Manifestaciones en Bolivia y Uruguay en apoyo a Evo Morales

Desafiando la llovizna y a la policía, miles de partidarios de Evo Morales marcharon en La Paz para exigir la renuncia de la presidenta interina boliviana Jeanine Áñez y el retorno del líder indígena, asilado en México. En Uruguay, convocados por sindicatos, cientos de personas también salieron a manifestar su apoyo a Morales.

Miles de campesinos e indígenas de distintas provincias del departamento de La Paz marcharon este jueves en la capital boliviana contra el Gobierno de la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, en apoyo al presidente Evo Morales y para reivindicar la wiphala, la bandera de comunidades originarias y símbolo patrio. Los campesinos y los indígenas también expresaron que declaraban «persona no grata» al expresidente Carlos Mesa, y a los líderes cívicos de Santa Cruz Luis Fernando Camacho y de Potosí Marco Antonio Pumari, entre otros detractores de Morales.

«Estamos bien enfurecidos con esta señora que se ha nombrado solita» presidenta, «queremos que Evo retorne», dijo a la AFP Nery, de 28 años, vestida con pollera (falda ancha) tradicional aymara, mientras mascaba hojas de coca, una costumbre ancestral andina que sirve para evitar el cansancio y calmar el hambre. Madre de una niña de seis años, Nery marchó a La Paz desde la vecina ciudad de El Alto, un bastión de Morales, junto a miles de trabajadores y campesinos, buena parte de ellos indígenas, que alzaban la bandera ‘wiphala’ de los pueblos aborígenes bolivianos, convertida en un símbolo del Estado por Morales en 2010.

Miembros del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), una organización de pueblos indígenas bolivianos, le entregaron una declaración al ministro interino de la Presidencia, Jerjes Justiniano, en la que piden actos de desagravio a la wiphala. Justiniano recibió las sugerencias de la Conamaq y les dijo que sentía mucho que los ultrajes a la bandera wiphala les haya causado agravio, porque «esa no ha sido la voluntad de la ciudadanía en su conjunto», y se comprometió que desde el Gobierno interino a que «se buscarán los mecanismos de desagravio».

«Mucha gente confundió a la wiphala con un partido político y la wiphala no es el símbolo de un partido político, se lo apropió lamentablemente» y ese hecho «de debe desagraviar», señaló el ministro, en referencia al Movimiento al Socialismo de Morales.

Las pérdidas en La Paz, que se ha convertido en el centro de fuertes disturbios tras las elecciones del 20 de octubre, ya suman 91 millones de bolivianos (US$13 millones). El alcalde de La Paz, el opositor Luis Revilla, aclaró que esas pérdidas son el balance de los daños ocasionados «a la propiedad municipal» en la última semana. Revilla pidió a la población que llega a La Paz a protestar «a hacerlo de manera pacífica».

«Instó a la dirección del Movimiento Al Socialismo a replegar a sus allegados y acudir a las elecciones generales que serán convocadas por el Gobierno transitorio», declaró. 

Por su parte, la alcaldesa de El Alto, la también opositora Soledad Chapetón, defendió que «unos pocos generan violencia, amenazas y destrozan nuestra casa común. Los pacíficos somos la gran mayoría», ante las acusaciones de que pobladores de esa ciudad son responsables de gran parte de los disturbios en la vecina La Paz. La empresa estatal Mi Teleférico informó en un comunicado de que solicitó «el resguardo tanto a la Policía como y las Fuerzas Armadas para que otorguen las garantías necesarias para el resguardo de las vidas», luego de que dos personas intentaron subir a los cables del sistema de transporte para presuntamente cortarlos.

«Estos señores golpistas tienen que irse, Carlos Mesa, tiene que irse Áñez, (Waldo) Albarracín, (Luis Fernando) Camacho tiene que irse de Bolivia», dijo a la AFP Gregorio Jucamari, de la central agraria Puerto a Costa, en alusión los líderes que impulsaron las protestas para acorralar a Morales. «Esperamos la renuncia inmediata de la Áñez», declaró Narciso González, trabajador de la construcción de 48 años, quien exigió además que se respete «el estado plurinacional» que reconoce oficialmente la existencia de los pueblos indígenas, 36 en Bolivia.

Mientras que a la ciudad de Cochabamba (centro) estaba previsto que llegaran cocaleros, pero ante el control militar en la zona se quedaron en Sacaba, una ciudad cercana, para hacer un cabildo o asamblea ciudadana. Bolivia está sumida en una crisis tras los comicios del 20 de octubre, con protestas que inicialmente fueron en contra de Evo Morales por denuncias de fraude para lograr su reelección para un cuarto mandato consecutivo.

Morales renunció a la Presidencia el pasado domingo y se fue al día siguiente en condición de asilado a México, desatando desde entonces las protestas de sus seguidores. Según datos oficiales, las protestas ya han dejado doce muertos, 508 heridos y 460 detenidos en distintos incidentes en 25 días de manifestaciones.

Paralelo a las marchas al interior de Bolivia, cientos de personas se manifestaron este en una plaza central de Montevideo en apoyo al Morales, convocados por la central sindical uruguaya PIT-CNT, cientos de personas se concentraron en la plaza Libertad para expresar su apoyo a Morales y manifestar su «No al golpe de Estado en Bolivia», como rezaba el lema de la marcha.

Banderas de Bolivia, pancartas calificando de «golpe de Estado» la crisis institucional por la que atraviesa el país andino, mensajes de «Evo, no estás solo» y gritos antiimperialistas se entremezclaron en la calurosa tarde montevideana.

Del lado argentino también llegaron importantes pronunciamientos. El presidente electo de la nación, Alberto Fernández, que se encontraba de visita en la capital uruguaya, declaró a periodistas que si hubiera estado al frente de la jefatura de Estado en su país habría dado asilo a Morales.

«Si hubiera sido presidente, le hubiera ofrecido asilo (a Evo) el primer día. Argentina es casa de todos los bolivianos», declaró Fernández en una comparecencia ante los medios tras su encuentro con el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez.

El mandatario electo explicó que Argentina «es casa de todos los bolivianos» y confirmó que «será un honor» recibir a Morales en Buenos Aires cuando asuma su cargo como presidente el próximo 10 de diciembre.

EFE

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