«Santos negocia con las Farc», Álvaro Uribe

El expresidente, Álvaro Uribe reveló hoy que el Gobierno Colombiano está buscando el inicio de conversaciones de paz con las Farc a través de Venezuela y que ya se lo informó al Ejército Nacional en donde la noticia no fue muy bien recibida.

En entrevista concedida a Ana Mercedes Gómez, directora de El Colombiano y publica en su edición dominical, Uribe admite que se necesitan nuevas normas para lograr la desmovilización de la tropa guerrillera, pero advierte que en algunos aspectos el llamado Marco Legal para la Paz es “en extremo peligroso.” 

Aquí algunos apartes de la entrevista que se puede leer completa en “Santos negocia con las Farc”

“El Ejército sabe, y entiendo que el Gobierno se lo ha comunicado, que se están buscando negociaciones con las Farc a través del gobierno de Venezuela. ¿Y cómo se puede leer eso por parte del estamento militar? ‘Bueno, pues si va a haber alguna negociación, entonces para qué vamos a seguir combatiendo, para qué nos vamos a exponer’. Lo mismo dice la Policía: ‘Si aquí va a haber legalización de las drogas, para qué expongo mi vida en la lucha contra el narcotráfico»

¿Cuáles serían las condiciones “sine qua non” para que se diera una negociación con los grupos ilegales?
«La primera es saber qué se puede negociar. La verdad, hoy, la amnistía y el indulto no se les puede conceder a quienes estén incursos en delitos atroces. Y, por ende, no pueden ser elegibles. Mi pregunta es: ¿un cabecilla de las Farc está incurso en delitos atroces, no le pueden dar amnistía e indulto, no puede ser elegible, por norma constitucional, salvo en dos casos: si fueron condenados por delitos políticos o por homicidio culposo. Segundo: ¿qué se va a negociar de la agenda nacional? En una democracia, las agendas económica, social y política hay que definirlas con unos actores institucionales, no con los violentos.

(…)

Por eso, y lo he dicho, el Marco Legal para la Paz que se discute en el Congreso es, en extremo, peligroso. Porque éste autoriza que cuando se dé una desmovilización colectiva, se dé el beneficio de la cesación de la acción penal. Imaginemos: el señor «Iván Márquez, Timochenko o Grannobles, condenados por delitos atroces, hacen parte de una desmovilización colectiva y todo el grupo se beneficia de la cesación de la acción penal que, para sus efectos, es igual a la amnistía o al indulto. Quedan sin condena, pese a estar incursos en delitos atroces, pero son elegibles.

No niego la negociación, pero la negociación actualmente no tiene otro camino que el sometimiento a la justicia. Si a mí me dicen que necesitamos el Marco Legal para la Paz para lograr, por ejemplo, la desmovilización de unos guerrilleros de base, que no están incursos en delitos atroces, maravilloso. Está bien. Pero si ese marco legal es para darles impunidad a los culpables de delitos atroces, ni de fundas».

¿Cuál es el camino?

«El de la desarticulación y el de una política social para evitar nuevos reclutamientos. Una autoridad severa, ejercida por el Estado. En el momento en que haya desmovilización, generosidad, pero sin impunidad. En nuestro Gobierno se desmovilizaron 53.000 personas, se fue generoso con ellos, pero no hubo impunidad. El problema del Marco Legal para la Paz es que tiene impunidad ante delitos atroces».

Si este Gobierno, o uno futuro, aceptara que lo que cometen estos grupos son delitos políticos, ¿qué pasaría?
«Esa es una gran discusión. La mera pertenencia a un grupo que ha cometido acciones terroristas, configura una connotación de terroristas para todos. Dejando a un lado la discusión teórica, en el caso colombiano hay que distinguir entre el guerrillero o el paramilitar de base, que ha pertenecido a la organización, pero que individualmente no ha cometido delitos atroces, o delitos distintos a la mera pertenencia a la organización; y los que han participado directamente en el secuestro, en el asesinato. Algunos dicen que se les debería extender la connotación de terroristas a todos los integrantes del grupo por la mera pertenencia a él. En eso tengo mis reservas. Y no desde el punto de vista ideológico o doctrinario. Mis reservas son por una situación práctica, porque hay una gran cantidad de jóvenes equivocados, a quienes hay que darles una salida.

Y soy amigo de esa salida. Si la negara, estaría siendo inconsistente con el proceso que se adelantó en mi gobierno para la desmovilización de 53.000 alzados en armas».

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