Humillación y falta de respeto

El Ojo del Halkón

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

 

BOGOTA, 10 de marzo de 2019 RAM_ La mesa estaba servida, el Estadio estaba en forma, las tribunas estaban llenas y el plato del día listo, todo era perfecto en la cancha del Estadio Nemecio Camacho El Campín, de la ciudad de Bogotá. Seguidores de Millonarios y de Nacional se alistaban a ver un gran espectáculo y como se dice de manera coloquial, el Estadio estaba hasta las banderas, todo sería una gran fiesta y fue una gran fiesta futbolera, porque los hombres de ambos equipos dieron todo de si y los aficionados debieron de salir satisfechos del superclásico correspondiente a la novena fecha de la Liga Aguila I-2019.

Pero todo no era color de rosa, mientras en las tribunas había fiesta en una de las entradas para la prensa comenzaba un calvario para un grupo de periodistas o mejor “cargaladrillos” que se disponían a entrar al escenario deportivo para cubrir el evento; pero por azares del destino se enfrentaban a una de las situaciones mas humillantes, en donde se demostró que en este país donde se habla de libertad de prensa y expresión, todavía se cree que hay periodistas de primera y de segunda categoría.

No se sabe de donde salió la linda idea de entregar boletas para la entrada de los periodistas, dejando sin validez una credencial expedida por la División Mayor del Futbol Colombiano – DIMAYOR- cuyo trámite duró mas de mes y medio y que para recibir cada una de esas credenciales tuvieron que hacerse presentes los comunicadores, quienes firmamos un compromiso de comportamiento en el escenario deportivo.

Llevo 50 años de periodista, de los cuales he cubierto casi toda la vida deportes, entre ellos el futbol, y que por motivos de fuerza mayor, no pude hacerlo por algunos años; primero porque estuve secuestrado y segundo porque por seguridad debí irme del país; después de haber trabajado en varios medios de comunicación y ahora al frente de la agencia de noticias Reporteros Asociados del Mundo, que para mas no sobra comentar que tocó luchar para sostenernos y llegar donde estamos, por problemas económicos y de competencia, no le hemos fallado ni un solo día al futbol colombiano.

Siempre los equipos eran los encargados de entregar las credenciales para los periodistas hace algunos años y ahora montaron una plataforma, que cualquiera creería que estaría centrada en la División Mayor del Futbol Colombiano y no en los conceptos de los jefes de prensa de los equipos. Unos que cumplen con su labor sin discriminar a nadie y otros que solo acreditan a quienes son de su agrado.

No sé para que dieron la credencial de la DIMAYOR este año, sino sirve para entrar al escenario deportivo a cubrir como se debe el evento del momento. El año pasado no nos quisieron acreditar en Millonarios, a pesar de tratar de tener acercamientos con el jefe de prensa de ese equipo; cubrimos todo lo que pasó, aunque hubo que comprar las entradas para cumplir con nuestro trabajo y lo que mas entristece es que en años anteriores cuando estuvimos cerca del equipo más veces campeón del futbol colombiano se nos trató con dignidad y respeto; pero parece que en este momento la petulancia de quienes están al frente hacen que se nos de maltrato.

Cuando tratamos de entrar el sábado anterior al Estadio, sirvió la credencial para pasar de la puerta principal; pero cuando fuimos a ingresar a nuestro lugar de trabajo, fueron los inconvenientes, porque algunos funcionarios de logística nos informaron que había que reclamar unas boletas y al preguntarles si eso sucedía siempre contestaron que era orden porque se trataba de un partido importante, cuando considero que cada uno de los partidos que se disputan son importantes, porque las competencias deportivas se marcan en ese entorno, en la importancia.

Está bien que hace unos días alguien que tiene que ver con el fútbol colombiano me dijo que la DIMAYOR y los equipos manejaban las cosas a su manera, simplemente porque el futbol era una empresa privada.

Entendemos que lo sea, pero no hay derecho que hagan llenar una serie de formatos para unas acreditaciones, que a la hora de la verdad no tienen validez y es cierto que sin los medios de comunicación ninguna actividad deportiva, artística o política llegan a ser de tanto interés.

Escribo esta columna con este tema saliéndome de mi línea que es la de opinar sobre asuntos nacionales e internacionales, no solo por la humillación a mi persona sino que sentí tristeza cuando cerca de 20 periodistas, como si estuvieran pidiendo limosna solicitaban que los dejaran entrar a los sitios destinados para la prensa, que estaban ya ocupados, como nos pudimos dar cuenta, por personas que no tenían nada que ver con los medios de comunicación.

Cuando dijeron que habláramos con el jefe de prensa de Millonarios, éste desapareció, hablamos con personas de la DIMAYOR que se tiraban la pelota de un lado a otro y responsabilizaban al equipo diciendo que ellos no podían hacer nada y que cada equipo era autónomo en sus determinaciones.

Finalmente, apareció el Jefe de Prensa de la DIMAYOR con quien hablamos al respecto y después de un largo rato dijo que le iba a buscar solución al problema para mi entrada, pues ya había pasado tanto tiempo que los demás periodistas se ubicaron donde pudieron, porque una señora que estaba en esa puerta dijo que esperaran, que si no llegaban las personas a las que se les había adjudicado las boletas se les podría entregan.

Quien me acompañaba se asustó porque me estaba alterando y tenía razón porque hace poco salí de la clínica por un problema cardiaco; pero creo que fui tan irresponsable que por responder a mis obligaciones y a la exigencia de cubrir el partido que era de importancia a nivel internacional, me llegué hasta el Campin, sin saber lo que me iba a encontrar.

Solo noté orgullo y altanería, además como si fueran las personas dignas de atropellar al que fuera por el solo hecho de estar en una posición.

Lloré al frente el Jefe de Prensa, no para que me dejara entrar al estadio sino de ira, porque en ese momento me sentí mas periodistas que cualquiera y nunca me había sentido tan humillado al ver que humillaban a mis colegas nuevos como en esta tarde del sábado.

Me pregunto, si al doctor Jorge Enrique Vélez, gran ejecutivo y empresario que ha sabido levantar empresas caídas ha tratado a alguien de esta manera durante su vida profesional y yo mismo me respondo que no, porque es una persona ecuánime y respetuosa, lo  que no son personas que trabajan con él, que pasaron al lado nuestro y se pavonearon porque ellos si tenían un lugar donde sentarse a ver el partido y quienes debían de trabajar debían de hacerlo de manera incomoda.

¿Será que esto está sucediendo en todos los estadios del país? Aunque hace unos días cuando pregunté sobre las acreditaciones me dieron tres nombres de personas que según quienes me informaban son intocables, porque están apadrinados y me dieron los nombres de los padrinos de esas personas.

Se preguntarán en este momento porque no estoy dando nombres de personas, no lo hago porque creo que hay unas entidades como la DIMAYOR que son responsables de poner tatequietos a estas irregularidades.

Termino preguntándole al presidente de la DIMAYOR si es verdad lo que me dijo la señora que entregaba las boletas: “Es que hay medios de comunicación mas importantes que otros” si esto es así, pues que sean claros y no se juegue dando acreditaciones, vuelvo y repito, sin ningún valor; porque hay que respetar a las personas y los periodistas merecemos respeto.

Hace unos días la Fundación Para la Libertad de Prensa -FLIP- publicó un documento que nosotros reprodujimos; pero la DIMAYOR y desde su oficina de prensa desmintieron diciendo que era que habían tratado de acreditarse personas que no eran periodistas, sabiendo que ellos ponen un filtro tan fuerte como es el de dar una constancia de un contrato de trabajo con el medio de comunicación con quien se trabaja.

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