Alvaro Uribe dice que no ha sido mezquino con Santos

El expresidente Alvaro Uribe Vélez aseguró hoy que “la dignidad no es mezquindad”, en respuesta a un comentario de Mauricio Vargas en el diario El Tiempo en el cual lo calificó de mezquino y de haberse excedido al salir a criticar con peyorativos epítetos al presidente Juan Manuel Santos por el atentado contra el exministro Fernando Londoño, en vez de haber sacado un comunicado de unidad y de firmeza contra el terrorismo.

El expresidente Uribe envió, vía Twiiter, una carta a Vargas en la cual se declara dolido por haberlo calificado de mezquino en su columna.

“No convierta mi dolor en mezquindad”, advierte Uribe Vélez, quien agrega:

“Acaso pude guardar silencio cuando al entrar a la clínica de Bogotá, donde se encontraba el doctor Londoño, y conocer además de la muerte de los ciudadanos que lo escoltaban y de muchos heridos en nuestra capital, necesariamente en mi corazón se asociaban esos hechos de sangre con los cabecillas del terrorismo refugiados en Venezuela y en plan de diálogo con nuestras autoridades”.

El expresidente Uribe respondió a Vargas, quien en su columna señalo:

“No hay duda de que el expresidente Álvaro Uribe se excedió. Salir a criticar al Ejecutivo con peyorativos epítetos, cuando aún no se apagaban los ecos de la bomba lapa puesta sobre el capó del carro blindado de Londoño, disgustó -y con razón- a muchos. Uribe tenía que haber sacado un comunicado de unidad y firmeza contra el terrorismo, y guardarse al menos por unas horas sus dardos contra Santos. Hace año y medio critiqué que el exmandatario cayera en la manía del tuíter. Y creo que el tiempo me ha dado la razón.
Para colmo de males, el Presidente decidió responderle en el mismo terreno, al asegurar que en el mandato de Uribe había atentados “casi cada semana”.

“Sí, Uribe se equivocó y lució mezquino”, precisó Vargas y añadió:

“Pero él no es el Presidente. El Presidente es Santos; él es el hombre de quien los colombianos esperan, a la hora de un gravísimo atentado terrorista, una clara condena de los asesinos y un rotundo rechazo de sus métodos. ¿Dónde quedó el talante de Santos, demostrado como Ministro de Hacienda en la peor crisis económica del país en más de un siglo? ¿Dónde su liderazgo, plasmado en su exitoso paso por el Ministerio de Defensa? Santos todavía se puede acordar de que él era así, un líder nato, y hacer, con trinos de Uribe o sin ellos, un buen gobierno en los dos años largos que le quedan.

Frente a estos planteamientos, el expresidente Uribe hace las siguientes precisiones en su carta:

“Dr Mauricio, me duele que usted que algo me conoce me califique de mezquino.

Cuando me informaban de su columna esta mañana llegaba la noticia de otro atentado contra nuestras fuerzas armadas, en la frontera con Venezuela, en la Guajira.

En Bogotá la policía ha advertido desde hace días la presencia de las Farc, recorro el país y en todas partes escucho la voz angustiada de compatriotas dolidos del resurgir terrorista.

Lo incomprensible es que con los muertos y heridos del atentado de Bogotá, y el dr Fernando Londoño debatiéndose en una sala de cirugía, el Gobierno mandara un equipo de ministros a presionar burocráticamente al Congreso para aprobar un Marco de Paz con innumerables ventajas a la impunidad .

Lo incomprensible es percibir que se deteriora la seguridad y nuestro Ejército es informado de un eventual diálogo con el terrorismo a través de la dictadura de Venezuela.

Lo incomprensible es el cambio radical de la conducta del Gobierno frente al problema del refugio terrorista en Venezuela y que se acuda a esa dictadura, reconocida cómplice de Farc y Eln, para buscar una mediación con estas organizaciones, conocidas además las consecuencias graves del pasado cuando se permitió una facilitación para buscar la liberación de secuestrados.

Lo incomprensible es que con un acervo probatorio inmenso, proveniente también del interior de la justicia venezolana, no se adelanten investigaciones judiciales en Colombia sobre los eventuales vínculos de funcionarios de la dictadura que oprime al país hermano con el narcoterrorismo.

No convierta mi dolor en mezquindad, acaso pude guardar silencio cuando al entrar a la clínica de Bogotá, donde se encontraba el doctor Londoño, y conocer además de la muerte de los ciudadanos que lo escoltaban y de muchos heridos en nuestra capital, necesariamente en mi corazón se asociaban esos hechos de sangre con los cabecillas del terrorismo refugiados en Venezuela y en plan de diálogo con nuestras autoridades.

La dignidad no es mezquindad, no podía yo guardar silencio al saber que la ilustre víctima, en la mañana del atentado, manifestó su pensamiento editorial contra la impunidad del Marco para la Paz, y en la tarde el Gobierno presionaba en el Congreso su aprobación.

No creo que una entrega a la lucha por tantos años se pueda calificar de mezquindad.

Mi único interés es que Colombia no se siga desviando de un camino que escogieron los ciudadanos en las urnas de 2010, que constituye un puro centro democrático basado en el equilibrio entre la Seguridad, Inversión y Cohesión Social, en una marco de estado austero. En los días que vienen le haré llegar unos comentarios sobre el Marco para la Paz y las modificaciones que se han propuesto. Me suscribo que el aprecio que le he tenido y del cual usted sabe,

Álvaro Uribe Vélez

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