La “Guachada” de la cúpula militar al Presidente

No existe justificación alguna para pasar por alto el error grave en que el alto mando militar hizo incurrir al Presidente Duque, con la falsa noticia de la eliminación de Guacho
Por: Carlos Alonso Lucio

Según las noticias, soportadas por el tweet personal del Presidente, el ejército dio de baja a Guacho con dos disparos de fusil, disparados por un experto francotirador de las unidades especiales, en una brillante operación de infiltración nocturna, que llegó hasta las líneas interiores –casi íntimas-, del campamento del temible jefe de la disidencia de las Farc de Nariño.

“Sólo que”, muerto o muy mal herido, sus secuaces lo arrastraron por la manigua, “pero que”, muy pronto el ejército hallaría sus despojos, para darle comienzo a la celebración oficial de la primera victoria militar significativa del nuevo gobierno.

Abundaron los aplausos jubilosos, destacándose el de Lenin Moreno, Presidente de Ecuador –¡qué vergüenza con ese señor!-.

Pasados tres días de la falsa noticia, apareció el General Mejía, Comandante de las Fuerzas Militares, aclarando que no era cierto; aunque, y dicho sea de paso, sus declaraciones sonaron más como desmintiendo al Presidente, que como aclarando un parte militar.

Qué vaina!, a estas alturas han pasado 20 días desde que la falsa noticia prendió la comedia, y el silencio mudo sólo ha sido roto por una nueva noticia, sorprendente, al decir lo menos, que nos cuenta que un soldado fue severamente sancionado, retirándolo del servicio, por haber mentido gravemente en relación con los dos balazos de fusil que, supuestamente, impactaron sobre la espalda huidiza del famoso Guacho.

Señores Generales: ¡No vayan a saltar del error a la injusticia!

¿Podemos estar seguros, los colombianos y el Presidente Duque, de que sí hubo esos disparos de francotirador experto?

¿Podemos estar seguros de que no se trató de un montaje para dar la impresión de que los mandos militares sí están haciendo grandes esfuerzos por obtener los resultados que les estamos exigiendo en la lucha contra el crimen?

¿Podemos estar seguros, los colombianos, de que no se trató de un ardid por hacer quedar mal al Presidente ante la opinión nacional y, aún, la internacional?

Es que, a los ojos de un entendido, lo ocurrido no tiene ninguna justificación.

Haberle dicho al Presidente que un francotirador impactó a Guacho, a 300 metros de distancia (casi 4 cuadras de ciudad), con dos disparos de fusil, por la espalda, en la oscuridad de las 3 de la madrugada, en medio de una selva, más aún, con la piel un tanto más que trigueña del protagonista, no pudo tener otro propósito, que mentirle.

No existe ningún visor nocturno sobre la faz de la Tierra que le permita a algún francotirador, afirmar que identificó a Guacho, a 300 metros, a las 3 de la madrugada, en una selva. Y menos, que le pegó dos tiros, de fusil, por la espalda, pero que salieron corriendo, monte adentro, sin haber dejado rastro, ni de sangre (con qué cotejar el ADN), ni de nada.

En medio de este enredo, hay una pieza más del rompecabezas que no cuadra y que merece ser observada.

Cuentan las noticias del 17 de septiembre, que en los combates contra los hombres de Guacho, en desbandada, murió el sub-oficial de la Armada Luis Alfredo Oquendo, y que fue el único muerto en todo el acontecimiento.

¿De verdad hubo combates?

¿Si los hubo, por qué, en una operación de infiltración nocturna, con toda la iniciativa militar en manos del ejército, habiendo sostenido la sorpresa hasta los disparos del francotirador, no cayó nadie de la banda de Guacho y sí, un miembro del ejército?

¿Podemos estar seguros, los colombianos y el Presidente Duque, de que Luis Alfredo Oquendo sí murió en esa operación?

En palabra.com.co pensamos que bien vale la pena aclarar todas estas dudas.

Porque, de lo que sí estamos seguros, es de que sancionar a un pobre soldado, por hechos por los que debieran responder los generales, es una injusticia cobarde.

Y, en nadie luce tan fea la cobardía, como en un General.

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