El jalón de orejas de Iván Duque a sus ministros

Nadie se salvó. Los programas y proyectos de los ministros no solo pasaron por la evaluación del presidente Iván Duque, sino por el criterio de cada compañero del gabinete. Ninguno se quedó con nada y mucho menos el jefe de Estado.

Así fue la reunión a puerta cerrada de Duque con sus ministros, en un cónclave que duró tres días y más de 30 horas de trabajo. Con fríjoles y asados como almuerzos, la evaluación a los primeros once meses de gobierno fue en la Hacienda Hato Grande, en Sopó, al norte de la capital colombiana.

La revisión se hizo mediante una metodología diseñada por la secretaria General de la Presidencia, María Paula Correa, que permitió la evaluación con métricas que enviaron 30 días antes. Así, como señalan algunos de los funcionarios que pasaron al tablero, era imposible “cañar” con los resultados, la presentación debía ser acorde con la medición. Bajo ese esquema, agrupados en los pilares de legalidad, equidad y emprendimiento, rindieron las cuentas de su gestión en “una jornada con mucha exigencia técnica”.

Fue un encuentro para la alineación de su equipo. El presidente Duque fue el director de orquesta. Pidió más asertividad en la comunicación estratégica, cumplimiento de metas, resultados y aceleración de los programas.

El mandatario fue claro y señaló como una, sino la más importante de sus prioridades, el emprendimiento. También en el renglón de la economía pidió resultados en inversiones, exportaciones, minería y competitividad, para que la generación de empleo sea una realidad, pues, según las cifras del Dane, la desocupación se volvió a trepar a dos dígitos (10,5 % en mayo) en este Gobierno.

Hay proyectos en los ministerios que están demorados y no arrancan, por eso Duque dirigió parte del ejercicio a mejorar la articulación entre dependencias para dar resultados de impacto.

Y como se trata de un gabinete mayoritariamente técnico, los bajó del pedestal. Los ministros tendrán que gestionar tanto en las regiones, como –especialmente– en el Congreso. Quedó claro que cada uno deberá estar a la cabeza del relacionamiento. Es decir, que no es una labor exclusiva de la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, que ha lucido solitaria defendiendo las banderas del Gobierno ante el Legislativo. Ahora cada cartera deberá acercarse para impulsar sus propias temáticas.

Según conoció EL COLOMBIANO, de cambios en el gabinete no se habló, esto, a juicio de Mauricio Jaramillo, profesor en Ciencia Política de la Universidad del Rosario, refleja lo que “Duque dijo en su momento: que quiere ministros para cuatro años. Por lo visto, no es un presidente que se deje presionar o afectar por las encuestas, entonces, salvo casos donde se han visto desempeños ministeriales muy bajos y con muchas críticas, me parece prematuro hablar de un remezón. Probablemente, dentro de un año sí habrá cambios”.

Problemas de comunicación

Informar los logros y la gestión hecha desde el sector público es vital para la favorabilidad de los gobernantes y políticos.

El jefe de Estado también apretó las tuercas en esta materia. Les dijo a los ministros que tienen la obligación de divulgar lo que hacen, que mejoren la comunicación estratégica en sus dependencias, para que el trabajo sea visible y acorde con el esfuerzo. Que ser técnicos no significa que no deban comunicar.

Además de informar las metas alcanzadas, cuidarse de declaraciones polémicas ante los medios de comunicación, también es un asunto para tener en cuenta. Para el analista Jaramillo, “el presidente ha sido muy insistente manteniendo en el cargo al ministro de Defensa, Guillermo Botero, porque ha tenido demasiadas salidas en falso y le está saliendo muy costoso al gobierno mantenerlo allí”.

Aunque cada jefe de cartera mostró, en su mayoría, buenos resultados, la falta de liderazgo en el sector que les corresponde estuvo sobre la mesa. Duque insistió en que deberían ser el principal actor de cada uno de los temas que tratan en sus carteras y eso no está pasando, o pasan desapercibidos o son objeto de críticas.

Deben mejorar sus relaciones políticas

Dado el carácter técnico de la reunión, el componente político no fue tratado con amplitud. Poco se habló de la correlación del ejecutivo con la rama judicial, la cual ha sido tensa. Tampoco se abordó el complejo camino legislativo, si se tiene en cuenta que el próximo presidente del Senado será el liberal Lidio García, alfil del expresidente César Gaviria, uno de los opositores de peso del gobierno. Se podría repetir lo que ocurrió en la pasada legislatura con el presidente de la Cámara, Alejandro Carlos Chacón, quien fue un palo en la rueda para el Gobierno.

Lo que sí sucedió fue que la ministra Gutiérrez recibió el respaldo del presidente. Incluso, el foco se fue hacia los demás en la medida en que deben liderar sus temas, “patinarlos” en el Congreso y tener interlocución permanente con los congresistas.

Para Jaramillo, “el llamado de Duque al pacto nacional con algunos partidos políticos puede ser la clave que garantice su gobernabilidad, para tener una agenda legislativa que hasta ahora ha sido pálida y limitada por problemas con partidos con los que, eventualmente, el Centro Democrático podría aliarse. El presidente tendrá que reajustar su coalición de gobierno si quiere adelantar proyectos emblemáticos en el Congreso”.

La paz tuvo lugar en la discusión

Si hay una temática que ha afectado la imagen del gobierno ha sido la paz y la implementación de lo acordado con las Farc.

Según pudo establecer este diario, hablaron de que las posturas asumidas han sido vistas como “impopulares” en algunos sectores. Sin embargo, la decisión no es renunciar a las críticas, por el contrario, continuarán reclamando justicia porque no puede ser un sinónimo de impunidad. El factor común entre el equipo de gobierno es que justo eso es lo que está fallando en la implementación.

En su paso al tablero, el Consejero Presidencial para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila, mostró algunos resultados, que no se han dado a conocer de buena forma ante la opinión pública.

Sin embargo, en la agenda mencionaron algunos avances en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet) y el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (Pnis).

¿Cómo llegar a los territorios?

Esta es la pregunta que se hace Santiago Leyva, profesor del departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la Universidad Eafit. Para él, revisar la ejecución del Gobierno es bueno, pero pensar en cambios en los ministerios y en el relacionamiento con los partidos políticos, esconde lo que él considera, la pregunta de fondo.

“El punto es ese, ¿cuál es el modelo de territorialización de su gobierno? Porque un modelo es delegar las decisiones a los políticos territoriales, para que distribuyan los recursos. Ese fue el modelo de la mermelada. Pero si el gobierno busca una alternativa, esto implicaría desarrollar una infraestructura intergubernamental, con capacidad humana para llegar a los territorios, con agentes del presidente, no de los partidos ni de los políticos”, reflexionó el docente Leyva.

El primer mandatario dejó en firme el cumplimiento de los 203 compromisos que asumió durante su campaña a la Presidencia, luego de escuchar los sueños de las comunidades.

Duque fue cálido, pero exigente con su gabinete. Habló de que se había preparado desde muy pequeño para cumplir el sueño de ser Presidente de la República y que su meta es lograr la equidad en Colombia, por eso los resultados que pide van en esa dirección.

Finalmente, tras la cumbre del Ejecutivo quedó en el ambiente que se han conseguido algunos logros, pero el gabinete sigue con la tarea de avanzar a pasos más rápidos, mejorar la comunicación y encarar con resultados una impopularidad fruto de peleas con otras ramas o con sectores políticos antagónicos.

Compartir: