Bogotá se unió a la celebración de los 30 años de la caída del Muro de Berlín

Decenas de personas se reunieron en la Plaza de Bolívar para sumarse a lacelebración de los 30 años de la caída del Muro de Berlín. La embajada de Alemania en Colombia instaló pantallas y varias pancartas con el mensaje ‘Menos Muros, Más Libertad’.

Los capitalinos y la colonia Alemana que vive en Bogotá, quienes participaron del evento, destacaron este hecho al argumentar que la caída del muro marcó la historia, no solo de Alemania, que estaba dividida en dos, sino la del mundo entero.

“En este momento, muchas personas están emigrando a muchos sitios y lo que debemos hacer es derrotar muchos muros invisibles que aún existen en varias partes del mundo”, dijo una ciudadana.

Otra persona que visitó el lugar del homenaje manifestó: “Es algo que cambió el mundo y es el símbolo de lo que estaba pasando en el mundo, es un mensaje también para Colombia”.

Algunas personas indicaron que Alemania dio un ejemplo contundente para la humanidad. “Colombia es un país muy polarizado y deberíamos aprender de países desarrollados como Alemania, pensar en el desarrollo todos juntos, pensar en seguir adelante, en superar odios y afianzar proyectos”, señalaron.

Así fue la caída

El 9 de noviembre de 1989 cae el Muro de Berlín y en su colapso arrastra todo un sistema, el comunista, que había regido con puño de hierro la mitad oriental de Europa desde el final de la II Guerra Mundial y que había dado lugar a un orden mundial perfectamente bipolar.

Ese paradigma bipolar de las relaciones internacionales presentaba unas formas y unos contornos claros. Era, usando la dialéctica marxista, plasmar perfectamente la tesis del materialismo histórico: una confrontación de fuerzas, de modelos y de sistemas.

Como dice el historiador británico Tony Judt (1948-2010) en su libro ‘Algo va mal’: “(…) al menos hasta 1989 en principio era posible creer que la historia avanzaba en direcciones que se podían averiguar y que –para bien o para mal- el comunismo representaba la culminación de una de esas trayectorias”.

Como fichas de dominó fueron cayendo los regímenes comunistas de la República Democrática Alemana (RDA), Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria (tan ortodoxa ésta en su rol que llegó a ser conocida como “la decimosexta república de la URSS») o Rumanía.

Este último, tras una revolución que costó vidas e hizo fluir ríos de propaganda, en una época en la que aún no se conocía el concepto “fake news” pero sí su uso, tan viejo como la humanidad, y que concluye con un juicio-farsa al dictador Nicolae Ceaucescu y su esposa, Elena, quienes fueron fusilados el día de Navidad de 1989.

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