¿Mejor deje así?

La propuesta de igualar los periodos de alcaldes con el del presidente es una buena idea que, sin embargo, despierta sospechas y genera interrogantes.

POR CARLOS OBREGON

Por iniciativa de Cambio Radical y con el guiño del Centro Democrático y de la U, se ha propuesto unificar los periodos de alcaldes y gobernadores con los del presidente de la República, con un argumento que suena atractivo, pero con un fondo polémico por su efecto inmediato: prorrogar los periodos de los actuales mandatarios locales y regionales. 

Los autores del proyecto argumentan que además de ahorrarse la plata de las próximas elecciones del 2019, la unificación de los periodos haría más eficiente la administración de esos entes, con presupuestos más sincronizados con sus necesidades y más armonía en los planes de desarrollo nacionales y locales, además de la remoción del obstáculo de la ley de garantías que limita la ejecución presupuestal y retrasa las obras en los territorios.

Pero quienes ven este proyecto como un “mico” afirman que detrás de él estaría el beneficio para el alcalde Enrique Peñalosa –a quien, según fuentes cercanas, no le disgusta la idea–, que en realidad no tiene la mejor relación con la mayoría de Cambio Radical; también dicen que el más beneficiado sería el partido de Germán Vargas que tiene el control de territorios clave para las elecciones de 2022 con siete gobernadores y seis alcaldes de capitales importantes. Pero también quienes se oponen tienen sus intereses políticos en alcaldías clave como la de Bogotá o en las que hoy están en manos de alcaldes independientes como los de Bucaramanga y Cali. 

Igualar los periodos –un anhelo de campaña de Cambio Radical—es una buena idea que, sin embargo, despierta muchas sospechas y deja inquietudes sin resolver. ¿Elegir el mismo día presidente, Congreso, alcaldes y gobernadores a quién sirve?  ¿Elegir el mismo año, pero en meses diferentes mejora la idea? ¿Buscan que salga más barato el tamal y la teja con un solo combo? ¿Igualar los períodos sí, pero no ahora sino el 2028 le quita el veneno al dulce del que habla la representante Juanita Goebertus? ¿Quieren los alcaldes de capitales (Asocapitales) que les prorroguen los períodos para favorecer un candidato y castigar a sus oponentes? ¿Explica el alcance de este proyecto la reciente pugna por la Federación de gobernadores? Si uno problema de las regiones es la centralización, ¿por qué no presionar las leyes que están engavetadas? ¿Le sirve este proyecto al uribismo y al presidente también?

 

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