Un caso más, entre los centenares de lo que ya se conoce como falsos positivos judiciales, de los que se viene ocupado la opinión nacional en las últimas semanas”, concluye.

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