Disidencias en el radar del mundo

El crecimiento vertiginoso en hombres armados al pasar, según datos de Inteligencia Militar, de 800 en 2017 a 3.000 en 2020, y el incremento de ataques a la Fuerza Pública, ha llevado a que en más de una ocasión el Gobierno nacional busque tácticas para combatir a las disidencias de las Farc.

El último plan para hacerle frente a estas estructuras ilegales (ver gráfico), que no quisieron acogerse al Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y la antigua guerrilla marquetaliana, fue buscar un consenso para declararlas grupos terroristas entre 22 países asistentes a la Conferencia Ministerial Hemisférica por la lucha contra el Terrorismo, desarrollada en Bogotá el pasado 21 de enero, a la cuál asistieron, entre otros países, EE. UU., Argentina, Paraguay y Chile.

El consejero presidencial para la Seguridad, Rafael Guarín, indicó que estas naciones ratificaron que “el Eln es una organización terrorista, al igual que los grupos armados organizados residuales o disidencias de las Farc”.

El alto funcionario insistió en que los representantes de los 22 países les dieron el rótulo de terroristas porque con sus acciones violentas “representan una amenaza a la estabilidad regional y a la paz y seguridad internacional”.

Ya se había reglamentado

Conseguir que distintos países pongan en su radar organizaciones delincuenciales es solo el segundo paso de un camino que, en la lucha contra las disidencias, inició en 2017.

Hace tres años, con el fenómeno de excombatientes de Farc empuñando nuevamente armas con el argumento del incumplimiento del Acuerdo por parte del Gobierno, las autoridades colombianas decidieron hacerle frente a estos grupos.

Fue así como el entonces ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, anunció la directiva 37 de 2017, con la que se clasificaban a las disidencias como Gaor (Grupos Armados Organizados Residuales), y sus características como tener un mando y control, una doctrina propia, copamiento de un territorio y usar medios y métodos ilícitos de guerra.

Darles estas características, implicaba combatirlos bajo los preceptos del Derecho Internacional Humanitario al quitarles el rótulo de grupos de delincuencia común, y, bajo esa premisa, abrió la puerta para bombardear estos grupos siempre y cuando no se pusiera en riesgo la vida y bienes de la población civil.

“La norma imparte directrices al Comando General de las Fuerzas Militares y a la Dirección de la Policía, de denominación de las amenazas y el uso de la fuerza, los cuales garantizan la seguridad jurídica de los miembros de la Fuerza Pública en el ejercicio de sus funciones”, dijo en aquel entonces Villegas.

Este documento de Mindefensa, del 26 de octubre de 2017, estableció cuáles eran los objetivos de alto valor para su captura o para sacarlos del escenario de la confrontación. De 18 cabecillas excombatientes más buscados por volver a las armas, dos han caído por las operaciones militares: alias Guacho, en diciembre de 2018, y alias Rodrigo Cadete en febrero de 2019.

¿Qué viene ahora?

Incluir un grupo en la categoría de terrorismo tiene distintas implicaciones que pasa por el cambio en la forma de combatirlas, la consecución de recursos para enfrentarlas y cerrar la puerta a una posible salida negociada a las confrontaciones.

El analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, explica que darle el estatus de grupo terrorista permite que los países que suscriban este pacto aúnen esfuerzos para buscar y capturar a los calificados como terroristas.

“Esto incluye abrir espacios de coordinacion y comunicación que lleve a realizar operaciones conjuntas. Es algo similar a lo que se hace en la lucha trasnacional contra las drogas, que los países intercambian información y ponen sus recursos disponibles para dar con los responsables del tráfico de narcóticos”, expresó Ortega.

Más allá de lo técnico, que buscaría, entre otras cosas impedir el tránsito y permanencia de los Gaor en su territorio, los recursos económicos también serán parte de ese paquete de ayudas extranjera para combatir a las disidencias, como lo analiza el general (r) de la Policía y especialista en Ciencia Política Jairo Delgado.

“Con estos recursos se buscará neutralizar estos grupos en el tema del narcotráfico, un comportamiento heredado de las Farc y que hace que aumente el nivel de amenaza y el impacto internacional, lo que lleva a estabelcer acuerdos multilaterales para enfrentar el fenómeno”, dice Delgado.

Para los analistas, incluir estos grupos en al ista internacional de grupos terroristas es declararle una guerra sin cuartel. Sin embargo, como expresan los expertos, en esas guerras se han dado golpes certeros, pero en otros casos el terrorismo ha renacido de las cenizas.

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