¿Está equivocado el Gobierno?

El Ojo del Halkón

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 04 de noviembre de 2019 RAM_ Dando un vistazo a la situación nacional, se puede decir que el panorama es totalmente gris, la situación de orden público es un verdadero caos, en la política se dieron lecciones y en la economía se puede hablar que se le está dando la mano mas a los poderosos que a los mas necesitados, porque a estos últimos solo se les hace promesas y promesas que no se cumplen.

Mirar este fin de semana los noticieros daban deseos de llorar, cada día asesinan indígenas y dirigentes sociales y la respuesta del Gobierno es siempre la misma: “Estamos adelantando una exhaustiva investigación” y la impunidad ahí.

Decía uno de los directivos de los indígenas este lunes con rostro fruncido, que ellos no necesitaban que los estuviera rodeando la fuerza pública, sino que fueran efectivos y les cuidaran sus vidas, porque estaban cansados de ver morir a su gente y no saber que era lo que estaba pasando.

Suena muy duro lo que voy a decir, pero Colombia continúa en guerra o mejor, volvió a recrudecerse la guerra, gracias al mal manejo que se dio en la implementación del proceso de paz y del odio que nos carcome y que nos polariza en uno de los países mas ricos, más bellos y de gente buena en el mundo.

Se pone uno a pensar que es lo que le vamos a dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos, porque les estamos enseñando es a odiar y a no buscar solución a los problemas; porque da pena cuando algunos de los políticos y principalmente padres de la patria, a lo que incitan es al odio con sus declaraciones y al preguntárseles al respecto por sus actuaciones, simplemente dicen “Yo no he dicho ni hecho nada”.

Seguimos viendo que la sangre de nuestros campesinos e indígenas volvió a regarse en las parcelas, cuando estábamos entusiasmados de ver un país que comenzaba a reflorecer; pero fue malo el manejo que se le dio y ahora podemos ver las consecuencias.

Un país donde crece el desempleo y el Gobierno, con el Presidente a la cabeza, se atreven a salir para decir que aquí no pasa nada y que el desempleo ha bajado cuando las cifras dicen lo contrario, está perdido y como se dice coloquialmente “apaguemos la luz y vámonos”.

La economía anda bien para unos, pero para el grueso de la población la situación está muy complicada y no hay que tapar el sol con las manos, porque aun contamos con personas que a dura fuerza pueden tener una comida al día.

Se le hecha la culpa siempre al uno o al otro, se habla que hay crisis porque el país está lleno de venezolanos y en parte es verdad, pero también debemos darnos cuenta que, muchos de los que han llegado le han quitado plazas de trabajo a los propios nacionales, porque cobran mas barato y porque a ellos solo les interesa ganar unas cuantas monedas, no solo para sus alimentos sino para enviar a sus familiares en el vecino país.

La lucha por sacar a Maduro está bastante dura, porque por mas que lo ataquen mas se aferra al poder y se burla en las narices de quienes quieren que salga derrotado y no es que esté de acuerdo con el Gobierno Maduro; pero de una cosa si estoy seguro es que la caída de Maduro no será de un día para el otro y como quienes promueven su salida lo quieren, eso sería bueno, que saliera para el bien del pueblo hermano y para la región pero hay males que no desaparecen de la noche a la mañana.

Lo decía en una de las columnas anteriores, que le deseo lo mejor al Presidente Duque, para que haga bien las cosas, porque si le va bien, le va bien al país; pero muchas veces improvisando las cosas no se consigue y mucho menos si no se tiene autonomía.

El pasado 27 de octubre hubo una gran lección en las elecciones regionales, el pueblo colombiano demostró que está harto de la política vieja y que son necesarios cambios, que ya no hay quien mande en las regiones y que el respaldo total es para el que presente programas de gobierno y que piense en bien de los ciudadanos.

La derrota de los amos y señores en los diferentes departamentos fue grande, con algunas excepciones, pero lo peor es que hay que luchar en contra de esa corrupción que esta acabando con el país, porque hay corrupción en el Gobierno y en el sector privado y por eso tanto el Presidente Duque como los nuevos gobernadores y alcaldes deben de trabajar unidos para buscar y darle un rumbo diferente al país.

Hay una pregunta que se hacen a lo largo del territorio colombiano. ¿Qué es lo que está pasando?, ¿Es que está equivocado el Gobierno? Y para no meternos en camisa de once varas, solo atinamos a decir que solo el tiempo lo dirá.

Nota al margen:

La elección de Claudia López como alcaldesa de Bogotá fue un duro golpe a los machistas y a los xenófobos; pero dejando eso al margen, lo importante es que la nueva alcaldesa de Bogotá no escuche esos rumores negativos, piense como persona de bien y gobernante con deseos de continuar sacando adelante la Capital de la República, sin olvidar que acaba de llegar al segundo cargo político más importante del país.

Son muchos los problemas que tiene Bogotá, entre los que mas se destaca, la inseguridad, el transporte y la pobreza, pero también hay que ser claros, que hereda una ciudad con grandes obras hechas y otras en marcha, a las que si no se le da continuidad el asunto puede ser grave; pero hay una cosas que da confianza y es la inteligencia de esta mujer que se ha hecho a pulso y que tiene ganas de hacer las cosas.

Debe de pensar la alcaldesa López que acaba de meterse en un  verdadero embrollo en donde todos creen que el alcalde puede, por arte de magia solucionar todos los problemas de la noche a la mañana y lo mejor sería que estuviera preparada para poner una base firme a su mandato que la puede sostener durante la luna de miel de su mandato, para que cuando llegue el momento de la decadencia que por lo general es al final del mandato logre dejar una buena imagen.

En los corredores políticos, en los mentideros políticos y en las calles se habla con esperanza de lo que puede ser Claudia López como primera alcaldesa de la ciudad de Bogotá.

[email protected]

Compartir: