Uribe cuestiona la «falta de austeridad» en América Latina

El expresidente de Colombia pidió «memoria» a sus detractores y eludió referirse al incidente del explosivo hallado ayer en el teatro porteño donde intervino.

Buenos Aires • El expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez cuestionó hoy en Buenos Aires la «falta de austeridad» en América Latina y pidió «memoria» a sus detractores, durante un acto en el que evitó referirse al artefacto explosivo localizado en vísperas de su presentación en un teatro porteño.

A lo largo de una exposición sin sobresaltos, Uribe evitó aludir al incidente de ayer, cuando miembros de las fuerzas de seguridad de Argentina desactivaron un artefacto explosivo programado para explotar durante la charla del exmandatario en el teatro Gran Rex, en el centro de Buenos Aires.

Uribe optó por hacer un repaso de su gobierno (2002-2010) y de su «modelo de seguridad democrática», mientras en las inmediaciones a la sala se realizaba una protesta en contra de su visita.

Respecto de la situación que se da en su país con la presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Uribe evaluó que «los diálogos de paz con la guerrilla son un fracaso».

Según Uribe, durante su gestión se «combatió la violencia, no la protesta social» y se le dio «cobertura de seguridad a diez mil colombianos».

«No aceptamos la fórmula de la derecha de reprimir la protesta social, ni la de la izquierda que busca estatizar la economía», afirmó el colombiano durante su disertación.

Además, diferenció su política de «seguridad democrática» de la «doctrina de seguridad nacional» que caracterizó a las dictaduras de la región en la década del 70, y aseguró que durante sus dos mandatos «la oposición tuvo una protección absoluta».

Uribe criticó la falta de austeridad en los países de América Latina y dijo que «En América Latina tenemos ventajas y riesgos. No podemos depender de la economía de ‘commodities’ (materias primas). Hay que combinarla con conocimiento. Además, los estados viven con ideas de abundancia y falta austeridad.

El exjefe de Estado también insistió en que en las últimas décadas el gran enemigo de Colombia «ha sido el narcotráfico», y consideró que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se erigieron como «el cartel de las drogas ilícitas más poderoso del mundo».

Durante su exposición sobre la «transformación de Colombia», Uribe resaltó además el proyecto de seguridad de su gestión y reiteró que la lucha contra las drogas fue «implacable» en su gobierno, en el que «se desmovilizaron 18 mil guerrilleros y 35 mil paramilitares», destacó.

«Cuando se escucha a algunos ciudadanos que me acusan de paramilitar ¿por qué no acusan la memoria? Los catorce líderes más importantes del paramilitarismo están extraditados en cárceles de Estados Unidos», subrayó Uribe.

Se declaró a favor de «promover la inversión con responsabilidad social y la iniciativa privada» y rechazó las posturas de «los que maltratan a los empresarios o anuncian confiscaciones».

Al respecto, defendió el proceso de apertura de Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana, al sector privado y lanzó una pregunta retórica al auditorio: «¿Qué es mejor, que el Estado sea dueño del 100 por ciento de una empresa con capital negativo y en decadencia o del 85 por ciento de una empresa en franco crecimiento y próspera?».

Uribe cuestionó el «modelo neoliberal que achicó el Estado y el socialismo, que lo arruinó», como así también repudió «tanto el capitalismo salvaje como la lucha de clases violenta», por lo que abogó por «acercar al capital y el trabajo, sin demagogia».

En su exposición, el exmandatario también calificó como «un fracaso» al gobierno de Cuba, que «inicialmente ha vivido del subsidio soviético y, después, del venezolano». Consideró además necesario que los países tengan con las empresas una política «amable y no hostil».

«Si cuando despierta el presidente colombiano a la mañana los ciudadanos están esperando a ver qué confiscación va a anunciar, no se construye», opinó el exmandatario ante los asistentes al simposio sobre liderazgo, que incluso se animaron a bromear por lo bajo sobre el hallazgo del explosivo.

Uribe destacó que su «política de seguridad democrática» fue aplicada «con el respeto por los valores de la democracia, las garantías de los derechos civiles y los derechos humanos y con legislación doctrinaria», tras lo cual hizo un extenso relato de datos sobre una reducción de la cantidad de secuestros extorsivos y asesinatos de dirigentes sociales, empresarios y periodistas.

La única mención directa que hizo sobre el país estuvo cargada de elogios, al afirmar que «los colombianos tenemos un gran aprecio por este país, que tiene una comunidad muy culta y un gran capital social».

«La Argentina tiene los recursos humanos y los recursos naturales y el desafío que enfrenta es volver a situarse entre las grandes potencias del mundo», afirmó.

Protestas contra Uribe

La manifestación fue protagonizada por decenas de colombianos residentes en Buenos Aires, apoyados por estudiantes y grupos de izquierda, en rechazo a la presencia del expresidente, al que acusan de ser causante durante su mandato de más de «62 mil desapariciones» y «alrededor de tres mil ejecuciones extrajudiciales».

«Estamos convocando una actividad en rechazo a la presencia de Uribe porque consideramos que fue una figura nefasta para Colombia», dijo David Zúñiga, de la Asamblea de Estudiantes Colombianos en Argentina.

La protesta finalizó sin inconvenientes y no afectó el desarrollo del simposio, en el que Uribe también evitó referirse a su polémica con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a quien acusó este lunes de «arrogante» y de imponer la «impunidad» en su país.

 

 


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