Preparó una campaña sin precedentes contra Obama, pero se arrepintió

El magnate conservador Joe Rickett planeaba invertir 10 millones de dólares en anuncios para debilitar al presidente estadounidense con temas controversiales. Pero las críticas que despertó la noticia lo llevaron a dar marcha atrás.

«Haremos exactamente lo que John McCain no nos dejó hacer«, resumió uno de los integrantes de este poderoso comité de acción política (Super Pac, según su nombre en inglés) que apoya al republicano Mitt Romney y que cuenta con el apoyo financiero de este multimillonario, impulsor del proyecto.

El entonces candidato instruyó a sus colaboradores y seguidores a olvidarse por completo de incluir cuestiones raciales durante la campaña. Pero según informó el diario New York Timea, Rickett se mostraba decidido a romper las fronteras que en el pasado el partido se negó a traspasar y, en cambio, parecía convencido de que será necesario apelar a todas las herramientas para lograr que el presidente no sea reelecto.

La idea era simple: lanzar una serie de provocativos anuncios antes de la Convención Nacional Demócrata (que oficializará la candidatura del mandatario para las elecciones de noviembre) que liguen a Barack Obama con Jeremiah Wright, un pastor conocido por sus encendidos discursos en los que defiende la llamada «teología de la liberación negra» que fue asesor espiritual del presidente y a quien muchos estadounidenses califican de «incendiario«.

«El mundo está a punto de ver a Jeremiah Wright y entender la influencia que tiene sobre Obama por primera vez», prometía la propuesta, titulada «La derrota de Barack Hussein Obama: El plan de Ricketts para terminar con su despilfarro» y que preveía avisos en televisión y en la vía pública.

Pero el rotativo neoyorkino no publicó únicamente la noticia sobre lo que estaba sucediendo. También sacó a la luz  el guión de los comerciales, en los que se leían losduros conceptos que se vertían contra Obama. Y la reacción no se hizo esperar.  A poco de que la noticia apareciera en el sitio web del diario, miles de comentaristas criticaron la iniciativa por lo desmedido del ataque. Y esa respuesta surtió efecto.

Horas después del escándalo que se generó, el propio Rickett -creador de la financiera TD Ameritrade y dueño del equipo de Béisbol Chicago Cubs- reculó. A través de un comunicado, dijo que su propuesta era nada más que eso. Y por eso desistió de seguir.

Durante el tiempo que duró la polémica, el equipo de Obama acusó a su rival Romney de cruzar los límites que el pasado puso McCain, según el Huffington Post. El republicano, en tanto, se negó a hacer declaraciones arguyendo que no conocía la campaña del Super Pac conservador.  Y más tarde, sus colaboradores buscaron distanciarse del hecho diciendo que se concentrarían en la economía y la creación de empleo.

Compartir: