Al garete

El Ojo del Halkón

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 10 de noviembre de 2019 RAM_ Decía el poeta Porfirio Barba Jacob que “Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como las noches lúgubres el llanto del pinar” y de verdad que lo somos, porque muchas veces no sabemos si gritar o llorar, porque no solo nosotros sino nuestro pueblo y en especial nuestro país no sabe para donde ir.

En los años que tengo de vida, que son pasando el séptimo piso y en los que llevo mas de cincuenta como periodista, no había visto a mi querida Colombia tan patas arriba como en este momento.

No se puede creer en nadie, porque cada quien comete errores, cosa normal entre los seres humanos, pero lo peor del caso es que nadie se responsabiliza de sus actos y lo que está pasando en el último año en Colombia es bastante grave, porque hemos perdido el respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos, y como dice el adagio popular “de seguir así, apaguemos y vámonos”.

El Gobierno no sabe para donde va, veo al presidente Duque mas perdido que al hijo de Lindbergh, nadie le cree y a su mentor Álvaro Uribe también parece que se le está terminando su credibilidad y el país cada día va mas de mal en peor.

Si nos pusiéramos a hacer un recuento de lo que está sucediendo en Colombia, tendríamos que escribir, como se decía antes, cientos y miles de cuartillas, porque hasta de verdad que hace falta el sonar de las teclas de la Remington para uno inspirarse o desesperarse en el momento de contar la nueva historia de Colombia.

Y digo contar la nueva historia de Colombia, porque no olvido las palabras de un gran periodista, Héctor Moreno, jefe de redacción de La Patria de Manizales cuando en medio de una tertulia nos recordó la responsabilidad que teníamos los periodistas en lo que decíamos, porque para él y asunto muy serio era que día tras día escribíamos la historia del país.

Tengo que escuchar noticias, verlas por televisión, y leerlas en los medios impresos y ahora mas en las redes sociales, estas últimas plagadas de noticias falsas e inclinadas a decir verdades a medias, sin darse cuenta los daños que están haciendo. También leo los editoriales, veo las caricaturas y los comentarios de los grandes columnistas, que son muchos los que tiene este país, analizando la situación nacional y eso es lo que me lleva en esta tarde del domingo a escribir esta columna en la que quiero decir que me siento desorientado y triste porque por lo menos, así como están las cosas, no hay nada para dejarle a nuestros hijos y futuras generaciones.

Que se puede esperar de un país en donde se trata de coartar la libertad de prensa, en donde se manipulan debates políticos y en donde asesinar niños parece que no es algo desastroso, porque simplemente se les ha reclutado y los responsables son los que le reclutaron.

Sí son responsables los que los reclutaron, pero  creo que contamos con unas fuerzas armadas catalogadas como las mejores de América Latina, en donde muchos han venido a aprender y un error como el que se cometió en el caso del asesinato de los ocho menores no puede ser motivo de culpar al enemigo sino de darse cuenta que la estrategia de investigación, la inteligencia militar y el proceso tuvieron fallas y lo peor, que un asunto tan grave se le hubiera ocultado por tanto tiempo al país.

Nos hemos vuelto tan indolentes que ya las noticias de los asesinatos de líderes sociales y de los reinsertados de las FARC no importa, sino lo que pueda decir el Gobierno para sostener a quienes han cometido sus errores.

Leía y escuchaba hoy que se está haciendo todo lo posible por hacer cambios en el gabinete ministerial, pero como escuché tantas veces en mi casa, “esos son paños de agua tibia” u otro mas fuerte “es la misma perra con distinta huasca” y eso lo digo porque no se quieren tomar correctivos a esta situación tan grave que nos aqueja.

Decía el presidente Duque desde la bella Barichara en Santander que era bueno erradicar los odios y se le olvida que todo debe empezar por casa y principalmente por las salidas en falso del partido de Gobierno.

Hace una semana el pueblo colombiano gritó que  estaba cansado y que espera un cambio y recordaba algo de lo pedido por el ex presidente Andrés Pastrana al ex presidente Uribe, que debían de aliarse para gobernar y dirigir al país por varios años mas y ahí no está la solución, es pensar en dar educación, salud y protección a las  familias menos favorecidas, pensando primero en los de casa y no en los extraños y para que no se me califique mal, no estoy en desacuerdo con ayudarle a los venezolanos que han invadido nuestras calles, ciudades y regiones, huyendo del mal gobierno de Maduro, pero debemos de pensar en nuestros niños e indígenas que mueren de hambre y que como ya somos indolentes, eso lo vemos como normal cada día.

Que si hay reforma tributaria, que si hay reforma pensional, que si hay, que si hay, se repiten en los mentideros políticos y luego sale el Gobierno desmintiendo y creyendo que son los enemigos del Gobierno los que quieren dar mala fama al mismo.

No estoy de acuerdo con los paros, pero si con la libre expresión del pueblo que en más de una oportunidad reclama sus derechos, pero estoy en contra de la violencia de los infiltrados, que lo que hacen es dar mala imagen de los estudiantes, trabajadores y gente de bien que reclama lo justo para su vida y la de sus familias.

Tampoco estoy a favor de quienes hablan por hablar para dañar el buen nombre de las personas o de las entidades, de quienes manipulan para que no haya una buena información y los que solo quieren el caos del país.

Hoy desde mi rincón mirando con un ojo crítico y desesperado, solo espero que no se derrame mas sangre, que tengamos la capacidad de reconocer nuestros errores y buscar solución a los problemas mediante el diálogo y no acabar maltratando a los menos favorecidos para que otros puedan vivir.

Recuerdo el día que hablé con el candidato Iván Duque, eso sucedió en el centro comercial Unicentro, me habló también en una entrevista que le hice que casi me convence para depositar el voto por su candidatura a la presidencia y hoy veo con tristeza que no se le respeta, que es víctima de los malos comentarios, sin saber si es directamente responsable o que no ha sabido gobernar con independencia.

Lo que le pase de malo al Gobierno, de Duque, de Jaramillo, de Herrera, de Gaviria, de X, Y o Z es bastante grave para el país y por eso debemos de luchar para que no haya polarización y que lo poco que tenemos, que nos diferencia con el caos en América Latina sirva para sacar al país adelante.

Llorar no es la solución, sino buscar soluciones, atacar a los demás no es lo importante, es buscar la salida y no dejar que este país de gente buena esté al garete.

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