Gobierno, Congreso y oposición

El Ojo del Halkón

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 24 de junio de 2019 RAM_ Notamos muy disgustado al presidente Iván Duque desde Europa por lo que él considera ataques a su Gobierno, pero no se da cuenta que a pesar de ser un talentoso ejecutivo, muchas cosas se le han ido de la mano y parece que olvidara sus raíces paisas cuando en el buen sentido de la palabra se enseña que “quien no oye consejos no llega a viejo”.

Hay que escuchar al ciudadano de a pie y no es el populista, es el ciudadano que trabajo y produce para el bien del país y es así como estos siguen sintiendo que no tienen un presidente y aunque la mayoría de medios de comunicación han rodeado al Primer Mandatario los que se atreven a hablar con algunos temores, piensan que los ciudadanos tienen razón y cuando a uno le dicen las cosas hay que recordar que “cuando el rio suena, piedras lleva”.

La imagen que ha dado, esperamos sin querer, el Presidente Duque es que no se ha trabajado por implementar los Acuerdos de La Habana, aunque él y sus asesores dicen lo contrario, pero siguen asesinando ex guerrilleros y líderes políticos; mientras que Duque se desgasta con el caso Santrich, olvidándose que todos estos casos que tienen que ver con delitos cometidos deben de ser definidos, condenados o absueltos por la justicia y yo diría que es bueno que “bomberos no se pisaran la manguera”, en lo que tiene que ver con los tres poderes del Estado y cada quien ocupar su lugar.

Duque no necesita un país polarizado y no ha cumplido con lo que dijo el día de su posesión, que iba a buscar la unidad de los colombianos, y así como van las cosas no lo va a lograr nunca, aunque vuelvo y repito, sin acelerarse, pensando en frio y sabiendo como hace las cosas, puede enderezar este barco, llamado Colombia, que está a la deriva.

La inseguridad, el desempleo y la falta de confianza en el Gobierno es quizá lo mas grave que se está viviendo actualmente.

Sabemos que es un problema la situación que viven nuestros vecinos los venezolanos; pero cuando uno habla con el ciudadano común y corriente, éste se queja que el Presidente y sus ministros, y principalmente el Canciller le pongan más cuidado a los problemas del vecino país que a los de los colombianos, que tienen que soportar una justicia a media marcha y una salud que no funciona (sobre esto de la salud, lo digo personalmente, porque he sufrido las consecuencias en carne propia, hasta el punto que se me han negado medicinas necesarias para mi existencia y simplemente me han dicho que debo comprarlas por mi cuenta). Si esto me pasa a mí, que le puede suceder al pobre campesino o marginado de las ciudades.

Para poder que me dieran unas citas con especialistas, hubo que pedir ayuda de terceros, porque olímpicamente me dijeron que debía de esperar hasta de dos o tres meses porque no contaban con agenda.

Gobernar no es fácil, tener contento a todo el mundo menos, pero cuando se tiene madera como el presidente Duque se pueden lograr cosas buenas, en caso de que lo dejen.

Se cierra un periodo legislativo mas con un sabor agridulce, en donde se hundieron una serie de proyectos importantes, entre ellos el de la corrupción, porque se quiso manejar el Congreso como una tienda de barrio en donde el propietario hace lo que se le viene en gana, por medio de manipulaciones, como lo hizo el saliente presidente, de quien muchos no quieren ni siquiera acordarse.

Ver las sesiones del Congreso da grima y quienes por oficio como periodistas hemos cubierto por tantos años el Congreso, no habíamos visto nada mas servil que lo que sucedió en esta legislatura, porque los del Centro Democrático cerraron filas alrededor del senador Uribe, de quien he dicho es un gran político; pero que se le ha olvidado hacerse a un lado para que los demás puedan actuar.

Se aprobaron cosas buenas; pero si nos damos cuenta, el semestre o periodo legislativo pasó raspando, dejando un sinsabor en donde se ha pedido renuncia a ministros, en donde ministros han tratado de imponer su ley y donde a los Honorables Padres de la Patria se les olvidó quien los eligió.

Me llamó mucho la atención lo referente a oposición, y recuerdo que uno no debe de hacer oposición por hacerla sino con argumentos, porque si podemos darnos cuenta, uno de los mayores opositores en el Congreso y para el Gobierno ha sido el mismo partido de gobierno, que con algunos alfiles ha querido que en el Congreso y el Presidente hagan lo que ellos creen que se debe de hacer.

Los partidos de oposición no han podido cumplir con las réplicas al Presidente, porque éste ha dejado de hacer alocuciones, como sus antecesores, y es inteligente porque evita que se le haga réplica y para ello ha utilizado los reportajes en los medios de comunicación que son afines al Gobierno.

Me contaron que en el viaje del Presidente a Neiva, uno de los que forma parte de prensa de Palacio trató de bloquear a una periodista, con el argumento que esa noticia no era para todos sino exclusiva para un canal de televisión.

¿Dónde está la libertad de prensa? ¿Dónde está la libertad de expresión? Y ¿Dónde está la ética de nosotros los periodistas para hacernos respetar y no dependan las noticias y las informaciones de una pauta ya sea pública o privada?

Colombia tiene muy buenos periodistas, pero en muchos casos se está ejerciendo de manera mediocre, asunto que se debe corregir cuanto antes porque hay que recordar que se trabaja para los gobernados y no para los gobernantes.

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