EEUU y Cuba reabren embajadas, pero La Habana pide fin del embargo y la devolución de Guantánamo

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El congelamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba, que se prolongó por más de cinco décadas, finalizó oficialmente ayer con la reapertura de las embajadas de ambas naciones.

La bandera de Cuba volvió a ondear en su sede diplomática en Washington DC después de 54 años, una ceremonia que estuvo encabezada por Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores cubano, quien se convirtió en el primer canciller de dicho país que visita la capital estadounidense desde 1958.

Más de 500 personas, incluyendo funcionarios de la administración del presidente Barack Obama, legisladores estadounidenses y una gran delegación cubana, asistieron al acto en la mansión de casi 100 años. La comisión local estuvo liderada por Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental.

Una guardia de honor de tres hombres se dirigió hacia el patio delantero para izar la bandera cubana en un nuevo mástil mientras una banda tocó el himno nacional del país caribeño.

A medida que el estandarte era elevado lentamente, hubo diversos cánticos por parte de la multitud que se reunió afuera de la embajada. «¡Cuba sí, embargo no!», gritaba un grupo, mientras que otro más pequeño coreaba «Cuba sí, Fidel no».

«Con el establecimiento de las relaciones culmina una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso hacia un largo y complejo proceso para restablecer la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba», declaró Rodríguez tras el izamiento de la insignia nacional.

«Desde esta embajada fortaleceremos las relaciones culturales, académicas, económicas y deportivas entre nuestras naciones», acotó.

Sin embargo, el funcionario advirtió que «es grande el desafío, porque nunca ha habido relaciones normales entre Estados Unidos y Cuba pese a siglo y medio de intercambios entre sus pueblos».

Rodríguez también alertó que los eventos históricos de ayer «sólo tendrán sentido con la eliminación del bloque económico, comercial y financiero, que causa tanta privación y daño a nuestra gente, el regreso del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto por la soberanía de Cuba».

Sin fanfarria y antes del amanecer, funcionarios colgaron el emblema cubano en la entrada del Departamento de Estado, donde se ubican todas las banderas de los países con que EEUU tiene relaciones diplomáticas.

Cerca de la 1:30 de la tarde local, el ministro cubano se reunió con John Kerry, jefe de la diplomacia de la mayor economía del mundo.

Tras el encuentro bilateral, que se extendió por casi una hora, Kerry afirmó que «los intereses de ambos países son mejor atendidos a través del compromiso en vez del distanciamiento».

Con la reapertura de sendas embajadas, «estamos dando un paso histórico y largamente retrasado en la dirección correcta», añadió.

A través de un comunicado, el secretario de Prensa de la Casa Blanca manifestó que «esta es otra muestra de que no tenemos que estar aprisionados por el pasado. Esperamos trabajar colaborativamente para normalizar las relaciones con el gobierno y el pueblo cubano».

Por su parte, Rodríguez manifestó que «estamos convencidos de que podemos cooperar y convivir de forma civilizada», aunque reiteró que el levantamiento del bloqueo es «esencial» para regularizar los lazos bilaterales.

Al ser consultado por la base naval en Guantánamo, Kerry detalló que por el momento, el país no tiene intenciones de alterar el actual acuerdo de arriendo.

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, valoró la reanudación de las relaciones entre Washington y La Habana.

«Es un hecho histórico que no sólo es conveniente para ambos países, es positivo para la región entera porque empieza a desaparecer el último enclave de la Guerra Fría», sostuvo.

La embajada de EEUU en La Habana también fue reabierta ayer, pero el estandarte no será izado hasta el 14 de agosto, cuando Kerry visite la capital cubana. Esta será la primera visita de un secretario de Estado en 70 años.

Con la reapertura de las sedes diplomáticas, los hasta ahora jefes de las respectivas secciones de intereses, José Ramón Cabañas y Jeffery DeLaurentis, pasarán a ser encargados de negocios. Ninguna de las partes ha designado a sus embajadores y la Casa Blanca ha aclarado que no tiene ningún apuro, consciente de que los republicanos probablemente bloquearán cualquier nominación.

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