Francia elige presidente, Sarkozy sufriría derrota ante Hollande

PARÍS (Reuters) – Las urnas de la Francia continental abrieron el domingo en unas elecciones que podrían convertir a Nicolas Sarkozyen el undécimo gobernante europeo que pierde el cargo por la crisis económica, coronando a François Hollande como el primer presidente socialista francés en 17 años.

Impulsado por una corriente de descontento ante la incapacidad de Sarkozy de frenar el rampante desempleo durante sus cinco años de mandato, Hollande estaba entre cuatro y ocho puntos por delante en los sondeos de opinión para unos comicios que podrían dar un cambio de dirección a Europa.

Un amplio margen de victoria en los resultados daría al candidato socialista más autoridad para aplicar su programa de añadir políticas dirigidas al crecimiento a los esfuerzos de austeridad en Francia y Europa.

Hollande, que votaba en la localidad central de Tulle de la que fue alcalde durante siete años, se tomó su tiempo estrechando manos y dando besos a los votantes, a muchos de los cuales conoce personalmente.

«Será un largo día. No sé si será un hermoso día, eso lo decidirán los franceses», dijo Hollande a Reuters, añadiendo que había dormido poco.

Sarkozy fue recibido con vítores cuando llegó a votar a un colegio en un barrio pudiente de París cerca de la casa de su esposa Carla Bruni, una ex supermodelo. «Vamos a ganar», corearon sus seguidores mientras el líder conservador estrechaba brevemente las manos de sus partidarios.

«Tanto Sarkozy como Hollande serían gestores capaces de la economía francesa, pero Sarkozy ha creado demasiada discordia (…) Por eso he votado por Hollande», dijo a Reuters en París el fotógrafo Gilles Leimdorfer.

Las estaciones electorales operan entre las 08.00 (0600 GMT) y las 18.00 (1600 GMT) horas del domingo, salvo en las grandes ciudades, donde cerrarán dos horas más tarde.

Las cifras iniciales de participación publicadas por el Ministerio del Interior mostraron que un 30,7 por ciento de los votantes registrados habían pasado por las urnas a mediodía, pese al frío y húmedo clima en buena parte de Francia, superando la asistencia del 28,3 por ciento a la misma hora de la primera ronda electoral el 22 de abril.

Los políticos no pueden hacer declaraciones públicas el fin de semana electoral, pero Hollande dijo a la prensa el viernes que temía que su ventaja sobre Sarkozy pudiera reducirse.

Se publicarán previsiones fiables del resultado basadas en un recuento parcial de los votos en cuando cierren los últimos centros de votación. Los medios que publiquen sondeos a boca de urna o resultados parciales antes de tiempo se arriesgan a multas y medidas legales.

Aunque el presidente ha recortado unos pocos puntos de la ventaja de Hollande en los últimos días de una campaña frenética, los propios asesores del conservador admiten en privado que haría falta un milagro para poner los vientos a su favor y que obtenga un segundo mandato.

«Es como un corredor, no pensará que se ha acabado hasta el mismo final, pero yo diría que tiene una posibilidad entre seis», dijo a Reuters un miembro del círculo más cercano a Sarkozy bajo condición de anonimato, poco antes de que la campaña terminara el viernes.

VENTAJA SOLIDA

Hollande, un político de maneras amables y carrera popular, lleva semanas con una ventaja estable, tras esbozar en enero un amplio programa basado en alzas de impuestos, especialmente sobre los más acaudalados, financiar el gasto y mantener bajo control el déficit público.

El candidato se ha beneficiado tanto de su programa como de una corriente de sentimiento anti Sarkozy, debido en parte al estilo vistoso y en ocasiones arrogante del presidente, así como al descontento por esas penurias económicas que ya han derrocado a líderes en Gran Bretaña o Portugal.

Muchos seguidores de Sarkozy dijeron que la competencia del presidente es más importante que el que sea agradable.

«Sarkozy ha manejado muy bien la crisis. Gracias a él no estamos en la misma situación que Grecia y España», dijo a Reuters el profesor de autoescuela Soizic La Riviere en París.

Los comicios coinciden con unas elecciones griegas en las que también se espera que los votantes castiguen a los grandes partidos por la miseria económica.

«Claramente el público votante se está hartando de políticas fracasadas», dijo a Reuters TV en Nueva York el economista ganador de un Nobel Paul Krugman.

Sarkozy, al que en ocasiones se ha descrito como a la liebre en una carrera contra la tortuga Hollande, lanzó su campaña tarde y presentó sus propuestas una a una, en enérgicos discursos que viraron con fuerza a la derecha en un intento por recuperar a votantes de bajos ingresos que según los sondeos le han abandonado o bien por la izquierda radical o por la extrema derecha.

Sus agresivos mítines y promesas de controlar el número de inmigrantes, celebrar referéndums sobre políticas, perseguir la evasión de impuestos y hacer de la capacitación de desempleados una condición para recibir prestaciones no redujeron la ventaja de Hollande. El líder conservador sorprendió a muchos cuando no pudo asestar un golpe definitivo a su rival en un debate en televisión.

En dos nuevos reveses en los últimos días de la campaña, tanto la líder de extrema derecha Marine Le Pen – que quedó tercera en la primera ronda de las elecciones el pasado abril con un 17,9 por ciento de los votos-, como el centrista François Bayrou, quinto con el 9,1 por ciento, se negaron a apoyarlo.

CRÉDITO ECONÓMICO

Las elecciones se producen en un momento crucial para la convaleciente eurozona, ya que Francia, la segunda economía Europea, es un socio vital de Berlín para salvaguardar el futuro de la moneda única.

Si Hollande resulta elegido, sumándose a una pequeña minoría de gobiernos de izquierda en Europa, buscará desafiar el énfasis alemán en las políticas de austeridad pidiendo que el pacto de responsabilidad presupuestaria de la zona euro aborde factores para impulsar el crecimiento.

El socialista tiene previsto visitar a la canciller de centroderecha Angela Merkel en los días siguientes a las elecciones para tratar ideas.

Dejando a un lado las relaciones con Alemania, Francia se enfrenta a un frágil crecimiento y un desempleo del 10 por ciento, un creciente déficit comercial y unos grandes gastos estatales que presionan las finanzas públicas y fueron un factor en la rebaja de su calificación crediticia de triple A por parte de Standard & Poor’s.

Aunque los mercados financieros se están abriendo a las ideas pro crecimiento de Hollande, que están ganando apoyo en el resto de Europa, el candidato socialista necesitaría calmar deprisa los temores hacia sus planes económicos, mientras resurge el miedo a la crisis de deuda de la zona euro.

Pese a que los economistas quieren que reduzca sus optimistas previsiones de crecimiento y lo compense con recortes de gastos, analistas políticos temen que eso resulte difícil y que los votantes de izquierda esperen que, por el contrario, suba el salario mínimo y revoque una reciente subida de impuestos.

El rendimiento de los bonos franceses a 10 años cayó al 2,87 por ciento el viernes, un nivel que no se veía desde principios de octubre, al amainar los nervios iniciales ante una victoria de Hollande.

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