LEY DEL MONTES: ¡Corovanirusmanía!

POR OSCAR MONTES

@LEYDELMONTES

¿Cómo les ha ido a gobernantes y dirigentes políticos con el manejo de la crisis desatada con la llegada del Coronavirus al país?

La irrupción meteórica del coronavirus se convirtió en el gran reto de los gobernantes del mundo. En cuestión de semanas continentes y países se han visto desbordados por la enorme cantidad de casos que cada día son descubiertos. Asia -donde empezó la pesadilla- comienza a respirar tranquila, especialmente China, que debió tomar medidas extremas para superar la crisis. Ahora le tocó el turno a Europa, donde países como Italia, Francia, España y Alemania, aún siguen sin poder recuperar la tranquilidad y la calma. Sus economías están devastadas, así como el estado de ánimo de muchos de sus habitantes.

Estados Unidos -con un prepotente Donald Trump a la cabeza- debió admitir que el asunto es mucho más grave de lo que el presidente-candidato pregona en plena campaña por su reelección. De hecho, Trump debió declarar la “emergencia nacional”, para tratar de liberar fondos que le permitan prestar asistencia a varios estados. La cifra aprobada por republicanos y demócratas es del orden de los 50.000 millones de dólares.

En América Latina muchos gobiernos no saben cómo hacerle frente al monstruo que apenas comienza a asomar las orejas. Andrés Manuel López Obrador en México, cómo ya es su costumbre, responsabiliza a los “conservadores” de la situación, a Jaír Bolsonaro en Brasil se le borró la sonrisa de la cara cuando se enteró que su jefe de prensa había resultado positivo en una prueba a la que fue sometido. En Venezuela la publicación de dos casos de coronavirus produjo una estampida hacia Colombia que podría convertirse en cuestión de horas en un delicado asunto de orden público, como si a la herida abierta que hay entre los dos gobiernos le hiciera falta sal y limón. Tanto Iván Duque como Nicolás Maduro tienen sobre la mesa el reto más importante de los últimos años en materia de salud pública y relaciones binacionales.

En el plano nacional, el gobierno de Duque por momentos se ha visto desbordado por la compleja situación, hasta el punto de que hay quienes lo ven más reactivo que proactivo.

Las situaciones extremas, como la que vive el mundo por cuenta del coronavirus, proyectan y consolidan liderazgos. En las crisis hay líderes que se fortalecen, mientras hay otros que se debilitan. Nueva York no sabía la calidad de Alcalde que tenía hasta que Al Qaeda derribó las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Ese día no solo Nueva York sino el mundo entero descubrieron el temple y el talante de Rudolph Giuliani, quien se puso al frente de la situación y con ello les envió un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos. En momentos de crisis se requiere que el piloto del avión le diga a los pasajeros: “Estamos enfrentando una fuerte turbulencia, pero tranquilos que la vamos a superar y de aquí saldremos más fortalecidos”. Como pasajeros del “Avión Colombia” este es el mensaje que queremos escuchar en estos momentos, no solo del presidente, sino de quienes aspiran a sucederlo.

El coronavirus, en fin, ha sacado a relucir lo bueno y lo malo de algunos de nuestros gobernantes, así como de varios dirigentes políticos. Veamos, quienes se rajan y quienes aprueban el examen por cuenta del manejo que le han dado a crisis:

¡Presidente Duque, tome medidas!

Aunque un amplio sector de la población cuestiona al presidente Duque por el manejo de la crisis originada por la llegada del coronavirus al país, lo cierto es que la situación que atraviesa Colombia -sobre todo en materia económica- lo obliga a ser muy prudente tanto en sus anuncios como en las medidas que tome. Todo lo que haga o deje de hacer tendrá un enorme impacto en la economía, en especial en materia laboral, que es precisamente su mayor dolor de cabeza. Con un desempleo del 13 por ciento, Duque no puede darse el lujo de poner en riesgo sectores productivos muy sensibles para la economía nacional.

Pero tampoco puede descuidar la salud y la vida de millones de colombianos. Las medidas adoptadas por Bancoldex para tratar de aliviar el impacto causado por la crisis en el turismo y la aviación contribuye, sin duda, a ser más llevadero el mal momento. Algo similar deberá hacer con quienes están al frente de grandes eventos y espectáculos que han visto afectados, como el Festival Vallenato, el Festival Internacional de Cine de Cartagena y la Feria del Libro de Bogotá, entre otros. Son cerca de $250.000 millones que servirán para el flujo de caja y para mantener la liquidez de muchas empresas. Otras medidas, como el cierre de frontera con Venezuela, tendrán un enorme costo social, pero no había opción distinta ante la gravedad de los hechos. Había que tomarla.

Gustavo Petro: no es hora de mezquindades ni de cuentas de cobro

El ex alcalde de Bogotá y ex candidato presidencial aprovechó la difícil situación para pasar cuentas de cobro tanto a Iván Duque como a Claudia López, alcaldesa de Bogotá. Grave error. Punto. No es el momento de mezquindades ni de soberbias. La situación que atraviesa el país obliga a sus líderes a aplazar sus rencillas y sus odios. Petro no ha querido entender que el coronavirus no es un problema de Duque o de López, sino del mundo en general y de Colombia en particular.

¿Qué sentido tiene cobrarle a Claudia López -que acaba de llegar al cargo- haberle dado continuidad a algunas decisiones que tomó Enrique Peñalosa durante su mandato en materia de salud pública? Hace muy mal Petro al pretender capitalizar el manejo del Coronavirus por parte de Duque o de López con miras a sus aspiraciones presidenciales de 2022. Es el momento de la grandeza no del egoísmo.

Es la hora del desprendimiento y no de la vanidad personal.

Asamblea del BID: decisión sensata y responsable

El aplazamiento para septiembre de la Asamblea del BID, que se llevaría a cabo en Barranquilla entre el 18 y el 22 de marzo, fue también otra decisión acertada. Tanto el Gobierno Nacional, en cabeza de Karen Abudiden, delegada por el presidente Duque, como el distrital, en cabeza de Jaime Pumarejo, hicieron los más grandes esfuerzos y pusieron todo su empeño por la celebración del evento, pero a la postre debieron claudicar ante la gravedad de los hechos. La prudencia y la responsabilidad los llevó a posponer la Asamblea del BID, a la que asistirían unas 7.000 personas, generaría cientos de empleos directos y movería unos 80.000 millones de pesos. El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, también comprendió la grave novedad y ahora está empleado a fondo para que el evento se lleve a cabo en septiembre, cuando haya cesado el temporal del coronavirus.

Claudia López: sentido humanitario y prudencia

Con prudencia y sin declaraciones estridentes, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, ha mostrado un manejo responsable de la crisis generada por el coronavirus en Bogotá. La candidata impetuosa y bravucona dio paso a la funcionaria pausada, sensible y humanista. Claudia López -a diferencia de Petro- entendió que la época de las campañas a la Presidencia y a la Alcaldía de Bogotá quedó atrás. Claudia entendió que se gobierna para todos y no solo para quienes votan por quienes ganan.

Aunque su situación es distinta a la de Duque -que debe lidiar con el chicharrón de una economía frágil y precaria- López optó por “humanizar” y no por “monetizar” la crisis. Y sin duda en estos momentos es mucho más efectivo lo primero que lo segundo. Aunque apenas está empezando su mandato, López ya mostró el liderazgo que se requiere para los tiempos de crisis.

¡Paren que no es el fin del mundo!

Por cuenta del coronavirus quedó demostrada una vez más que a los seres humanos -no solo a los habitantes de Barranquilla- nos hace mucha falta eso que llaman “disciplina social”, que no es otra cosa que ser humanitarios y solidarios.

Desde aquel joven que antes de recibir su diploma como nuevo profesional, que se burla del “gordo hediondo a sol” -quien muy amable y alegre llega a su casa para entregárselo- hasta la señora ama de casa que va al supermercado a arrasar con todos los jabones antibacteriales que encuentre en los surtidores, todos dejaron ver su falta de sentido humanitario y su carencia de solidaridad. Nadie es más que nadie por poseer un título universitario, ni tampoco por tener mayores recursos económicos para acaparar productos que todos vamos a necesitar.

William Dau: Cartagena, entre el pánico y el desconcierto

La Alcaldía de Cartagena tampoco ha estado a la altura de las circunstancias. El alcalde William Dau se ha visto superado por la delicada situación, pues luce dubitativo y errático, justo en momentos en que debe aflorar su liderazgo. Medidas como la prohibición del desembarco de turistas de los cruceros resultaron tardías, como quedó demostrado con el caso de una anciana con coronavirus que está siendo atendida en la ciudad. Nadie sabe cuántos de sus compañeros de viaje son sospechosos de portar el virus.

¿Todos? Hoy los habitantes de Cartagena están en medio del pánico y el desconcierto. Una cosa es la precaución y el manejo responsable de la situación y otra muy distinta es no adoptar medidas oportunas cuando sea necesario, aunque resulten muy drásticas, como ocurre con aquellas que afectan el turismo de Cartagena.

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