Rafael Uribe Noguera contó cómo escondió el cuerpo de Yuliana Samboní

El 4 de diciembre de 2016 el arquitecto Rafael Uribe Noguera intentó desviar la atención de las autoridades que lo buscaban por el rapto de la niña Yuliana Samboní en el barrio Bosque Calderón, en el nororiente de Bogotá.

Cuando “volvió en sí” en su apartamento en el edificio Equus 66 agarró su celular y encontró “un sinnúmero” de llamadas pérdidas de familiares y amigos que lo buscaban desesperadamente.

“Cuando empiezo a tener memoria y conciencia de lo que está pasando recuerdo que miro mi celular y veo cualquier cantidad de llamadas y mensajes (…) Creo que leo algunos y veo que me están buscando afanadamente”, precisó.

Minutos después le contestó la llamada a su hermana Catalina, que le informa que era requerido por agentes del Gaula. “Me pregunta dónde estoy y yo le miento y le digo que estoy en la casa de una amiga y ella me pregunta por el carro y le manifiesto que está en el Equus 66”.

“Ella me dice que es mentira puesto que ella ya fue a buscar y mi carro no está ahí pero supongo que me dice eso porque yo no había parqueado el carro en el que le asignaron al apartamento sino en el sótano”, recordó Uribe Noguera.

Debido a esto, su hermana no pudo ver el vehículo desde la portería del edifico ubicado en el sector de Chapinero Alto. Rafael Uribe Noguera recordó que el vigilante (Rafael Merchán) lo llamó posteriormente para informarle que Catalina quería subir al apartamento.

Por esto le pide que prohíba o restringir el paso de cualquier visitante.  «Yo sentía mucha angustia y al sentir que en cualquier momento pueden llegar mis hermanos al apartamento yo alzo el cuerpo de Yuliana y voy y lo escondo».

En su declaración bajo juramento, aseguró que escondió el cuerpo en la parte baja del jacuzzi. «Está sobre un piso incrustado 20 centímetros sobre el piso y tiene una estructura de madera. La puerta de acceso al espacio donde fue escondida Yuliana, para poder ser vista, toca levantar una parte del piso y luego cuadrar la puerta, pero es prácticamente imperceptible porque tiene unas separaciones y no se nota».

Después de esconder el cuerpo de la menor, Rafael Uribe Noguera realizó una rápida inspección en el apartamento y e inició una limpieza rápida,

«Antes o después, no recuerdo el orden exactamente cojo la ropa de ella rápidamente y la escondo en la cisterna. Después no recuerdo exactamente lo que hice pero me salgo al balcón del cuarto auxiliar del apartamento», manifestó el arquitecto.

Ante las preguntas de la defensa de sus hermanos, Rafael aseguró que tras hacer una rápida revisión del apartamento observa que hay rastros de aceite en el piso: «tomo un trapo que hay cerca a la cocina y limpio lo que más puedo pero había demasiado entonces quedaron rastros».

Francisco se contactó con él para pedirle que le permitiera el ingreso al apartamento 603, de no hacerlo él escalaría los muros de la terraza para poder acceder, poniendo en grave riesgo su vida e integridad personal.

Francisco y Catalina, pese a tener la llave del apartamento, no podían ingresar puesto que le puso un seguro a la puerta interno lo que impedía que cualquier persona pudiera ingresar.

«Yo la escuchaba que trataba de abrir con la llave que ella (en referencia a Catalina) intentaba ingresar entrar con la llave pero era imposible ingresar, la escuchaba llorar y gritar que la dejara entrar», recordó.

Rafael Uribe Noguera tenía planeado lanzarse desde el balcón de su edificio. Después de 40 minutos, Francisco Uribe pudo ingresar por la fuerza al apartamento.

«Me agarra por detrás, me jala hacía adentro, me coge de los brazos y me ‘sambolotea’, yo nunca lo había visto de esa manera y me empieza a gritar que qué hice con la niña, que dónde está la niña, que me va a matar si le pasó algo. Está muy salido de sus casillas»,  manifestó. 

Ante estas preguntas Rafael Uribe negó saber algo del tema: «Le dije que cuál niña (…) después fui cambiando mi versión y le dije que la niña se había bajado en la 65 con Circunvalar. Me siguió preguntando, que ojalá esa niña apareciera, que rezara, y después volví a cambiar mi versión y le dije que se había tirado».

Esta cambio de versiones generó molestia en sus hermanos quienes le pedían que les entregara toda la información para ubicar a la niña.

«Yo veo a Catalina caminando por todo el apartamento, pero supongo yo, que está verificando si la niña estaba en el apartamento«, manifestó.

Después de esto salieron del apartamento para buscar un taxi que los trasladara a una clínica en el norte de Bogotá. En el transcurso, Catalina se bajó del vehículo en la 72 con Séptima.

En el taxi, Francisco le sigue preguntando por la niña. «Yo estoy tratando de descifrar qué pudo haber pasado y llego a la conclusión y ahí le digo que la niña está muerta».

«Enseguida se coge la cabeza, empieza a llorar y llegamos a la clínica, nos bajamos del carro y se desahoga y me dice que me odia, que me voy a morir en una cárcel», recordó.

Rafael Uribe Noguera fue sentenciado a 58 años de prisión por su responsabilidad en los delitos de feminicidio agravado, secuestro y abuso sexual.

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