Coronavirus ya deja 1.016 muertos y 42.638 contagiados en China

Las autoridades sanitarias chinas informaron que ya se han certificado 1.016 muertes por el coronavirus causante de la neumonía de Wuhan entre los 42.638 contagiadosdiagnosticados en el país asiático.

Según la Comisión Nacional de Salud de China, hasta la pasada medianoche local, se habían registrado 7.333 casos graves, mientras que 3.996 personas habían sanado.

Por el momento, la fuente afirmó haber realizado seguimiento médico a 428.438 pacientes en contacto cercano con los infectados, de los cuales 187.728 siguen en observación.

El número de personas muertas en China por el nuevo coronavirus superó el martes la barrera de los 1.000, después que el presidente Xi Jinping formulara un dramático llamado a adoptar medidas «más fuertes» y «decisivas» para contener la epidemia.

De acuerdo con autoridades sanitarias de la provincia china de Hubei, epicentro de la epidemia, se registraron 103 nuevos decesos en la última jornada y de esa forma el saldo de total de víctimas fatales en el país ascendió a 1.011.

Según ese último saldo, el nuevo coronavirus ya contaminó más de 42.200 personas, en un cuadro que motivó la visita de Xi a un hospital especial en Pekín para acompañar los esfuerzos para contener la propagación de la epidemia.

El máximo mandatario chino visitó las instalaciones sanitarias portando en el rostro una máscara de protección, y en declaraciones a una red de televisión admitió que la situación en la ciudad de Wuhan, en la capital de Hubei, es «muy grave».

«La epidemia en Hubei y en Wuhan es aún muy grave», dijo el mandatario chino, quien formuló un llamado a adoptar «medidas más fuertes y decisivas para contener la fuerza del contagio».

Wuhan una ciudad de casi 11 millones de habitantes, se encuentra de hecho en una gigantesca cuarentena y prácticamente aislada del mundo desde el 23 de enero.

En total, unos 56 millones de personas en toda la provincia de Hubei están impedidas de salir de la región.

Sin embargo, las autoridades son objeto de críticas por tardar en reaccionar a la epidemia y hasta haber sancionado inicialmente a personas por «propagación de rumores».

En el hospital que visitó, Xi se dejó tomar la temperatura con un termómetro electrónico, un gesto que se tornó cotidiano para millones de personas antes de ingresar a espacios públicos.

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